En la mayoría de las ciudades africanas, el sector informal es la principal economía.
Según una nueva investigación, el empleo informal puede ser un activo para la agenda de urbanización sostenible.
El sector del empleo informal puede ayudar a cuidar el medio ambiente natural, desarrollar capacidades y promover la cohesión social.
También puede contribuir a los sistemas de conocimiento indígena y a una cultura de humanidad, así como al desarrollo económico.
En la mayoría de las ciudades africanas, el sector informal es la principal economía. Esto se debe al rápido crecimiento de la población urbana, al lento crecimiento económico e industrial y al alto nivel de empleo. Las actividades económicas no reguladas proporcionan trabajo y medios de vida a la mayoría de los hogares.
El sector informal está creciendo y cobrando cada vez más importancia para la supervivencia urbana. Al mismo tiempo, los gobiernos, los bloques regionales y las organizaciones internacionales de desarrollo muestran cada vez más interés en la idea del desarrollo urbano sostenible. Se refiere a procesos que impulsan el desarrollo económico, mejoran la calidad de la vida urbana para todas las personas y protegen el entorno físico.
A menudo se considera que la informalidad plantea desafíos para la sostenibilidad. Por ejemplo, se acusa a los vendedores de tirar basura. Se cree que actividades como la minería artesanal y la carpintería informal destruyen el medio ambiente. Existe preocupación por la manera en que las industrias informales eliminan los residuos. Se piensa que los empleos del sector son precarios y que este está orientado a la supervivencia a corto plazo, con rendimientos socioeconómicos muy bajos.
Mi investigación, sin embargo, sugiere que el sector puede ser un activo para la agenda de urbanización sostenible. Puede ayudar a cuidar el medio ambiente natural, desarrollar capacidades y promover la cohesión social. Puede contribuir a los sistemas de conocimiento indígena y a una cultura de humanidad, así como al desarrollo económico.
Realicé mi estudio en Norton, una pequeña localidad de Zimbabue donde el sector informal desempeña un papel importante. Hice entrevistas en profundidad a 20 emprendedores informales y a cinco funcionarios que representaban a asociaciones de pequeñas empresas y autoridades municipales. Estas entrevistas buscaban obtener información cualitativa. Durante el trabajo de campo, a lo largo de 10 meses, también mantuve muchas conversaciones informales con numerosos otros emprendedores informales. Trabajaban en sectores como la carpintería, la fabricación de metales, la construcción, la belleza y la moda, la venta ambulante y la avicultura.
Encontré un gran potencial para aprovechar los beneficios para la sostenibilidad aparentemente modestos que genera el sector y obtener beneficios mayores y mejores. No pretendo idealizar la economía informal, sino señalar lo que puede resultar útil en aquello que se ha presentado como negativo y contraproducente.
Sobre Norton
Norton es una localidad situada 45 km al oeste de Harare, la capital de Zimbabue. Tiene más de 67.000 habitantes y en el pasado se benefició de las políticas de descentralización industrial del país. Sin embargo, la desindustrialización ha devastado la economía desde la década de 1990. La industria formal se derrumbó en Norton, dando lugar a una dinámica economía informal que ha sostenido a la mayoría desde entonces.
Mi estudio mostró que las actividades económicas informales de Norton contribuyen a la sostenibilidad ambiental y a la sostenibilidad financiera de la localidad. También aportan beneficios en materia de cohesión social, preservación de conocimientos y transmisión de capacidades.
Medio ambiente:
Observé que los comerciantes que trabajaban en centros comerciales concurridos, en vez de tirar basura, limpiaban a diario sus lugares de trabajo. Utilizaban sus propios equipos de limpieza, ya que la autoridad local atravesaba una crisis financiera. Eliminaban correctamente la basura en los puntos designados y participaban en frecuentes jornadas de limpieza en la localidad.
El sector informal también ofrecía el servicio de reciclaje de residuos ante la ausencia de una gestión formal de residuos. Las personas recogían residuos de metal y plástico y fabricaban productos nuevos o hacían que los artículos pudieran reutilizarse. También usaban residuos orgánicos para abonar las tierras de cultivo. La mayoría de los materiales de desecho no eran productos de actividades informales.
La agricultura urbana también tenía un efecto positivo en el entorno natural de Norton. Al cultivar patios y espacios baldíos, los residentes de Norton contribuían a reverdecer la localidad. Aunque lo hacían principalmente para complementar sus alimentos y vender los excedentes, plantar árboles también ofrecía beneficios ambientales. En busca de tierras cultivables, los agricultores urbanos de Norton también rehabilitaban espacios abiertos que se utilizaban ilegalmente como vertederos. Al preparar la tierra para el cultivo, los limpiaban de plásticos, metales y botellas, y así eliminaban peligros ambientales.
Norton tiene muchos terrenos baldíos que el ayuntamiento no puede mantener plenamente debido a sus limitaciones financieras. En verano, la vegetación crecida puede obstruir la visibilidad y el acceso, además de albergar roedores, plagas y parásitos. La vegetación seca se incendia con facilidad. Descubrí que la gente ocupaba y mantenía informalmente estos espacios baldíos para diversos fines, convirtiéndolos en entornos más seguros.
Al limpiar espacios públicos, plantar árboles, gestionar la vegetación, reciclar residuos y rehabilitar terrenos contaminados, la economía informal de Norton desempeña un papel enorme en la promoción de la sostenibilidad ambiental urbana.
Capital social:
Descubrí que los actores del sector informal mantenían relaciones estrechas entre sí; por ejemplo, cuidaban el puesto de otro comerciante cuando este se ausentaba. Se trataban con términos de parentesco. El sector parecía regirse por el principio de que las comunidades podían salir adelante mediante la solidaridad, la cooperación, el cuidado y el intercambio.
Conocimientos indígenas:
Las personas entrevistadas dijeron que el sector informal era una fuente fiable de alimentos orgánicos de buena calidad, incluidos alimentos y recetas tradicionales. También facilitaba el acceso a hierbas y medicinas tradicionales y las hacía más asequibles. De este modo, el sector preservaba los conocimientos tradicionales.
Formación en capacidades:
En Zimbabue, la mayoría de los hogares no puede permitirse el coste de la formación formal. El sector informal ofrece a las personas una manera de adquirir capacidades. Acoge a todas las personas que quieren trabajar y aprender, independientemente de su nivel educativo o situación socioeconómica. En mi estudio encontré, por ejemplo, numerosos albañiles, carpinteros, diseñadores de moda y colocadores de baldosas cualificados y con experiencia. Estos trabajadores dijeron que habían aprendido sus oficios participando en el sector informal.
Desarrollo socioeconómico:
La autoridad local de Norton reconoció que obtenía la mayor parte de sus ingresos de las empresas del sector informal, mediante licencias de venta ambulante, cuotas mensuales de funcionamiento y multas. El sector informal era responsable de la mayoría de los empleos de la localidad.
Conclusiones
El sector informal es un activo que las autoridades pueden aprovechar para mejorar la sostenibilidad urbana mientras construyen ciudades. Pueden apoyarlo proporcionando infraestructura para el emprendimiento, de modo que las personas puedan trabajar en condiciones más seguras, maximizar sus ingresos, impulsar sus negocios y medios de vida, y contribuir al funcionamiento de las autoridades locales.
Las autoridades también podrían ofrecer formación sobre métodos agrícolas más sostenibles, así como apoyar y reconocer la formación informal en capacidades. En Norton y otras ciudades donde la informalidad está muy extendida, enfoques como estos pueden contribuir al desarrollo urbano sostenible.


