Australia ha reducido un 29 % la basura plástica en sus costas en seis años, mientras que los niveles de estos residuos aumentan en otras partes del mundo.
El estudio concluyó que las mejores formas de reducir la basura eran aquellas que ayudaban a las personas o a los gobiernos locales a ahorrar tiempo o dinero; entre ellas, disponer de contenedores más accesibles.
La reciente firma del Tratado Mundial sobre los Plásticos ha dado un nuevo impulso a los esfuerzos mundiales por reducir los entre 6 y 12 millones de toneladas de residuos plásticos que, según las estimaciones, llegan cada año a nuestros océanos.
Es habitual oír hablar de grandes cantidades de residuos plásticos que flotan en nuestros océanos. Pero, mientras el problema de los residuos plásticos crece a escala mundial, en Australia la tendencia es la contraria.
Esto se debe a que la mayor parte de la basura plástica que encontramos en las playas de Australia proviene de nosotros, no de otros países. Nuestro nuevo estudio demuestra que las iniciativas locales de gestión de residuos han dado resultado y han reducido la basura en las costas un 29 % en los últimos seis años.
Constatamos que la basura en el entorno se reducía más cuando era más fácil acceder a los contenedores o cuando se motivaba a las personas mediante medidas económicas. En esencia, estas acciones ahorran tiempo o dinero a quienes intentan desechar los residuos de forma adecuada.
¿Qué no funciona? Sensibilizar sin contar con herramientas o infraestructuras que respalden esa labor. Los mensajes y recordatorios no sirven si no hay opciones disponibles.
Un problema mundial, soluciones locales
La contaminación por plásticos es una crisis mundial que perjudica a la fauna silvestre, las economías y los medios de vida. La reciente firma del Tratado Mundial sobre los Plásticos ha dado un nuevo impulso a los esfuerzos mundiales por reducir los, según las estimaciones, 6-12 millones de toneladas de residuos plásticos que llegan cada año a nuestros océanos.
Sin embargo, aún sabemos poco sobre las formas prácticas de reducir la cantidad de plástico que llega al medioambiente, más allá de las campañas retóricas para prohibirlo.
Para averiguar qué funciona, nos centramos en los gobiernos locales. Los municipios están bien situados para abordar el problema, pues suelen estar en primera línea de la gestión de residuos. Recogen y eliminan nuestros residuos, y también se ocupan de los vertidos ilegales y de la basura.
Realizamos 563 estudios sobre la basura en 183 playas de 32 gobiernos locales. A partir de ellos, identificamos las medidas que más contribuían a reducir la basura en las costas. Después, recurrimos a tres teorías consolidadas sobre el comportamiento humano para intentar comprender por qué funcionan estas iniciativas locales.
En resumen, descubrimos que las medidas más eficaces ahorraban tiempo o dinero a las personas y los gobiernos locales que intentaban desechar los residuos correctamente.
Descubrimos que, por sí solas, las iniciativas para controlar los residuos plásticos dirigidas a las normas personales y sociales de la comunidad no reducían la basura plástica en las playas locales. Esto indica que centrarse únicamente en sensibilizar no funcionará. Sin embargo, cuando las iniciativas de sensibilización se combinan con herramientas e infraestructuras, resultan más eficaces.
La participación directa de la comunidad en actividades de limpieza, como el Día de Limpieza de Australia, o en programas centrados en los vertidos y la basura también contribuyó a mantener más limpias nuestras costas. Estos programas animaban a las personas a vigilar y denunciar conductas de quienes tiran basura mediante líneas telefónicas de denuncia.
Cambiar nuestra forma de pensar sobre el plástico
Para seguir reduciendo los residuos en Australia, debemos transformar nuestra relación con el plástico. Si dejamos de verlo como un producto desechable y empezamos a reconocer su valor, se convertirá en algo demasiado valioso como para tirarlo.
Uno de los cambios positivos más importantes que observamos en los gobiernos locales fue el paso a recoger por separado distintos tipos de residuos domésticos y reciclables. Los gobiernos locales y la población están dejando atrás la mentalidad de recoger y tirar para adoptar un enfoque basado en reducir, separar y mejorar.
Muchos hogares australianos tienen ahora tres o cuatro contenedores para separar el vidrio, los residuos verdes (a menudo junto con los restos de comida) y el papel de los residuos generales y los materiales reciclables mezclados. Estos contenedores no solo facilitan separar y desechar nuestros residuos correctamente, sino que la separación adecuada de los flujos de residuos y reciclaje también permite a los gobiernos locales obtener ingresos de la basura.
Con la reciente prohibición australiana de exportar residuos, una mejor gestión de los residuos ofrece beneficios claros para las personas, las comunidades, las empresas y el medioambiente.
Abordar las zonas propensas a acumular basura
Aunque la basura en nuestras playas está disminuyendo, aún queda mucho por hacer. Hemos encontrado grandes cantidades de plástico cerca de nuestras grandes ciudades y a lo largo de costas remotas, como la costa occidental de Tasmania y el golfo de Carpentaria. La contaminación en zonas remotas se debe en gran medida a artes de pesca perdidas y desechadas que llegan a la costa.
En cambio, podemos hacer mucho más para abordar los focos de contaminación más cercanos, como los cursos de agua y las zonas de matorral próximas a los principales núcleos de población.
En Australia, encontramos más basura en los barrios social y económicamente desfavorecidos y también junto a las autopistas, en los aparcamientos y en las zonas comerciales. En cambio, encontramos menos en lugares que asociamos con un mayor valor estético y cultural, como las playas y los parques.
Curiosamente, las zonas económicamente desfavorecidas parecen beneficiarse más de los sistemas de devolución de depósitos por envases y de otros incentivos económicos. Estos incentivos parecen cambiar el comportamiento de quienes tiran basura y motivar la recogida de envases abandonados en el entorno.
Es alentador saber que somos la principal fuente de plástico en nuestras playas. Tenemos el poder de cambiar lo que ocurre en el ámbito local. No tenemos que esperar a que se adopten medidas mundiales contra los plásticos.
En este ámbito, Australia ha cambiado rápidamente y para mejor. Nuestros gobiernos locales y grupos ecologistas pueden orientarnos para tomar decisiones acertadas sobre los residuos.





