En la Novena Conferencia Ministerial de la OMC celebrada en Bali en diciembre de 2013, todos los miembros de la OMC alcanzaron un acuerdo sobre facilitación del comercio y un compromiso sobre cuestiones de seguridad alimentaria, un tema controvertido que había paralizado las negociaciones durante la Ronda de Doha para el Desarrollo de 2008. El «Paquete de Bali», como llegó a conocerse, fue rápidamente aclamado como un hito importante, que reafirmaba la legitimidad de las negociaciones comerciales multilaterales y, al mismo tiempo, reconocía los importantes beneficios para el desarrollo que supone reducir el tiempo y los costos del comercio.
Sin embargo, siete meses después de la Conferencia Ministerial de Bali, el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio (AFC) aún no ha sido ratificado, ya que a India le preocupa que no se haya prestado suficiente atención a la cuestión de los subsidios alimentarios y el almacenamiento de granos. India sostiene que los acuerdos sobre seguridad alimentaria deben concertarse junto con el AFC.
A pesar del actual estancamiento en la aplicación de las decisiones de Bali, la preocupación por la seguridad alimentaria que subyace a este asunto pone de relieve la importancia de mejorar las cadenas de suministro agroindustriales de los países en desarrollo para garantizar la máxima eficiencia. Considérese que en 2014 los agricultores producirán aproximadamente 2.500 millones de toneladas de alimentos. Sin embargo, se pierden o desperdician 1.300 millones de toneladas cada año entre el campo y la mesa, mientras que 805 millones de personas padecen hambre crónica.
Mientras que en los países de ingresos medios y altos la mayor parte de los alimentos se desperdicia en la etapa de consumo, en los países de ingresos bajos los alimentos se pierden principalmente durante las primeras etapas e intermedias de la cadena de suministro debido a las demoras en las fronteras y a las limitaciones de las técnicas de cosecha, las instalaciones de almacenamiento y refrigeración en condiciones climáticas difíciles, la infraestructura, el envasado y los sistemas de comercialización. Estas cifras asombrosas revelan que el problema no consiste en producir suficientes alimentos para la población de un país, sino en hacer que los mercados y los programas funcionen eficientemente para que los alimentos puedan llegar efectivamente a las personas vulnerables y necesitadas.
En África, por ejemplo, según el informe del Banco Mundial titulado África puede alimentar a África, «los agricultores africanos podrían producir suficientes alimentos para alimentar a todo el continente y evitar futuras crisis alimentarias. Sin embargo, este potencial aún no se ha aprovechado porque los agricultores africanos enfrentan más barreras comerciales para acceder a los insumos que necesitan y más restricciones comerciales para hacer llegar sus alimentos a los consumidores de las ciudades africanas que los proveedores del resto del mundo».
En distintos puntos de la cadena de valor de los productos alimentarios, las principales barreras comerciales en África (y en muchos países en desarrollo) incluyen:
Requisitos y procedimientos onerosos que rigen el comercio de insumos clave (es decir, semillas y fertilizantes), incluidos los requisitos de registro de productos, permisos comerciales, certificados fitosanitarios y de ausencia de OGM, evaluaciones de calidad y certificados de origen
Costos prohibitivos asociados con políticas y prácticas comerciales ambiguas e impredecibles que limitan el comercio de alimentos a través de las fronteras, principalmente barreras no arancelarias derivadas de controles sanitarios y fitosanitarios (MSF), medidas de cuarentena vegetal, certificación de semillas y reglamentos para la aprobación de variedades
Servicios ineficientes de logística y distribución que obstaculizan el comercio regional de alimentos básicos y contribuyen a la inseguridad alimentaria
Dado que los países de ingresos bajos y medios representan aproximadamente un tercio del comercio mundial de alimentos y productos agrícolas, mejorar la logística comercial a lo largo de las cadenas de suministro agroindustriales es esencial para poner fin a la pobreza e impulsar la prosperidad compartida, en particular al permitir la creación de más empleos en el sector agrícola, garantizar el acceso de las personas pobres a los alimentos y aumentar los ingresos que reciben los agricultores por los alimentos que producen.
Naturalmente, los distintos productos alimentarios tienen sus propios requisitos de manipulación. Por ejemplo, los granos a granel y los alimentos básicos suelen ser más resistentes y tolerantes a las malas condiciones de almacenamiento y manipulación que muchos productos de alto valor que se venden en supermercados; no obstante, también sufren pérdidas considerables debido al calor, las plagas, los daños causados por el agua y muchos otros factores. Aun así, los consumidores esperan encontrar alimentos de alta calidad en las estanterías de los supermercados durante todo el año, y llevar los productos agrícolas al mercado con mayor rapidez y de manera más rentable son factores clave que determinan la capacidad de los países en desarrollo y sus agricultores para competir eficazmente y prosperar en mercados globales impulsados por los consumidores.
