Esta es la quinta entrega de una serie de publicaciones sobre datos relacionados con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, basados en la edición 2015 de los Indicadores del Desarrollo Mundial.
El Objetivo de Desarrollo del Milenio 5 consiste en “mejorar la salud materna” y se mide con una meta de “reducir en tres cuartos, entre 1990 y 2015, la razón de mortalidad materna” y de “lograr, para 2015, el acceso universal a la salud reproductiva”
En 2013, el 99 % de las 289.000 muertes maternas del mundo se produjeron en países en desarrollo
Según la OMS, cada día mueren unas 800 mujeres antes, durante o después del parto. En 2013, más de la mitad de todas las muertes maternas se produjeron en África subsahariana, y alrededor de una cuarta parte en el sur de Asia.
Sin embargo, tanto los países del sur de Asia como los de África subsahariana han logrado grandes avances en la reducción de la razón de mortalidad materna. En el sur de Asia, esta cifra descendió de 550 por cada 100.000 nacidos vivos en 1990 a 190 en 2013, lo que supone una caída del 65 %. En África subsahariana, donde las tasas son más del doble que las del sur de Asia, también han disminuido casi un 50 % en el mismo período.
Estos logros son impresionantes, pero el avance en la reducción de las razones de mortalidad materna ha sido más lento que la reducción del 75 % entre 1990 y 2015 fijada como meta por los ODM. Salvo un puñado de países, en promedio ninguna de las regiones en desarrollo tiene probabilidades de alcanzar la meta. Sin embargo, la tasa anual media de descenso se ha acelerado, pasando del 1,1 % en 1990–95 al 3,1 % en 2005–13.
El riesgo de muerte materna a lo largo de la vida de una mujer puede ser 100 veces mayor en un país en desarrollo
La razón de mortalidad materna estima el riesgo de muerte materna en cada parto, un riesgo que se acumula con cada embarazo. Y debido a que las mujeres de los países pobres tienen más hijos en condiciones más arriesgadas, su riesgo de muerte materna a lo largo de la vida puede ser 100 veces o más mayor que el de las mujeres de los países de ingresos altos.
Las mejoras en la atención sanitaria y la disminución de las tasas de fecundidad han reducido el riesgo a lo largo de la vida en todas las regiones, pero en 2013 las mujeres de entre 15 y 49 años en África subsahariana aún enfrentaban una probabilidad del 2,6 % de morir durante el parto, frente a más del 6 % en 1990. En Chad y Somalia, ambos Estados frágiles, el riesgo a lo largo de la vida sigue superando el 5 %, lo que significa que, en promedio, más de 1 de cada 20 mujeres morirá durante el parto.
Un enfoque integral de la salud reproductiva de las mujeres
Reducir la mortalidad materna requiere un enfoque integral de la salud reproductiva de las mujeres, que comience con la planificación familiar y el acceso a anticonceptivos. En los países con datos, más de la mitad de las mujeres casadas o en unión utilizan algún método anticonceptivo. Sin embargo, unos 225 millones de mujeres desean retrasar o poner fin a la procreación, pero no utilizan métodos eficaces de planificación familiar (UNFPA e Instituto Guttmacher).
Muchos problemas de salud de las mujeres embarazadas son prevenibles o tratables mediante consultas con personal sanitario capacitado antes del parto. Una de las claves para reducir la mortalidad materna es garantizar personal cualificado en el parto y el acceso a tratamientos hospitalarios. En el sur de Asia y en África subsahariana, solo la mitad de los partos son atendidos por médicos, enfermeras o parteras capacitadas.
Indicadores y códigos utilizados en esta publicación:
Razón de mortalidad materna (SH.STA.MMRT)
Riesgo de muerte materna a lo largo de la vida (SH.MMR.RISK.ZS )
Nacimientos atendidos por personal sanitario cualificado (SH.STA.BRTC.ZS )
Este artículo se publicó originalmente en The World Bank’s Open Data Blog. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autoría: Haruna Kashiwase es consultora del equipo de Datos Sociodemográficos del Development Data Group.
Imagen: Una madre y su hija caminan hacia casa. REUTERS/Finbarr O’Reilly.



