¿Cómo pueden las empresas de Myanmar servir a la sociedad?

¿Cómo pueden las empresas de Myanmar servir a la sociedad?
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En su próxima reunión regional en Naipyidó, el Foro Económico Mundial analizará cómo impulsar una transformación inclusiva en Myanmar. La primera sesión sobre este tema planteará la pregunta “¿cómo pueden las empresas equilibrar los intereses de los accionistas y de las partes interesadas para colaborar en la agenda de crecimiento de Myanmar?”

Los accionistas y las partes interesadas no siempre tienen las mismas opiniones o prioridades sobre el papel adecuado de las empresas en Myanmar. Las empresas deberán tener en cuenta estos intereses diversos para que, en conjunto, contribuyan al crecimiento de Myanmar. Para ello, primero deberán dedicar tiempo a comprender el punto de vista de las partes interesadas.

Shift – una organización sin ánimo de lucro creada para promover la aplicación de los Principios Rectores de la ONU sobre las Empresas y los Derechos Humanos (y de cuyo consejo de administración formamos parte John Ruggie y yo) – acaba de contribuir en este ámbito. Su nueva publicación, “Conducting Meaningful Stakeholder Consultation in Myanmar”, ofrece una visión general de las opiniones y expectativas de las partes interesadas de la sociedad civil en Myanmar con respecto al papel de las empresas.

La investigación sobre el terreno de Shift pone de relieve que las partes interesadas birmanas tienen una visión muy clara del importante papel que las empresas pueden desempeñar en Myanmar. Desean que las empresas ofrezcan oportunidades laborales y desarrollen sus competencias como trabajadores, lo que, con el tiempo, les permitirá competir con sus vecinos de los países de la ASEAN. Esperan que este mayor acceso al empleo les permita, a su vez, salir de la pobreza y acceder a la clase media. Algunas partes interesadas consideran que el papel de las empresas debe extenderse a apoyar a Myanmar en su camino hacia una transformación inclusiva. Señalan que, dado que las empresas tendrán ahora una participación en la economía de Myanmar, también deberían desempeñar un papel en el fortalecimiento del proceso democrático en curso.

Como mínimo, las partes interesadas entrevistadas por Shift consideraban que las empresas desempeñan un papel crucial en el respeto y la promoción de las normas internacionales de conducta empresarial responsable, que se consideraban por encima de los requisitos legales vigentes. Esto incluía, por ejemplo, cuidar de no propiciar un mayor acaparamiento de tierras, mantener bajos estándares laborales y contribuir a la degradación ambiental. También incluía dedicar tiempo a comprender la complejidad de la situación sobre el terreno, en particular en los estados étnicos donde se encuentra la mayor parte de los recursos naturales de Myanmar, y adaptar las operaciones empresariales en consecuencia. Especialmente cuando se opera en contextos tan difíciles como estos, la consulta a las partes interesadas puede aportar información fundamental a los procesos más amplios de gestión de riesgos de una empresa, lo que le permite identificar —y prevenir o mitigar— los riesgos para los derechos humanos de las personas y comunidades afectadas que, de otro modo, difícilmente detectaría por sí sola.

Las partes interesadas birmanas también tenían opiniones firmes sobre la forma en que esperaban que las empresas se relacionaran, lo que incluía proceder con una consulta genuina y significativa a nivel de base. Sus recomendaciones incluían (i) informar a todas las comunidades potencialmente afectadas sobre las operaciones previstas por la empresa —antes de que se acuerde el proyecto empresarial— en una fase de educación pública, (ii) entablar un diálogo público temprano con las comunidades para describir las actividades empresariales propuestas y recabar sus comentarios, y (iii) integrar en las condiciones de las actividades empresariales los comentarios recibidos. Como dejan claro los Principios Rectores, la consulta significativa con las partes interesadas afectadas, como parte de la diligencia debida en materia de derechos humanos, es especialmente importante durante el proceso de evaluación de los impactos reales y potenciales, así como en el seguimiento del desempeño de la empresa.

Estas recomendaciones se describen detalladamente en el informe de Shift Conducting Meaningful Stakeholder Consultation in Myanmar. Este informe también se debatirá en el taller del Foro Económico Mundial sobre empresas y derechos humanos, como parte de la Cumbre de Inversores en Naipyidó, el 5 de junio de 2013. Al integrar las opiniones de las partes interesadas afectadas en su toma de decisiones y en sus acciones, las empresas estarán en mejores condiciones de gestionar de forma eficaz sus repercusiones en los derechos humanos, lo que a su vez puede ayudar al Gobierno de Myanmar a perseguir una agenda de crecimiento basada en el respeto de los derechos humanos.

Autora: Alexandra Guáqueta, miembro del Foro Económico Mundial, en el Global Agenda Council on Human Rights

Una mujer toma un descanso de su trabajo en una fábrica de ladrillos en Myanmar REUTERS/Damir Sagolj

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