Mejorar la atención sanitaria de madres y niños en Asia

Mejorar la atención sanitaria de madres y niños en Asia
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Es una imagen sencilla, pero poderosa: madre e hijo. Un símbolo universal de la capacidad de crear y sustentar la vida, y un recordatorio del vínculo amoroso y simbiótico que definió nuestra primera infancia. Quizá por eso la salud de la madre y el hijo sea un indicador más revelador del estado de una nación que los indicadores económicos abstractos. En cualquier caso, el Sudeste Asiático se beneficiaría de adoptar tecnologías innovadoras de atención sanitaria para brindar a madres y niños la atención que necesitan.

Quince años después del lanzamiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, los resultados de Asia en los objetivos 4 y 5 —reducir la mortalidad infantil y mejorar la salud materna— son dispares. Según cifras de la ONU, la tasa de mortalidad de menores de cinco años en el Sudeste Asiático bajó de 71 muertes por cada 1.000 nacidos vivos en 1990 a 30 en 2012. Y aunque la mortalidad materna ha disminuido en Asia, el sur de Asia aún representó el 24 % de todas las muertes maternas en 2013; además, solo el 51 % de los partos en Asia Oriental contó con la asistencia de profesionales de la salud.

Estas cifras regionales ocultan diferencias locales. Indonesia, por ejemplo, ha recibido elogios por sus exitosas políticas de control de la natalidad, pero la mortalidad materna aumentó de 227 a 359 por cada 100.000 nacidos vivos entre 2007 y 2012. Este aumento se debe, en parte, a la falta de financiación y de servicios de atención sanitaria, cuya organización resulta difícil en un archipiélago de más de 18.000 islas. Por ello, será fundamental adoptar un enfoque integrado para todo el país que aborde las disparidades entre regiones, hospitales y trabajadores de la salud a fin de lograr reformas sanitarias exitosas.

Soluciones conectadas

Una oportunidad decisiva para mejorar la atención sanitaria de la población reside en la digitalización de nuestro sector. Al conectar a los pacientes y los proveedores de atención con los trabajadores de salud pública mediante telecomunicaciones móviles a través de las redes celulares disponibles, podemos cubrir brechas críticas en la atención primaria y reducir los costos en el nivel más básico de intervención. Muchas de estas soluciones digitales ya están disponibles y pueden ayudar a superar tres obstáculos cruciales: la distancia, la falta de infraestructura y la insuficiencia de profesionales médicos.

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Con un sistema hospitalario sobrecargado o el hospital más cercano demasiado lejos, muchas mujeres indonesias y sus hijos por nacer normalmente no serían atendidos por un médico. Ahora, sin embargo, los médicos pueden evaluar clínicamente los datos que las parteras envían mediante tecnologías móviles. Esto permite detectar y tratar los problemas médicos de forma temprana y, en última instancia, reducir las tasas de mortalidad materna e infantil.

Este tipo de solución podría servir de inspiración para el resto de Asia, sobre todo si se basa en el poder de las alianzas público-privadas. Esto permitiría a los gobiernos y al sector privado unir fuerzas y armonizar sus agendas para garantizar que las soluciones de atención sanitaria cumplan las normas nacionales y se implementen y amplíen rápidamente.

Sin embargo, como la atención siempre gira en torno a las personas, incluso en un mundo hiperconectado seguirá siendo necesario contar con profesionales bien formados en los lugares adecuados. Prestar atención en el ámbito de las clínicas, en lugar de los hospitales, también podría acercar los servicios a la población y ampliar el acceso.

Por eso Philips, en colaboración con asociaciones profesionales, ha formado a 6.700 profesionales de la salud para que utilicen dispositivos médicos sofisticados. Al adoptar estas tecnologías y modelos de atención distribuidos y conectados, Asia podría adelantarse a muchas otras regiones y ofrecer una atención sanitaria más asequible e inclusiva a su población en rápido crecimiento. Y los gobiernos harían bien en recordar que las inversiones en sistemas de salud sostenibles aumentarán el potencial de ingresos de las personas durante generaciones.

Punto de inflexión en 2015

En cuanto a los avances digitales y los objetivos de desarrollo internacional, este año marca un punto de inflexión para el mundo. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible sustituirán a los Objetivos de Desarrollo del Milenio y determinarán la agenda internacional de desarrollo para los próximos 15 años. Los nuevos objetivos incluyen poner fin a las muertes prevenibles de recién nacidos y menores de cinco años, garantizar el acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva y lograr una tasa mundial de mortalidad materna inferior a 70 por cada 100.000 nacidos vivos. Son objetivos valiosos y alcanzables.

Este impulso es muy necesario. El acceso a una atención sanitaria de calidad es un derecho humano y una necesidad económica, y el Sudeste Asiático aún tiene muchos desafíos que afrontar, especialmente en lo que respecta a madres y niños. Que la imagen de madre e hijo inspire nuestros esfuerzos: la propia naturaleza de su vínculo es conectada y cooperativa, lo que explica su impacto y su fuerza perdurable. Si la tecnología móvil y la colaboración entre los gobiernos y el sector privado pueden reproducir siquiera la mitad de esa fuerza, el Sudeste Asiático tendrá buenos resultados en las próximas décadas.

Autor: Harjit Gill, director ejecutivo para ASEAN y el Pacífico, Royal Philips, Singapur

Imagen: Bebés recién nacidos duermen en camas dentro de una sala del Dr. Jose Fabella Memorial Hospital, en Manila, el 11 de julio de 2014. REUTERS/Romeo Ranoco

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