Las inundaciones son ya una pesadilla anual en muchas zonas del sur y el oeste de la India. Valles de los estados de Maharashtra, Karnataka y Kerala que hasta hace poco no se consideraban propensos a las inundaciones están ahora en riesgo.
Durante las inundaciones y los deslizamientos de tierra de agosto de 2019, dos aldeas quedaron completamente destruidas y murieron varias personas, mientras que un año antes Kerala sufrió sus peores inundaciones en un siglo.
Estas inundaciones parecen ser cada vez más graves. El cambio climático provoca lluvias más intensas e irregulares, con inundaciones recurrentes en zonas bajas, mientras que el crecimiento de la población expone a más personas a zonas de riesgo. Y otro problema procede de la deforestación en la cordillera donde cayó primero gran parte del agua: los Ghats Occidentales.
Los Ghats Occidentales se extienden a lo largo de 1.600 km paralelos a la costa oeste de la India, desde Gujarat hasta Tamil Nadu, en la punta del subcontinente. Es –o era– un paisaje pintoresco de valles serenos, gargantas escarpadas y bosques vírgenes. Sin embargo, las inundaciones y los deslizamientos de tierra recurrentes en las montañas, colinas y zonas situadas aguas abajo (entre los Ghats y el mar) demuestran que la India debe replantear su legislación medioambiental para equilibrar las necesidades de la naturaleza y de las personas.
Las montañas rebosan de vida. Aunque solo cubren una pequeña parte de la superficie total de la India, los Ghats son el hogar de más del 30 % de las especies del país de plantas, peces, reptiles, aves y mamíferos, incluidos elefantes salvajes y tigres. Su combinación de especies únicas y pérdida de hábitat ha llevado a la Unesco a reconocerlo como uno de los ocho “puntos calientes” mundiales de biodiversidad.
El cambio climático ya tiene un impacto evidente, con lluvias sin precedentes en las estaciones monzónicas y sequías severas y ríos secos en verano. Y, a medida que la población humana ha crecido, las personas han talado los bosques y los han sustituido por plantaciones de especias, té, café y caucho. Miles de canteras ilegales de piedra operan ahora también en los Ghats, donde se demuelen laderas para obtener piedra y arena para la industria de la construcción. La deforestación y el uso de explosivos muy destructivos hacen que estas zonas sean propensas a un aumento de los temblores sísmicos y los deslizamientos de tierra.
Las grandes presas en los ríos principales ofrecen energía renovable, pero también plantean otro conjunto de problemas medioambientales. En Kerala, muchas están situadas en zonas ecosensibles de los Ghats Occidentales, y algunas datan de la época del dominio británico. A medida que aumenta la demanda de energía, la India planea construir más presas, lo que a su vez podría provocar una deforestación masiva y la destrucción de ecosistemas. Todo ello agrava las inundaciones, ya que la deforestación en la cuenca de un río reduce la capacidad del terreno para retener agua.

Ya sea provocados por la construcción de presas, la deforestación o agravados por el cambio climático, los desastres naturales de origen humano en la región han puesto de manifiesto la necesidad de leyes de protección medioambiental más estrictas.
Cómo proteger los Ghats Occidentales
La constitución india de 1950 establece que la protección del medio ambiente es un deber fundamental de todo ciudadano y, aunque no contempla explícitamente el derecho a un medio ambiente limpio, la autoridad legal para legislar en materia medioambiental se deriva de dicho documento.
Con los años, el gobierno central del país ha promulgado diversas leyes aplicables a los Ghats Occidentales: la Ley de Protección del Medio Ambiente de 1986, la Ley de Conservación de Bosques de 1980, la Ley de Conservación de la Biodiversidad de 2002 y otras. Sin embargo, estas leyes no se aplican de forma eficiente, lo que me hace preguntarme si zonas como el Himalaya y los Ghats Occidentales –ecosistemas y reservas de biosfera de importancia internacional– necesitan leyes especiales propias.

Además, la legislación hídrica de la India es insuficiente. La legislación vigente se centra principalmente en el control de la contaminación, por lo que la ley dice poco sobre la prevención o incluso la gestión de las inundaciones causadas por una mala gestión de las presas o por un desarrollo excesivo en las riberas de los ríos.
El problema se agrava en el caso de los ríos que atraviesan fronteras estatales. Algunas de las mayores inundaciones de los últimos años se produjeron después de que se abrieran presas en o cerca de su capacidad máxima en un distrito o estado, dejando que el agua fluyera aguas abajo hacia otra zona. Recientemente se ha propuesto un borrador de proyecto de ley de seguridad de presas para abordar estos problemas.
Del mismo modo, los debates sobre el cambio climático y la legislación medioambiental deberían contar con una mayor participación de la base social. Para la mayoría de las personas, la pobreza y los ingresos siguen pesando más que la mitigación o la adaptación al cambio climático. Por ello, debería moldearse la percepción de las personas para que reconozcan y comprendan cómo la deforestación o el cambio climático afectan a su vida diaria.
Los Ghats Occidentales son la línea de vida del sur de la India, de la que dependen millones de personas, directa o indirectamente. Estas montañas necesitan protección. Sin embargo, mientras el nuevo desarrollo en la región siga siendo antropocéntrico, el concepto mismo de conservación de la naturaleza queda relegado. Para proteger los Ghats Occidentales, lo que necesitamos es una actitud que reconozca la importancia de estas montañas, y esto requerirá leyes específicas.


