Desde principios de la década de 2000, la escolarización en India se ha expandido de manera notable. Pese a ello, el país atraviesa una «crisis del aprendizaje», y las mejoras en el aprendizaje van a la zaga del aumento de la escolarización.
India también presenta una de las tasas más altas del mundo de desnutrición infantil e inseguridad alimentaria en los hogares; es decir, un acceso insuficiente o irregular a una cantidad adecuada de alimentos inocuos y nutritivos para mantener una vida saludable.
Ambos problemas repercuten negativamente en la salud, el bienestar y la productividad de los jóvenes a largo plazo, así como en la economía en general.
En nuestro estudio reciente, utilizamos datos de encuestas del estudio Young Lives sobre la pobreza infantil para examinar si existe una relación entre la inseguridad alimentaria y el aprendizaje de los adolescentes de India.
Hay buenos motivos teóricos para pensar que el aprendizaje y la inseguridad alimentaria pueden estar relacionados. Cuando los hogares sufren inseguridad alimentaria, pueden verse obligados a tomar decisiones difíciles para satisfacer las necesidades nutricionales de la familia.
Por ejemplo, los hogares que necesitan dinero para comprar alimentos podrían reducir el gasto en matrículas y materiales escolares. Los niños podrían faltar a la escuela, tener menos tiempo para estudiar o incluso abandonar los estudios por completo para contribuir a la economía del hogar.
La inseguridad alimentaria también puede hacer que los niños pasen hambre y sufran desnutrición y carencias de micronutrientes. Esto puede provocarles problemas de concentración y memoria. Incluso puede perjudicar su desarrollo cognitivo.
Los niños que sufren inseguridad alimentaria también pueden sentir irritabilidad y vergüenza. Esto podría afectar negativamente sus relaciones con sus padres, docentes y compañeros.
Según los datos de Young Lives, el 47% de los niños de 12 años había sufrido inseguridad alimentaria en el hogar en algún momento del período de observación. Incluso el 18% de las familias más adineradas había sufrido inseguridad alimentaria; esta no es una cuestión que afecte exclusivamente a quienes viven en la pobreza.
Relación con el aprendizaje
El estudio hizo un seguimiento de los mismos niños a lo largo del tiempo, a partir de 2002. Registró tanto la inseguridad alimentaria como los resultados de aprendizaje de los niños en cuatro ámbitos: lectura, inglés, matemáticas y vocabulario en el idioma local.
Para comprobar si existía una relación entre la inseguridad alimentaria y el aprendizaje, aplicamos modelos estadísticos. Utilizamos información sobre si los hogares habían sufrido inseguridad alimentaria cuando los niños tenían cinco y ocho años, y cuando entraron en la adolescencia, a los 12 años.
Encontramos una relación negativa entre la inseguridad alimentaria y los resultados de aprendizaje en los cuatro ámbitos. Esto se mantuvo incluso después de tener en cuenta otros factores importantes.
Por ejemplo, la pobreza podría afectar tanto a la inseguridad alimentaria como al aprendizaje, de modo que la relación entre ambos resultados se debiera en realidad a la pobreza. En nuestros modelos robustos tuvimos en cuenta esta y otras posibles explicaciones, y aun así encontramos sistemáticamente una asociación negativa entre la inseguridad alimentaria y el aprendizaje en todos los ámbitos.
También tuvimos en cuenta el momento en que se produce la inseguridad alimentaria y su persistencia. ¿Afectan las experiencias de los primeros años de vida al aprendizaje posterior? ¿O pueden los adolescentes recuperarse de la inseguridad alimentaria que sufrieron antes? ¿Hay diferencias entre los adolescentes que atraviesan períodos más breves y quienes pasan períodos más prolongados de inseguridad alimentaria?
Constatamos que tanto el momento como la persistencia son importantes, pero sus efectos varían según el ámbito de aprendizaje. En vocabulario y lectura, la inseguridad alimentaria temprana y persistente perjudicó mucho el aprendizaje. En inglés y matemáticas, la situación fue más compleja.
En inglés, la inseguridad alimentaria temprana tuvo menos importancia, pero la inseguridad alimentaria posterior y persistente se relacionó con peores resultados de aprendizaje. Esto podría reflejar que, en la época del estudio, el inglés se empezaba a aprender más adelante en el plan de estudios.
En matemáticas, la inseguridad alimentaria en cualquier momento se asoció de forma marcada y negativa con el aprendizaje. Esto podría deberse a que el aprendizaje de matemáticas en un nivel se basa directamente en lo aprendido en el nivel anterior. En otras palabras, a un niño que no aprende las sumas básicas por culpa de la inseguridad alimentaria le costará dominar conceptos matemáticos más complejos. En cambio, en asignaturas como lectura, una vez adquiridas las habilidades fundamentales, a corto plazo puede ser posible recuperar parte del material que no se aprendió.
Alimentar el futuro
Nuestro trabajo demuestra los efectos duraderos de las experiencias de los primeros años de vida. Abordar la inseguridad alimentaria puede ser una parte importante de la solución a la crisis del aprendizaje en India.
También puede contribuir a alcanzar algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. El Objetivo n.º 2 busca poner fin al hambre y lograr la seguridad alimentaria. Nuestros hallazgos sugieren que alcanzar esta meta podría tener efectos en cadena: reducir las desigualdades (Objetivo n.º 10) y garantizar una educación inclusiva y de calidad para todos (Objetivo n.º 4).
Como hemos argumentado en otros textos, la intervención temprana para prevenir la inseguridad alimentaria es importante para evitar que los niños estén en desventaja mientras adquieren habilidades fundamentales. Ampliar los programas de alimentación en la primera infancia podría ser útil para combatir la inseguridad alimentaria temprana.
Ofrecer clases gratuitas de refuerzo a los niños que sufren inseguridad alimentaria también podría ayudarles a ponerse al día con sus compañeros. Por último, cuando la protección social no basta para evitar que los niños trabajen, ofrecerles oportunidades laborales seguras y bien remuneradas durante las vacaciones escolares puede ayudarles a trabajar sin perder oportunidades de aprendizaje.

