Combatir la corrupción para que este sea el siglo de África

Combatir la corrupción para que este sea el siglo de África
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Erik Charas es un periodista activista en Mozambique. Hace poco fue detenido por las autoridades locales por plantear a los líderes del gobierno preguntas incómodas, incluidas las relativas a acuerdos cerrados en el sector de extracción de recursos naturales de Mozambique.

Que “África cumpla su promesa” con sus ciudadanos —el tema de este año del Foro Económico Mundial sobre África— depende en gran medida de cómo respondan los líderes de Mozambique y de otros países africanos a las preguntas incisivas que formulan personas como Erik. Lo que está en juego no puede ser más importante.

Mozambique, al igual que muchos otros países africanos de todo el continente, está descubriendo y desarrollando vastas reservas de recursos naturales y aprovechando enormes cantidades de riqueza procedente de ellos. El desarrollo de los recursos ofrece una llave de oro para desbloquear la tan celebrada y tan deseada “transformación económica” del continente. Pero para girar esta llave es necesario garantizar una gestión eficiente y transparente de los ingresos procedentes de los recursos, así como invertir dichos ingresos en las infraestructuras físicas y humanas del continente.

Si Mozambique —como Ghana, Uganda, Kenia, Tanzania, Etiopía y otros países— acierta en esto, podría desarrollarse con mayor rapidez y, sobre todo, de forma más inclusiva, garantizando un futuro próspero para todos sus ciudadanos. Estas decisiones deben tomarse ahora.

Por eso ONE, junto con sus socios de la coalición Publish What You Pay , lleva años haciendo campaña a favor de la transparencia en el sector extractivo en Europa y Norteamérica. Esta campaña logró recientemente avances, ya que Europa acordó la obligación de informar sobre los pagos que realizan las empresas a los gobiernos en el sector extractivo. Sería maravilloso que los líderes africanos fueran más allá e implantaran legislación que abarque las bolsas de valores de Johannesburgo, Nairobi, Accra y otras ciudades.

También apoyamos a nuestros socios en su petición de divulgar la “titularidad real” de las empresas fantasma —ya que la falta de claridad sobre la propiedad facilita la ocultación de activos robados y la evasión fiscal—, así como la asistencia técnica a las autoridades tributarias africanas y la firma de convenios de intercambio de información fiscal.

La transparencia de los presupuestos públicos es igualmente importante para que los ciudadanos puedan seguir el rastro de los recursos y asegurarse de que el dinero se gasta bien. Es decir, la financiación debe destinarse a garantizar que los niños estén vacunados, escolarizados y bien alimentados; que se excaven pozos y funcionen; que se pueda acceder a la electricidad, incluso en zonas rurales remotas; y que los pequeños agricultores reciban un apoyo adecuado y estén conectados mediante carreteras que unan las explotaciones con los mercados.

Un nuevo informe del Panel para el Progreso de África , creado por Kofi Annan, sobre la gobernanza de los recursos naturales africanos, presentado la semana pasada en el Foro Económico Mundial sobre África, expone gran parte de lo que debe hacerse para asegurar los ingresos necesarios para el desarrollo del continente. Sus recomendaciones de política dejan claro que los países africanos deberían legislar en favor de la transparencia en el sector de los recursos naturales y ofrecen directrices sobre cómo los gobiernos pueden aprovechar mejor esos ingresos, destinándolos a infraestructuras, creación de empleo, salud, nutrición y educación. Si esto sucede, los 2.000 millones de ciudadanos africanos de 2050, y todos los ciudadanos del mundo, mirarán hacia atrás y considerarán este momento —el 50.º aniversario de la Unión Africana— como un punto de inflexión decisivo en la historia del continente.

Este es el futuro que visionarios como el arzobispo Desmond Tutu imaginan: que el siglo XXI sea “el siglo africano”, un futuro que haga realidad la carta de la Unión Africana, que aboga por una África resiliente y vibrante, impulsada y determinada por sus propios ciudadanos. Este camino también conduce a la realización del sueño de Nelson Mandela: que esta pueda ser la generación que ponga fin a la pobreza extrema y el hambre. Pero el camino hacia un progreso tan visionario no se iluminará si los Erik Charas de África son silenciados e intimidados para que dejen de formular esas preguntas incisivas, reveladoras e iluminadoras.

Jamie Drummond es director ejecutivo y cofundador de ONE. Tanto él como Erik Charas son miembros de la Comunidad de Antiguos Alumnos de los Jóvenes Líderes Mundiales del Foro Económico Mundial.

Imagen: Esposas unidas a barrotes en una prisión no identificada. REUTERS/Jorge Silva

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