Cuando una universidad africana firma un memorando de entendimiento, ya sea con una contraparte del continente o de otro lugar del mundo, surge un gran entusiasmo. La propia universidad suele emitir un comunicado que celebra esta colaboración, y en los medios locales aparecen con frecuencia artículos elogiosos.
Después, los titulares se reducen, el entusiasmo decae y, con demasiada frecuencia, estos memorandos acaban acumulando polvo en las oficinas de gestión de las universidades. Se convierten en material de consulta en lugar de la base de relaciones productivas entre instituciones.
Este no es solo un problema africano. Las demás universidades internacionales que se suman como socias también tienen dificultades para pasar de firmar estos memorandos a llevar a cabo actividades concretas.
Pero si estos memorandos se planifican, desarrollan y ponen en práctica adecuadamente, pueden contribuir enormemente al impulso de la internacionalización de cualquier universidad africana.
La estrategia de internacionalización de una universidad se está convirtiendo rápidamente en una herramienta para medir la innovación, la relevancia global de la institución y su posible contribución a los objetivos nacionales.
Una buena estrategia de internacionalización puede ayudar a desarrollar la marca de una universidad africana, tanto en el país como en el extranjero. También puede generar nuevos esquemas de ingresos, algo sumamente valioso en un momento en que las instituciones se enfrentan a una escasez de financiación.
Las universidades pueden utilizar estos memorandos de entendimiento y alianzas para ampliar su huella académica y de investigación en cuestiones globales. Hay margen para que las instituciones adopten las mejores prácticas globales en lo que respecta a contenidos, programas y procesos.
Los beneficios para los estudiantes también son enormes. Entran en contacto con formas distintas de pensar a través de académicos visitantes, y tienen oportunidades de estudiar en otro lugar mediante programas de intercambio. Los posgraduados pueden colaborar en investigaciones con pares internacionales. Todo ello, en última instancia, les prepara para contribuir a sus propias economías y trabajar en cualquier parte del mundo.
Algunas instituciones africanas han avanzado notablemente en la tarea de llevar sus alianzas del papel a la realidad. La Universidad de Benin, en Nigeria, firmó un memorando de acuerdo vinculante con Lancaster University, en el Reino Unido, a finales de 2014. Las instituciones habían comenzado con un memorando de entendimiento en 2013.
Desde entonces, las universidades han desarrollado un programa de doctorado de sede dividida (split-site), cuyo primer grupo de estudiantes comenzará a trabajar a finales de 2015. También han creado un foro destinado a tender puentes entre el mundo académico y la industria en Nigeria. Los participantes aprenden de las experiencias de sus colegas del Lancaster Environment Centre de Lancaster University.
Ya se han celebrado dos reuniones exitosas bajo esta iniciativa.
Otra colaboración exitosa que surgió de un memorando de entendimiento es la que existe entre la Strathmore University, en Kenia, y la Universidad de Kigali, en Ruanda. Esta se centra en el desarrollo de contenidos regionales. La Universidad de Port Harcourt, en Nigeria, ha creado un Instituto de Estudios del Petróleo de posgrado. Este surgió de una colaboración entre la universidad y la IFP School, una institución de investigación en Francia.
Las conversaciones que he mantenido con administradores universitarios de todo el continente revelan que muchos carecen de los conocimientos necesarios para poner en práctica los memorandos de entendimiento.
Con frecuencia, las universidades firman acuerdos aunque sus nuevos socios tengan programas académicos, prioridades y procesos totalmente distintos. Esta desconexión se agrava por las complejas estructuras de todas las universidades y por la relación, a menudo tensa, entre las áreas administrativa y académica de las instituciones.
Mis conversaciones sugieren que la mayoría de las universidades africanas asignan a un profesor o administrador, excelente en su labor principal, la gestión de los memorandos de entendimiento una vez firmados. Esta responsabilidad adicional exige tiempo, recursos y conocimientos. Con demasiada frecuencia, recae en alguien que ni siquiera participó en la firma del memorando.
Las asociaciones internacionales pueden ser costosas, y para las universidades africanas con recursos limitados resulta difícil encontrar la financiación necesaria para ponerlas en marcha. Los viajes, las conferencias y los intercambios cuestan dinero.
Por último, cabe recordar que los memorandos de entendimiento no suelen ser jurídicamente vinculantes, por lo que puede resultar difícil hacer cumplir las cláusulas y asegurar que ambas partes cumplan todo lo que se les exige.
Estas son algunas de las cuestiones que las instituciones deberían considerar cuando un memorando de entendimiento está sobre la mesa:
• Es necesario designar a un referente estratégico con las competencias pertinentes y destinar los recursos y el tiempo necesarios para dar vida a esta relación. Los atributos más relevantes son la capacidad de improvisación, la gestión de las partes interesadas, la visión estratégica de las alianzas y una perspectiva internacional.
• Planifique a lo grande, pero empiece poco a poco. Elija una actividad de bajo coste, alto impacto y sencilla —un seminario, un taller o una reunión— para poner en marcha la relación. Así, ambas instituciones tendrán la oportunidad de conocer los sistemas, procesos y partes interesadas de la otra antes de invertir más dinero en iniciativas de mayor envergadura.
• Prevea un memorando de acuerdo vinculante mientras configura el memorando de entendimiento. Comunique y acuerde la transición por fases de uno a otro. Establezca cronogramas, entregables y hitos.
• Acuerde funciones y responsabilidades claras. Sea claro sobre los beneficios mutuos que desea obtener. Inicie estas conversaciones desde el principio del proceso para que el memorando de entendimiento recoja todo lo que se prevé.
En este punto también es importante establecer con exactitud quién participará, cómo debe producirse la comunicación y qué decisiones deben tomarse a corto plazo. Muchos de estos memorandos se malogran porque participan demasiadas o muy pocas personas cuando el proceso ya está en marcha.
Este artículo se publica en colaboración con [publicado originalmente por] Mail & Guardian. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Akanimo Odon es investigador visitante honorario de Lancaster University y forma parte del proyecto de colaboración entre Lancaster University y la Universidad de Benin.
Imagen: Estudiantes ocupan sus asientos para la ceremonia de entrega de diplomas en la John F. Kennedy School of Government. REUTERS/Brian Snyder.


