Cómo un maíz modificado genéticamente podría ayudar a acabar con la inseguridad alimentaria en África

Cómo un maíz modificado genéticamente podría ayudar a acabar con la inseguridad alimentaria en África
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No existe una respuesta única para acabar con la inseguridad alimentaria en África.

Pero si los 230 millones de africanos que actualmente sufren desnutrición han de recibir los alimentos que necesitan, reducir los daños que las plagas causan a los cultivos, de forma segura y sostenible, debe constituir una parte importante de la solución.

Veamos, por ejemplo, el caso del maíz en Kenia. Es el cultivo básico del país y ayuda a alimentar a más del 80 por ciento de la población. Por eso resulta casi un desastre para los agricultores y las familias que el 13 por ciento de la cosecha se pierda cada año a causa de las plagas.

Insectos como los barrenadores del tallo, que se alimentan de las hojas, los tallos y las mazorcas del maíz, ayudan a explicar por qué los rendimientos del maíz en Kenia no llegan ni a un tercio del promedio mundial.

El resultado es que se reducen los ingresos de los agricultores y el suministro de alimentos del país. Aunque el país debería ser capaz de producir todo el maíz que necesita, tiene que importar alrededor de 400.000 toneladas cada año.

Esta cifra es casi igual a la cantidad de maíz que se pierde anualmente por los barrenadores del tallo, por lo que resulta tan prometedor el desarrollo, por parte de científicos africanos, de una nueva variedad del cultivo resistente a esta plaga.

El maíz Bt es un cultivo modificado genéticamente para producir un insecticida: la proteína Bt , que mata a los barrenadores del tallo. Tiene el potencial de transformar la producción de maíz de Kenia y contribuir a la lucha contra la inseguridad alimentaria.

Una solicitud para autorizar el cultivo de maíz en Kenia se encuentra actualmente en manos de la Autoridad Nacional de Bioseguridad (NBA, por sus siglas en inglés) para su evaluación.

Si bien es esencial que la NBA examine todos los aspectos de la semilla y sus repercusiones socioeconómicas antes de tomar una decisión, los resultados de los ensayos son, sin embargo, muy prometedores.

Muestran que el maíz Bt puede controlar las dos principales plagas de barrenadores del tallo del país, mejorar la calidad del grano producido y hacer la agricultura más segura al reducir la necesidad de pulverizar insecticidas.

Sabemos que el maíz Bt es seguro porque millones de agricultores lo cultivan desde hace casi 20 años en más de 25 países sin que se hayan registrado problemas.

Pero los mejores resultados solo se lograrán si las variedades utilizadas se desarrollan para las condiciones nacionales.

Por ello resulta alentador que el desarrollo del maíz Bt en el marco de la iniciativa WEMA (Water Efficient Maize for Africa) haya sido impulsado por el Kenya Agricultural and Livestock Research Organization (KALRO) y la African Agricultural Technology Foundation (AATF), dos instituciones africanas de talla mundial con sede en Kenia.

Gracias a iniciativas como WEMA, África puede alcanzar la seguridad alimentaria en 2030. Ayudar a los agricultores a aumentar la producción de forma sostenible y a vender más cultivos también contribuirá a reducir la pobreza e impulsar el crecimiento económico en el continente.

Es cierto, por supuesto, que la tecnología de modificación genética sigue siendo controvertida en algunos ámbitos.

Pero los hechos demuestran que, si bien el maíz Bt es nuevo en Kenia, se ha utilizado de forma segura en el sistema alimentario mundial durante casi dos décadas.

Tres países del continente ya cultivan cultivos modificados genéticamente. Otros siete, entre ellos Kenia, han realizado o están realizando ensayos de campo confinados.

Si África quiere abordar con éxito la inseguridad alimentaria, los agricultores africanos deberían poder acceder a una gama completa de opciones para la mejora y la protección de los cultivos, incluida la tecnología de modificación genética.

Y por eso nos enorgullece tanto haber apoyado la iniciativa WEMA.

Este artículo se publica en colaboración con la Bill & Melinda Gates Foundation. La publicación no implica la aprobación de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.

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Autor: Christopher J. Elias es presidente de Desarrollo Global de la Bill & Melinda Gates Foundation.

Imagen: Una mazorca de maíz se ve en un campo durante la cosecha, cerca de la aldea de Sartichala, a las afueras de Tbilisi, el 11 de noviembre de 2013. REUTERS/David Mdzinarishvili.

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