El diagrama siguiente ilustra tres elementos clave que influyen en la competitividad agroindustrial de un país y la determinan:

Al instar a todas las autoridades y organismos responsables del control fronterizo y de los procedimientos relacionados con la importación, exportación y tránsito de mercancías a cooperar y coordinar sus actividades, el AFC ofrece a los países en desarrollo una clara oportunidad para crear un sistema logístico coherente que facilite el comercio y contribuya a mitigar los desafíos del comercio agroindustrial mencionados anteriormente.
Al emprender reformas para abordar los obstáculos que afectan la eficiencia de las cadenas de suministro agrícolas, la siguiente tipología de países puede servir como marco útil para orientar el trabajo de implementación:
Países con escasez de alimentos y poca tierra cultivable y agua: centrar las reformas en garantizar sistemas logísticos comerciales simplificados, mercados eficientes y buenas infraestructuras de almacenamiento y transporte, además de establecer acuerdos comerciales con países que tengan excedentes de alimentos.
Países con abundancia de alimentos: centrarse en facilitar las exportaciones, adoptar normas globales, permitir la trazabilidad, reducir la perecibilidad y, en términos más generales, eliminar las barreras no arancelarias que afectan al comercio agroalimentario.
A pesar del actual estancamiento en torno a la ratificación del AFC de la OMC, los beneficios que se obtendrían al aplicar reformas de facilitación del comercio son innegables.
Si se tiene en cuenta que los países de ingresos bajos y medios representan aproximadamente un tercio del comercio mundial de alimentos y productos agrícolas, y que el 75 por ciento de las personas pobres del mundo vive en zonas rurales y sus ingresos están vinculados directa o indirectamente con la agricultura, los países en desarrollo son quienes más pueden beneficiarse de la aplicación de reformas de facilitación del comercio.
Según las estimaciones de la OCDE, la adopción de un paquete integral de reformas de facilitación del comercio de la OMC, destinado a eliminar las barreras logísticas comerciales, puede reducir los costos comerciales generales en más del 15 por ciento en los países en desarrollo. Además, la reducción de las barreras en la cadena de suministro podría aumentar el PIB mundial en casi un 5 por ciento, con mayores beneficios potenciales en el mundo en desarrollo, en particular un 12 por ciento en África subsahariana y un 8 por ciento en Asia meridional y central. El reciente informe del Foro Económico Mundial titulado Habilitar el comercio: del campo a la mesa afirma que «dadas las características de los productos agrícolas y su vulnerabilidad a las barreras de la cadena de suministro, el valor en juego para el sector agrícola probablemente sea aún mayor».
Con el objetivo de ayudar a los países en desarrollo a crear sistemas y servicios logísticos comerciales eficientes que faciliten el comercio agroindustrial y garanticen la inocuidad y la seguridad alimentaria, el Grupo Banco Mundial organizó recientemente un encuentro de aprendizaje entre pares titulado «Aprovechar las oportunidades para los organismos agroalimentarios en la era posterior a Bali», que reunió a más de 90 expertos de organizaciones regionales y multilaterales, representantes del sector privado y responsables de políticas de Bangladesh, Colombia, Guatemala, Honduras, República Democrática Popular Lao, Kenya, Antigua República Yugoslava de Macedonia, Myanmar, Filipinas, Timor-Leste y Zambia, entre otros.
El encuentro se centró en identificar posibles oportunidades para lograr una coordinación y colaboración más eficaces entre los organismos fronterizos agroalimentarios y otros actores encargados del despacho y el movimiento de productos básicos. La ocasión ofreció la oportunidad única de intercambiar conocimientos, participar en una visita guiada a las operaciones de envasado, clasificación y cumplimiento de las normas sanitarias y fitosanitarias de Hi-Las Marketing Corporation, un exportador de mangos de tamaño mediano, y elaborar planes de acción basados en las mejores prácticas internacionales. Los participantes se fueron motivados para emprender reformas destinadas a mejorar la logística comercial a lo largo de las cadenas de suministro agroindustriales.
Esta publicación apareció primero en el blog del Banco Mundial
Autor: Bill Gain es gerente del Programa Mundial del Servicio de Asesoría en Logística Comercial de la Práctica Global de Comercio y Competitividad del Grupo Banco Mundial. Ankur Huria es especialista sénior en logística comercial de la Práctica de Comercio y Competitividad de IFC/Grupo Banco Mundial. Kaori Niina trabaja como analista de finanzas y desarrollo del sector privado (FPD) en la Unidad de Comercio e Inversión del Departamento de Clima de Inversión del Grupo Banco Mundial.
Imagen: Comerciantes sentados entre sacos apilados llenos de cebollas y papas, en un mercado mayorista de verduras de la ciudad india occidental de Ahmedabad, el 1 de agosto de 2014. REUTERS/Amit Dave.

