Existe una opinión generalizada de que China ha aplicado una política de COVID cero estricta e insostenible.
Pese a la retórica oficial de que el Gobierno no cambiará su postura, en realidad ha ido ajustando y suavizando la política desde 2021.
Los datos lo corroboran y muestran una respuesta cada vez menos estricta y más focalizada en las regiones chinas.
Contrariamente a la opinión generalizada de que China ha aplicado una política de COVID cero invariablemente estricta (y, por tanto, insostenible), los datos recientemente disponibles del Oxford COVID-19 Government Response Tracker (OxCGRT) revelan un panorama bastante diferente a nivel regional.
Los datos muestran que la política de China se volvió menos estricta y más focalizada durante los brotes nacionales de COVID en 2021, y de nuevo al hacer frente a ómicron a principios de 2022. El Índice de rigor de OxCGRT (SI) registra el grado de rigor de las políticas de cierre y contención, que reducen los contactos entre las personas.
Desde finales de octubre de 2021, el SI medio ponderado por población de las provincias chinas ha aumentado, pero no ha superado el nivel de la ola del verano anterior. La ola de diciembre a enero planteó un nuevo desafío con ómicron, pero el rigor general de la respuesta fue menor que durante la primera ola de delta, en el verano de 2021.

Como muestra la figura 2 (a continuación), las provincias chinas con experiencia en hacer frente a la variante delta aplicaron en las olas posteriores medidas considerablemente diferentes y menos estrictas que aquellas sin esa experiencia. Nos centramos en 20 provincias con casos de transmisión local durante la ola otoñal y las dividimos en dos grupos, según hubieran tenido o no brotes locales en verano.
La figura 2 muestra que los grupos A y B registraron promedios similares de casos diarios locales en el pico: 12,5 y 12,9, respectivamente. Esto sugiere que ambos grupos experimentaron brotes locales de una magnitud similar durante la ola otoñal. Sin embargo, el SI máximo medio fue de 64,3 en el grupo A y de 70,8 en el grupo B, lo que indica que las provincias que habían experimentado un brote en verano respondieron con menos rigor en las olas posteriores.
Además, aunque el promedio de días con nuevos casos diarios de transmisión local fue el mismo en ambos grupos (unos 11 días), el promedio de días con un SI > 60 fue de 12,7 en el grupo A, menos que en el grupo B (16,9 días). Estas diferencias indican que las provincias con brotes locales en verano aplicaron políticas comparativamente menos estrictas y, aun así, controlaron eficazmente la propagación de la pandemia.

El enfoque chino para hacer frente a la COVID es cada vez menos estricto porque las autoridades del país aprenden de la experiencia acumulada en brotes anteriores. Por ejemplo, Henan sufrió un brote grave en verano, con 41 casos diarios de transmisión local en la fecha del pico, y su SI se disparó hasta aproximadamente 74,5. Durante la ola otoñal, aunque Henan ocupó el tercer puesto del grupo A en casos diarios locales en el pico, su SI fue de apenas 44,4 ese día. Este bajo SI podría deberse a la experiencia que la provincia adquirió en el brote local anterior.
Zhengzhou, capital de la provincia de Henan, confinó todos los vecindarios, cerró todos los establecimientos no esenciales, prohibió todo tipo de reuniones y suspendió el transporte público en toda la ciudad después de confirmarse casos de transmisión local durante el brote de verano. Sin embargo, al hacer frente a la ola otoñal, aplicó las mismas medidas únicamente en un municipio concreto con casos confirmados, al tiempo que permitió las reuniones, la apertura de locales de ocio y la circulación del transporte público en otras zonas.
Este hallazgo transmite un mensaje importante sobre el futuro de la política de COVID cero de China. Pese a la retórica oficial de que el país no cambiará su postura, en realidad ha ido ajustando y suavizando la política de facto desde 2021. Es cierto que algunas ciudades volvieron a adoptar políticas estrictas al hacer frente a la ola de ómicron en marzo, pero prevemos que los Gobiernos regionales de China adoptarán respuestas más focalizadas tras acumular suficiente experiencia en la lucha contra ómicron. Este ajuste del rigor de las políticas regionales a partir del aprendizaje basado en la experiencia podría ofrecer a China un plan de facto para abandonar a largo plazo su política de COVID cero.
Thomas Hale, Yuxi Zhang, Hui Zhou, Lijun Wang, Zihan Zhang, Zijia Tan y Longmei Deng contribuyeron a este artículo como coautores del documento de trabajo.

