Al buscar formas de mejorar la seguridad vial infantil en todo el mundo, queda claro que la experiencia de Corea del Sur ofrece valiosas lecciones.
Para empezar, las cifras hablan por sí solas. En 1992, 1.566 niños (de 14 años o menos) murieron en siniestros viales en Corea del Sur. Para 2014, las muertes infantiles habían disminuido drásticamente a solo 53, lo que equivale a una reducción de casi el 97 por ciento durante ese período. Ningún otro país que conozcamos ha experimentado una reducción tan notable en solo 22 años.

Disminución de las muertes en siniestros viales en Corea del Sur, 1990-2015
¿Qué hizo posible este logro?
Aunque no hay una única respuesta, las pruebas muestran que las políticas integrales desempeñaron un papel crucial en la reducción de las muertes infantiles causadas por lesiones de tránsito.
En materia de aplicación de la ley, por ejemplo, se revisaron exhaustivamente las leyes, los reglamentos y las directrices de seguridad del transporte (que se explican más abajo), y se complementaron cuando fue necesario. También se instalaron cámaras para detectar el exceso de velocidad y saltarse semáforos en las vías.
En materia de ingeniería, se mejoraron las instalaciones de transporte, incluida la infraestructura y los controles de seguridad (como barreras de protección, pavimento nuevo y controles de velocidad), en miles de lugares peligrosos.
En materia de educación, se revisaron los programas de expedición de licencias de conducir, así como las medidas para desalentar la conducción bajo los efectos del alcohol y otros comportamientos de alto riesgo.
Estos esfuerzos integrales dieron lugar a una reducción del 59,1 por ciento en el total de muertes por siniestros viales de la población general: de 11.460 muertes a 4.762 durante el mismo período de 22 años. Una reducción de casi el 60 por ciento en el total de muertes por siniestros viales ya es un logro considerable. Sin embargo, esta cifra solo explica parcialmente la reducción del 96,6 por ciento de las muertes infantiles causadas por lesiones de tránsito.
De hecho, expertos de todo el mundo se preguntan qué políticas y estrategias desempeñaron un papel clave en la consecución de estos resultados. Desde nuestro punto de vista, creemos que un par de iniciativas —además de las políticas integrales ya mencionadas— parecen cruciales para prevenir los siniestros viales que afectan a los niños.
La primera son las zonas escolares, una medida preventiva eficaz. Una zona escolar se define como un área situada a menos de 300 metros de la entrada principal de una escuela, donde las instalaciones viales se diseñan conforme a directrices específicas de diseño para zonas escolares. Además, la vigilancia del tránsito en estas zonas es mucho más estricta.
Por ejemplo, el límite de velocidad para los vehículos en las zonas escolares suele fijarse por debajo de los 30 km por hora, y los conductores que infringen las normas de tránsito en estas zonas reciben sanciones mucho más severas que en otros espacios públicos: se les puede suspender la licencia si se les sorprende conduciendo un automóvil a más de 40 km por hora en una zona escolar. En 2012, había más de 9.000 zonas escolares en Corea.
En segundo lugar, las organizaciones cívicas también desempeñan un papel esencial. Entre los grupos cívicos de Corea, por ejemplo, Korea Green Mothers Society (KGMS) es el más influyente. Esta organización sin fines de lucro de servicio voluntario, con unos 530.000 miembros en todo el país —en su mayoría, padres de alumnos de primaria—, ha desempeñado un papel crucial en la promoción y el aumento de la seguridad vial alrededor de las zonas escolares. Todos los días, los miembros de KGMS realizan actividades de «orientación» a lo largo de las rutas escolares para garantizar que los niños viajen de forma segura hacia y desde la escuela. KGMS también organiza diversos eventos, como la Campaña contra los accidentes de tránsito para niños; da a conocer activamente la gravedad de los siniestros viales que involucran a niños y participa en distintas campañas destinadas a promover la seguridad vial, establecer un mayor orden en el tránsito y prevenir la conducción bajo los efectos del alcohol.
El poderoso simbolismo de salvar la vida de los niños también parece tener un gran atractivo para los políticos y los altos funcionarios. Como resultado, los políticos cooperan mucho en la atención de las cuestiones relacionadas con la mejora de la seguridad infantil y pueden ayudar a poner en marcha campañas locales, así como a transmitir mensajes importantes a los públicos destinatarios. Esto significa que resulta más fácil conseguir apoyo financiero y llevar a cabo actividades de recaudación de fondos que en relación con otros problemas o desafíos del transporte. Además, las actividades de grupos cívicos como KGMS parecen beneficiarse de la atención de los políticos y los altos funcionarios, y estos últimos también pueden obtener réditos políticos (y votos) al apoyar las actividades de grupos como Korea Green Mothers Society.
El Banco Mundial colabora con la ONU y otros socios para alcanzar los objetivos del Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011–2020, cuyo propósito es reducir a la mitad el número de muertes y lesiones causadas por siniestros de tránsito. En todo el mundo, aproximadamente 1,24 millones de personas mueren en las carreteras cada año y unos 50 millones resultan heridas. Estas pérdidas de vidas y productividad pueden costar a los países hasta el cinco por ciento de su PIB.
Desde nuestro punto de vista, las estrategias dirigidas a los siniestros de tránsito que afectan a los niños deben convertirse en una prioridad, porque estos siniestros ocurren principalmente en puntos o lugares específicos (zonas escolares, áreas de juegos, parques, etc.) donde las estrategias de prevención pueden ser eficaces, especialmente con el firme apoyo de los políticos locales y las organizaciones comunitarias, así como de altos funcionarios interesados en promover la seguridad vial para todos.
Creemos que esta podría ser una contribución concreta y realista para salvar vidas durante el Decenio de Acción para la Seguridad Vial de la ONU y más allá.
¿Qué opina? En los países donde trabaja, ¿hay margen para aplicar un enfoque de sistema de seguridad eficaz que ayude a salvar la vida de más niños?
Este artículo se publica en colaboración con Transport for Development del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Nak Moon Sung es especialista sénior en transporte en la Práctica Global de Transporte y TIC del Banco Mundial. Mauricio O. Ríos es oficial de comunicaciones de la unidad de Transporte del Banco Mundial.
Imagen: El edificio 63 se ve en la isla de Yeouido, al otro lado del río Han, al atardecer en el centro de Seúl. REUTERS/Lee Jae-Won.

