El cambio climático está calentando el planeta a medida que crecen las economías y las poblaciones de las regiones más calurosas.
Estos factores aumentan el uso del aire acondicionado, lo que contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero.
La doctora Radhika Khosla comparte su investigación sobre Delhi, India, la zona con mayor exposición a posibles necesidades de refrigeración.
Constata que las mujeres participan menos en las decisiones sobre refrigeración y revela cómo podría reducirse el impacto ambiental de los aires acondicionados.
Lea el Energy Transition Index 2021.
A lo largo del último siglo, las tecnologías de refrigeración han influido de manera fundamental en la forma en que las personas interactúan entre sí y con su entorno local.
La trayectoria de la refrigeración está ahora experimentando un cambio extraordinario. A medida que crecen las economías y las poblaciones de las zonas más calurosas del mundo, y las temperaturas globales siguen aumentando, la demanda de refrigeración para el confort humano tiene el potencial de impulsar uno de los incrementos más sustanciales recientes en el consumo de energía y en las emisiones de gases de efecto invernadero.
Comprender el crecimiento de la demanda de refrigeración y encontrar formas de orientar su aumento de manera sostenible sigue siendo una tarea compleja. En este sentido, la India es un caso de estudio muy pertinente. Ocupa el primer lugar entre los países de ingreso mediano bajo, con una clase media cada vez más acomodada, y tiene la mayor exposición a posibles necesidades de refrigeración.
Si bien la magnitud de la futura demanda de refrigeración en la India es cada vez más conocida, se sabe poco sobre la dinámica de los cambios en los patrones de refrigeración. ¿Cómo se gestiona la refrigeración y qué estrategias utiliza la gente? ¿Cómo, cuándo y por qué las personas compran y usan aires acondicionados (AC)? ¿Quién compra aires acondicionados energéticamente eficientes? ¿Y el consumo de refrigeración tiene un componente de género?
En un nuevo estudio, publicado en Environmental Research Letters, mis coautores y yo ofrecemos respuestas a algunas de estas preguntas fundamentales sobre refrigeración en una de las regiones de urbanización más rápida y más extensa del mundo.
Refrigeración intensiva en energía
Seleccionamos Delhi –el territorio capital de la India– para nuestro estudio, ya que es la región de mayor consumo eléctrico del país y sus tendencias ofrecen información para el resto del país. Mediante una combinación de conjuntos de datos existentes y nuevas encuestas puerta a puerta, elaboramos una muestra de zonas de Delhi con una penetración de aires acondicionados superior a la media y una división casi del 50-50, poco frecuente, entre hogares con AC y hogares sin AC.
Al analizar los datos, desentrañamos las percepciones de confort térmico, caracterizamos las condiciones en las que los hogares usan los AC y examinamos qué impulsa la compra de aparatos de refrigeración energéticamente eficientes.
Consideramos tres tipos de aparatos de refrigeración, en su respectivo orden de adopción: ventiladores, enfriadores de aire y AC. En la muestra de hogares, comprobamos que los ventiladores –que pueden estar instalados en el techo, en la mesa o en la pared, o ser independientes– son el dispositivo de refrigeración omnipresente, y que casi todos los hogares poseen al menos uno.
Como destaca el diagrama de Venn siguiente, la mayoría de los hogares tienen una combinación de ventiladores y enfriadores, pero no AC, mientras que un tercio tiene ventiladores y AC, pero no enfriadores. El cuarenta y tres por ciento de los hogares posee un AC –la mayoría de los cuales se compró en los dos o tres años anteriores– y el 11 % de los hogares dispone de los tres aparatos de refrigeración.
Propiedad de aparatos de refrigeración en los hogares de la muestra (n = 2.092). Los porcentajes representan la proporción de todos los hogares que poseen el aparato indicado. El número real de hogares en cada categoría de propiedad de aparatos figura entre paréntesis.
Aproximadamente el 18 % de los hogares de los mismos barrios posee únicamente un ventilador. La mayoría de los hogares que no tienen AC declaró no haber optado por ellos debido al elevado coste del aparato y de sus gastos recurrentes asociados, como las facturas de electricidad y el mantenimiento.
Está claro que las intervenciones que aumenten con rapidez la eficiencia energética de los aparatos de refrigeración –a un ritmo que iguale la rápida expansión de la penetración de los AC y de los enfriadores de aire– serán esenciales para consolidar un confort térmico bajo en carbono.
Percepciones divididas sobre las necesidades de refrigeración
Nuestros datos sugieren que casi la mitad de los hogares fija los termostatos de sus AC entre 24 °C y 26 °C, y menos de un tercio prefiere temperaturas entre 21 °C y 23 °C.
En general, 24 °C es la temperatura preferida más citada para el verano de Delhi, donde las temperaturas ambientales suelen ser entre 28 y 35 °C. Cabe destacar que 24 °C es también el ajuste predeterminado para los AC de habitación establecido por el Gobierno de la India en 2020.
