En una región del África subsahariana donde la vida dista mucho de ser fácil para la mayoría de las personas, la epidemia de ébola es el suceso más devastador de toda una generación. Con ingresos per cápita de entre 400 y 700 dólares al año, los habitantes de Guinea, Liberia y Sierra Leona difícilmente pueden afrontar el terrible costo del ébola para la supervivencia, la salud y los medios de vida. El presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim estuvo en África Occidental la semana pasada para prometer nuestro apoyo continuo a estos países y ayudarlos a alcanzar la meta de cero casos de ébola.
Más de 5 millones de niños están fuera de la escuela por tiempo indefinido debido a la crisis, y la cifra es aún mayor si se tiene en cuenta a los estudiantes en edad universitaria. Pero la crisis no se limita al tiempo de inactividad de estos millones de estudiantes de todas las edades afectados por el cierre de escuelas y universidades. Su magnitud total se revela en la pérdida de aprendizaje y en las oportunidades de progreso que se dejan pasar con cada día que transcurre.
Con historias recientes de conflictos y guerras civiles, los avances educativos han sido difíciles de conquistar en estos países, donde la alfabetización sigue siendo muy baja. En los últimos años, más niños han tenido acceso a la escuela, menos de ellos la han abandonado y más, especialmente niñas, han pasado a la educación secundaria. Pero estos importantes avances están disminuyendo rápidamente.
En un reciente llamamiento a la acción ante la emergencia del ébola, la Global Business Coalition for Education señala que las niñas se vuelven más vulnerables cuando no asisten a la escuela, ya que los niños que están fuera de ella suelen correr mayor riesgo de sufrir violencia, violación, matrimonio infantil, trabajo infantil, ser reclutados como niños soldados y prostitución. Esta situación podría agravarse con las previsiones de menor crecimiento económico en los tres países, según se informa en nuestra última actualización económica sobre el ébola, y también por el aumento de los niños huérfanos o muy vulnerables que han perdido a uno o ambos progenitores durante la crisis del ébola.
A medida que se prolongan los cierres de escuelas, también aumenta el riesgo de abandono escolar. Un análisis del Grupo Banco Mundial ha mostrado que, en Sierra Leona, un año adicional de educación podría traducirse en un aumento del 23 por ciento en los ingresos de una persona en algunos sectores. Pero ahora los jóvenes corren un grave riesgo de perder oportunidades como esta, que podrían ayudarlos a salir de la pobreza. Además, como se han interrumpido las actividades del sector privado, las oportunidades de empleo y las perspectivas siguen siendo sombrías incluso para quienes se han graduado recientemente.
En colaboración con organizaciones asociadas a nivel internacional y sobre el terreno, el Grupo Banco Mundial está ayudando a los tres países a responder al ébola en el sector educativo, mientras pasan de la fase de respuesta de emergencia a la recuperación y, luego, a la preparación de los sistemas educativos para hacer frente a futuros brotes.
Como parte de los recursos adicionales que hemos puesto recientemente a disposición para responder a la emergencia del ébola, se ha creado un fondo que los gobiernos pueden utilizar para prestar o reanudar servicios públicos esenciales, incluida la educación. El Ministerio de Educación de Liberia ha propuesto recurrir a este fondo para construir y reparar las tan necesarias estaciones de lavado de manos y letrinas en las escuelas, a fin de que el entorno sea más seguro cuando regresen los estudiantes.
En Sierra Leona, estamos ayudando a reasignar fondos bajo nuestra supervisión —del Global Partnership for Education (GPE) y el DfID del Reino Unido— para combatir el ébola. Estos fondos ayudan a mantener al aire los programas de educación a distancia por radio hasta que se levante el cierre, a desinfectar más de 8.100 escuelas (incluidos los centros de aislamiento actuales y anteriores) y a proporcionar estaciones de lavado e información sobre buenas prácticas de higiene en todas las escuelas. También se está capacitando a los docentes en el uso de termómetros sin contacto para identificar pronto a los niños enfermos.
Si bien es difícil abordar el impacto inmediato del ébola en la educación, aún lo es más reconstruir sistemas resilientes capaces de afrontar futuras crisis. Por ejemplo, los administradores escolares necesitarán apoyo para supervisar mejor la salud física y emocional de los estudiantes y poner a las familias en contacto con los servicios de salud. Los gobiernos también tendrán que garantizar que los niños huérfanos puedan seguir asistiendo a la escuela.
Ahora estamos trabajando con socios y gobiernos en este ámbito. En Guinea, ayudamos a fortalecer la capacidad institucional para prepararse ante las crisis mediante nuestro nuevo Proyecto para impulsar las competencias. En su marco, se creará un «observatorio juvenil» con una base de datos de perfiles y ubicaciones de jóvenes. Esto allanará el camino para establecer un sistema mejor de seguimiento y supervisión que permita localizar a las personas más fácilmente durante futuros brotes.
En el marco del mismo proyecto, Guinea está utilizando un fondo competitivo para introducir nuevos programas técnicos acordes con las necesidades del país. Dado que el país necesita urgentemente trabajadores sanitarios especializados en epidemiología, capaces de vigilar y prevenir futuros brotes de ébola y de encontrar formas de tratar la enfermedad sobre el terreno, se alentará a las instituciones a presentar propuestas que ayuden a prevenir la propagación del ébola y a formar en consecuencia a futuros trabajadores sanitarios.
Mientras los países afectados y sus socios internacionales trabajan juntos para llegar a cero casos de ébola, asegurémonos de aplicar las enseñanzas de esta crisis para construir sistemas educativos más sólidos, flexibles y resilientes. Y garanticemos que los niños y jóvenes de estos países no solo hayan sobrevivido a la epidemia, sino que puedan volver a estudiar a tiempo completo y perseguir sus sueños.
Este artículo se publicó originalmente en el blog Educación para el Desarrollo del Banco Mundial. Su publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autora: Claudia Costin, ciudadana brasileña, es directora sénior de Educación del Banco Mundial.
Imagen: Niñas miran un cartel distribuido por UNICEF, con información e ilustraciones sobre las mejores prácticas para ayudar a prevenir la propagación de la enfermedad por el virus del Ébola (EVE), en la ciudad de Voinjama, en el condado de Lofa, Liberia, en esta fotografía de archivo de UNICEF de abril de 2014. REUTERS.


