Este año marca un hito para la región de ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), pues señala el inicio del proceso de establecimiento de la AEC (Comunidad Económica de la ASEAN). En 2007, la ASEAN decidió adelantar cinco años su Visión 2020 y el plan maestro de la AEC busca convertir la región en un mercado único y una base de producción en menos de 10 años.
Con una población de más de 600 millones, el Sudeste Asiático es una de las regiones más dinámicas del mundo y cuenta con muchas ventajas: una fuerza laboral joven, una clase media en rápida expansión y una tasa de crecimiento combinada proyectada del 5,4 % anual entre 2014 y 2018, según cifras de la OCDE. Como bloque, ya tiene un PIB combinado de 2,5 billones de dólares y un comercio intrarregional de 1 billón de dólares. La promesa de la AEC convierte a esta región en una importante oportunidad de mercado en todos los sentidos.
Diversidad regional
En vísperas de la entrada en vigor de la AEC en 2015, la ASEAN ha progresado en ámbitos como la eliminación de aranceles transfronterizos, una ventanilla única nacional para el despacho aduanero y los acuerdos de libre comercio. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en áreas como la libre circulación de capital, mano de obra cualificada y servicios profesionales.
El Sudeste Asiático también es una región de gran diversidad y contrastes marcados. Los promedios regionales ocultan enormes diferencias, tanto en las etapas de desarrollo como en la calidad de vida. Por ejemplo, el PIB per cápita de Singapur es más de 60 veces superior al de Myanmar.
Reducir las brechas de desarrollo y, al mismo tiempo, garantizar un crecimiento equitativo e inclusivo será fundamental para el éxito de la integración de la ASEAN. Uno de los aspectos clave para afrontar este desafío es la conectividad. En los distintos planes maestros de la ASEAN, la conectividad de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) —y, con ella, la conectividad a internet— se reconoce como fundamental para profundizar la integración regional y alcanzar los objetivos de la AEC.
Si observamos la penetración de internet en las economías de la ASEAN, vuelve a haber un marcado contraste: desde el 73 % en Singapur hasta poco más del 1 % en Myanmar. Las posibles consecuencias de esta brecha digital dentro de la ASEAN son profundas desde la perspectiva de la AEC. A medida que internet sigue evolucionando y se extiende aún más a las máquinas y las «cosas» —y, en ese proceso, se integra cada vez más en la vida cotidiana—, el costo de no conectarse (o, más bien, de no estar conectado) seguirá aumentando para las economías que ya están en desventaja según otros indicadores.
Penetración de internet
Un estudio reciente encargado por la Internet Society concluyó que, según las tasas de penetración de internet, la ASEAN puede dividirse en tres grupos:
Grupo 1 (más del 60 %): Singapur, Brunéi, Malasia
Grupo 2 (25 %-50 %): Tailandia, Filipinas, Vietnam
Grupo 3 (1 %-20 %): Indonesia, Camboya, RDP Lao, Myanmar
Aunque la mayoría de los países se encuentran en el grupo correspondiente a su respectivo nivel de ingresos (según las clasificaciones del Banco Mundial), este no es el caso de Indonesia y Tailandia. Ambas economías se encuentran en un grupo de menor penetración de internet de lo que cabría esperar, lo que indica que el PIB per cápita no siempre es una guía completa para determinar la penetración de internet en una economía determinada.
Hay diversas condiciones normativas y de mercado que pueden impulsar o limitar la adopción de internet. Pero, en las economías de menores ingresos, quizá el factor más determinante sea el precio de la conectividad a internet, sobre todo cuando esas economías tienen grandes poblaciones rurales y la cobertura de red (y la competencia) puede ser limitada.
Los datos del estudio también indican que los cargos por tránsito de internet son más bajos en los países que tienen más conexiones internacionales a cables submarinos y que, a su vez, ese menor costo se traslada al consumidor cuando existe un mercado local competitivo de proveedores de servicios de internet (ISP).
En los países más pobres, donde la posibilidad de contratar conectividad a internet puede verse limitada por los bajos ingresos y los precios elevados, las políticas deben fomentar la inversión en la oferta. Esto contribuirá a reducir los precios mayoristas y minoristas para que pueda aflorar la demanda latente. Cuando sea necesario, el gobierno también puede desempeñar un papel importante para ayudar a cerrar la brecha entre la oferta y la demanda insatisfecha hasta que el ecosistema general de internet sea autosostenible. La creación de IXP (puntos de intercambio de internet) neutrales también ayuda no solo a mejorar el rendimiento de la red, sino también a reducir el costo del tránsito ascendente.
Se suele decir que Asia, en general, es una región «móvil primero», donde, para la mayoría de los usuarios, el acceso a internet desde sus dispositivos móviles es la forma de conectarse. Lo mismo ocurre en las economías de la ASEAN. A medida que baja el costo de los dispositivos (teléfonos inteligentes y tabletas) y mejoran y se amplían sus capacidades, las personas de los grupos de menores ingresos pueden disfrutar de una mejor experiencia de internet. No hace falta decir que el punto anterior sobre el costo efectivo del acceso a internet está estrechamente ligado al costo del dispositivo de acceso.
Sin embargo, ser una región «móvil primero» también exige que las aplicaciones y los servicios funcionen sin problemas en los dispositivos móviles. Ya no basta con adaptar a posteriori las aplicaciones y los servicios de escritorio a la plataforma móvil: deben diseñarse para funcionar de forma nativa en ella y ofrecer todas las funciones y capacidades disponibles en el escritorio; de lo contrario, se corre el riesgo de excluir a los usuarios. Esto es aún más importante a medida que el comercio electrónico gana terreno en la región.
Infraestructura estable
Por último, otro elemento importante desde la perspectiva de la infraestructura es un suministro eléctrico estable. Durante el Foro Económico Mundial sobre Asia Oriental de 2012, contribuí con una entrada de blog sobre el importante papel que desempeña el suministro eléctrico en el desarrollo. Esto sigue siendo cierto hoy. Una red eléctrica estable y fiable es fundamental para que la ASEAN evolucione hacia una economía digital. Sin un suministro eléctrico continuo y estable, los sistemas no pueden funcionar plenamente y no es posible materializar los beneficios de la tecnología ni las eficiencias que puede aportar.
Algunas economías de la ASEAN también tienen la posibilidad de saltarse etapas de los ciclos de desarrollo y pasar directamente a convertirse en economías digitales. Sin embargo, esto solo será posible si cuentan con una infraestructura estable y se garantiza tanto la interconectividad como la interoperabilidad. La interconectividad de las redes (en distintos sectores), dentro de los países y entre ellos, generará economías de escala. La interoperabilidad de estas plataformas de red y de las aplicaciones y los servicios que funcionan en ellas generará economías de alcance. El efecto neto será verdaderamente transformador para la economía de la ASEAN.
Autor: Rajnesh Singh, director regional para Asia-Pacífico, The Internet Society (ISOC), Singapur
Imagen: Una periodista consulta su iPod en el evento de presentación de Apple Inc. en Pekín, el 11 de septiembre de 2013. REUTERS/Jason Lee