El rango relativamente amplio de 5 °C en las temperaturas que los hogares consideran confortables, incluso en las mismas condiciones meteorológicas, es un recordatorio importante de la diversidad de percepciones del confort térmico. En cuanto al uso de la refrigeración, la mayoría de los hogares utiliza su AC una media de tres a seis horas al día durante los meses de máximo calor del verano, y el uso más común del AC es para dormir.
El número medio de horas de uso del AC es de 5,4 horas. Curiosamente, esta cifra es muy inferior a las estimaciones del India Cooling Action Plan, que preveía un uso de más de ocho horas diarias durante seis meses al año.
Todas estas conclusiones se muestran en los gráficos siguientes, que presentan el uso medio del AC (izquierda), la temperatura preferida (centro) y los horarios de uso (derecha).
Predicción del uso del AC
Nuestros datos sugieren que existen varios factores significativos que impulsan el uso del AC. Entre ellos figuran vivir por encima de la planta baja (lo que supone un uso medio del AC un 35 % mayor), vivir en pisos en lugar de en casas (1,1 horas menos de uso medio del AC) y tener un suministro eléctrico deficiente (0,9 horas menos de uso medio).
Otros factores sociodemográficos también son importantes, al igual que las preferencias térmicas, los comportamientos y la conciencia sobre la eficiencia energética. Los hogares con mayores ingresos mensuales declarados utilizan el AC durante más tiempo. En cambio, quienes tienen más aires acondicionados de segunda mano tienden a usarlos menos horas, al igual que los hogares con una mayor proporción de personas mayores (de 60 años en adelante) y las familias que llevan mucho tiempo sin cambiar de vivienda.
Los resultados también señalan un papel clave de la información y la concienciación sobre el uso de la energía. Por ejemplo, se prevé que quienes conocen el programa de subvenciones para bombillas LED de iluminación, poseen ventiladores energéticamente eficientes y conocen el coste por unidad de la electricidad tengan menos horas de uso del AC.
Además, a medida que la proporción de miembros del hogar expuestos a un AC en el trabajo o en la escuela aumenta de cero a uno, esperamos que el número medio de horas de uso del AC crezca un 37 %. Esto demuestra el papel de las redes sociales y la influencia en el aumento del consumo de refrigeración.
Eficiencia energética
Un AC de eficiencia media, con una calificación de tres estrellas, es la opción más popular entre los hogares, dado el mayor precio y la escasa disponibilidad de AC más eficientes, de cuatro y cinco estrellas.
El siguiente gráfico muestra el desglose de los AC de los hogares según su calificación de eficiencia energética.
Las mujeres participan menos en la toma de decisiones energéticas
Se comprueba que la decisión de comprar un AC la toma el cabeza de familia –que suele ser varón, de mediana edad y con empleo– o los hijos del cabeza de familia. Participan en todas las fases del proceso de compra, desde decidir qué aparato adquirir hasta buscar opciones.
En general, se comprobó que las mujeres tenían menos conocimientos sobre los aspectos técnicos de los aparatos y sobre los programas de eficiencia energética disponibles. Las mujeres también declararon conocer el significado de las etiquetas de eficiencia energética de los frigoríficos y los AC en una proporción relativamente menor que sus homólogos masculinos. Menos mujeres afirman estar familiarizadas con las características específicas de sus AC, como la marca, la clasificación de eficiencia, la capacidad y el periodo de garantía.
Esta brecha en los conocimientos sobre aparatos se refleja, además, en que las mujeres son más propensas a no tener ninguna preferencia a la hora de decidir qué AC comprar.
El siguiente gráfico muestra los resultados de las mujeres (barras azul claro) y de los hombres (azul oscuro).
Estos resultados, que difieren de los de otras geografías en las que las mujeres desempeñan un papel ambiental mucho más destacado, ponen de relieve que comprender el papel de las mujeres en las decisiones energéticas relacionadas con la refrigeración sigue siendo un ámbito clave de trabajo futuro.
También indican que comprender el papel de las mujeres en las decisiones energéticas relacionadas con la refrigeración –así como dirigirse y trabajar con hombres y mujeres de forma diferenciada– puede ser importante para cambiar los patrones de consumo de refrigeración.
Este es un ejemplo de cómo este estudio de caso puede servir de referencia para otras transiciones energéticas de rápido avance.
Surgen otras recomendaciones para orientar la trayectoria del consumo de refrigeración. Por ejemplo, el minorista local desempeña un papel fundamental en la influencia de las decisiones de compra y ofrece la gama de opciones eficientes entre las que se elige. Las intervenciones dirigidas a este punto del proceso de compra pueden resultar especialmente útiles.
El coste también es importante, ya que la mayoría de los AC se financian a plazos, por lo que es probable que tengan éxito los mecanismos de financiación innovadores que promuevan la compra de equipos eficientes y la sustitución de AC ineficientes.
Por último, recuperar y promover alternativas de refrigeración pasiva desde el diseño de los edificios –como el sombreado y la vegetación– también siguen siendo fundamentales para satisfacer las futuras necesidades de refrigeración de forma baja en carbono.





