Parece sacado de un videojuego.
La escena: la sabana de Tanzania.
Tu avatar: un guardaparques en el Parque Nacional de Tarangire.
El objetivo: usar un pequeño helicóptero para expulsar de una granja a un grupo de elefantes hambrientos y llevarlos al parque, todo ello antes de que los granjeros enfurecidos maten a los animales, de que las rapaces ataquen el helicóptero o de que se agote el combustible del aparato.
Puede sonar a diversión, pero para los conservacionistas de Tanzania esto no es solo un juego.
El Instituto de Investigación de Vida Silvestre de Tanzania (TAWIRI) y la organización conservacionista Resolve han comenzado a desplegar pequeños drones para expulsar a los elefantes de las granjas y llevarlos a zonas protegidas. El objetivo es evitar que los granjeros maten a los elefantes que han destruido sus cultivos, uno de los factores que explican la drástica disminución de la población de elefantes del país.
“Cada vez vemos más elefantes atravesando granjas, sobre todo en Tarangire, donde pueden salir fácilmente del parque y encontrar una comida apetitosa”, afirma Nathan Hahn, investigador asociado de Resolve. “Eso ha generado mucho resentimiento en esas comunidades, por lo que los granjeros han usado arcos y flechas, sandías envenenadas e incluso armas de fuego para matar elefantes”.
Tradicionalmente, granjeros y guardaparques trabajaban toda la noche haciendo ruido, agitando antorchas y cargando contra los elefantes en cuatrimotos para alejarlos de las tierras de los granjeros; todo ello implicaba un contacto peligrosamente cercano con los animales agresivos y podía tardar horas en surtir efecto.
Pero con los drones, los guardaparques pueden mantenerse fuera de la vista de los elefantes, pilotando conjuntamente estas pequeñas máquinas blancas desde la parte trasera de una camioneta. No solo es mucho más seguro, sino que además es más eficiente en cuanto al tiempo: los drones suelen ahuyentar a los elefantes en treinta segundos justos.
Pero el programa enfrenta un obstáculo importante: la regulación gubernamental.
Tanzania prohibió el uso de drones con fines fotográficos y de filmación en noviembre pasado. Luego, el Gobierno de Kenia impuso una prohibición general de drones con fines comerciales. Tres meses después, la Fundación Tanzana del Sector Privado probó el uso de drones para rastrear a cazadores furtivos en la Reserva de Caza de Selous con la esperanza de obtener la aprobación gubernamental para su uso comercial, pero no está claro si el Gobierno tanzano se mostrará receptivo a la idea o seguirá el ejemplo de Kenia y la prohibirá por completo.
Y este no es el único desafío. Los drones son caros: aproximadamente 1.100 USD por dron y 4.000 USD para trasladarlos a Tanzania. A ello se suma que la batería de un dron típico dura solo veinte minutos, y que existe la posibilidad de que los elefantes se acostumbren al sonido.
Pero sin nuevas medidas de conservación, Tanzania podría enfrentarse a un colapso de la población de elefantes.
Disminución de la población de elefantes
Según un informe de la Autoridad Nacional de Parques de Tanzania publicado en junio, la población de elefantes se ha desplomado un 60 % en los últimos cinco años. Y, aunque gran parte de la disminución se atribuye a la caza furtiva, los indicios anecdóticos sugieren que el conflicto entre humanos y elefantes también contribuye de forma significativa y es probable que aumente en el futuro.
“Los elefantes invaden ahora muchas tierras, y los corredores que utilizan entre las zonas protegidas se están desarrollando rápidamente”, afirma David Olson, biólogo de la conservación de Resolve. “A medida que protegemos la población de elefantes, esta crecerá fuera de las zonas protegidas y aumentarán los conflictos con los granjeros”.
Este mes será la prueba más importante para los drones, mientras se cosechan los cultivos y llega el pico de la temporada de incursiones de elefantes.
“Las próximas semanas son fundamentales”, afirma Jonathan Konuche, que capacitó a los guardaparques en el uso de drones junto con Resolve. “Aquí es cuando sabremos si los drones realmente pueden funcionar”.
Este artículo se publica en colaboración con Quartz. La publicación no implica el respaldo del Foro Económico Mundial a las opiniones expresadas.
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Autor: Christina Goldbaum es escritora y periodista de vídeo independiente con sede en Nairobi, Kenia.
Imagen: Una familia de elefantes camina después de refrescarse en un estanque durante un censo en el Parque Nacional de Amboseli, a 290 km (188 millas) al sureste de Nairobi, la capital de Kenia. REUTERS/Thomas Mukoya (KENYA – Tags: ENVIRONMENT ANIMALS)

