En mi último blog escribí sobre el énfasis en la innovación en el Foro Económico Mundial sobre África. Uno de los cambios más significativos en el desarrollo de África es la expansión del uso de nuevas tecnologías, particularmente del teléfono móvil, ahora conocido como «mhealth».
Hay motivos fundados para confiar en que las comunicaciones móviles repercutirán en la atención sanitaria en toda África, tanto en las zonas rurales como en las urbanas. Tienen un enorme potencial para el flujo de información. Pero lo móvil no significa movilidad.
Hay que reconocer que, pese a su apasionante potencial, el teléfono móvil tiene sus límites. Gran parte de las zonas rurales de África no tiene cobertura; me he visto subiendo empinadas colinas en zonas rurales con la esperanza de captar señal. No he intentado trepar a los árboles, pero he visto a gente hacerlo.
No obstante, la conectividad mejorará. Pero será todo un acontecimiento el día en que un teléfono móvil pueda inmunizar a niños, suministrar medicamentos antirretrovirales o ayudar a evitar que una madre sufra complicaciones obstétricas.
Un teléfono móvil puede liberarse de un punto de recepción fijo, pero no genera movilidad. Es la movilidad —la antigua tecnología del motor de combustión interna— la que impulsa las ambulancias y otros vehículos tan necesarios y, sin embargo, tan desatendidos para lograr una atención sanitaria equitativa en toda África.
Llamémoslo «thealth»: transporte para la atención sanitaria.
El desplazamiento físico de personas y servicios para conectar con la atención sanitaria al 70 % de quienes viven en las zonas rurales de África es uno de los aspectos más vitales y, a la vez, más desatendidos de la atención sanitaria en ese continente.
No podemos permitir que el entusiasmo, plenamente justificado, por el potencial del teléfono móvil nos distraiga aún más de abordar la movilidad: conectar físicamente la atención sanitaria con la comunidad. Puede que esta sea una tecnología antigua, pero un enfoque práctico de la atención sanitaria nunca pasará de moda.
Autor: Andrea Coleman, Riders for Health, Reino Unido; emprendedor social, becario Schwab del Foro Económico Mundial.
Riders for Health trabaja con ministerios de salud y ONG en África para mantener y gestionar más de 1.000 motocicletas y otros vehículos. Esto permite al personal sanitario prestar servicios en zonas remotas. Los innovadores sistemas de transporte de Riders incorporan capacitación en conducción, procedimientos de mantenimiento diario, logística de la cadena de suministro de combustible y piezas de repuesto, y mantenimiento preventivo a intervalos. La organización hace hincapié en desarrollar la capacidad local para gestionar y mantener sus vehículos. Una estimación conservadora indica que 11 millones de personas reciben atención sanitaria regular y fiable gracias a Riders for Health. Leer más


