El walia es una especie de íbice que solo se encuentra en el norte de Etiopía. Hace unos 40 años, con menos de 200 ejemplares, el walia corría peligro de extinción. Sigue siendo una especie en peligro de extinción, pero gracias a las medidas de conservación su número está aumentando. Las cosas van mejorando. El desarrollo del país de origen del walia, Etiopía, es incluso el más sólido. Mientras los líderes de todo el mundo se reúnen en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, para el Foro Económico Mundial sobre África, hablarán no del walia sino de países como Etiopía, y compartirán experiencias sobre los desafíos y las oportunidades que representan.
Dejé Etiopía a finales de los años ochenta, cuando el país estaba sumido en una guerra civil. Regresé hace un año como representante de la Fundación Bill y Melinda Gates con sede en Adís Abeba. Los progresos que el país está logrando son evidentes. El número de niños que mueren en Etiopía se ha reducido en más de un 60 % desde que dejé el país hasta hoy, y la situación sigue mejorando. Como señaló Bill Gates en su Carta anual de este año: «Hoy, Etiopía cuenta con más de 15.000 puestos de salud que prestan atención primaria a los rincones más alejados de este condado rural de 85 millones de habitantes». Tomando como referencia los Objetivos de Desarrollo del Milenio, Etiopía va camino de cumplir la mayoría de ellos para 2015.
Asimismo, el crecimiento económico del país también ha sido impresionante. En la última década, el crecimiento de Etiopía ha estado entre los más sólidos del mundo, debido en parte a mejores políticas, a un aumento de la productividad y a un incremento de la inversión extranjera directa (IED); los actores del capital privado también están cada vez más activos en Adís Abeba, mientras que los empresarios locales están ampliando sus operaciones.
Además, el mayor cambio que he presenciado desde mi regreso puede ser que el gobierno, los donantes, el sector privado y el público en general se hayan dado cuenta de que el crecimiento y la prosperidad pueden alcanzarse si se aplican las políticas adecuadas y la estrategia de ejecución correcta. El país ya no está paralizado por la complejidad de los desafíos. Este cambio de mentalidad, pasando de «no podemos» a «podemos», ha retado a una nación a soñar a lo grande: a alcanzar la seguridad alimentaria en unos pocos años, a construir la mayor central hidroeléctrica de África y una nueva red ferroviaria electrificada y robusta de 4.744 kilómetros, y a crear zonas industriales de manufactura ligera. Asimismo, las mejoras significativas en los resultados de los sectores de la salud y la educación son fundamentales para construir una nación próspera.
Etiopía ya sabe que no tiene que reinventar la rueda en su búsqueda de la prosperidad. Si miramos a países como India, Malasia, China, Brasil, Turquía y otros, Etiopía puede encontrar modelos exitosos de economías de industrialización reciente que sostienen un impresionante crecimiento del PIB durante décadas. Etiopía está bien posicionada para salir de la trampa de la pobreza. Pero no será fácil. Los desafíos fundamentales para la infraestructura, el capital humano y financiero, y el mercado deben abordarse con cuidado.
Si podemos devolver el walia de la casi extinción, ciertamente podemos seguir avanzando con el inmenso progreso que ha logrado esta nación y mejorar la salud y la vida de todas las personas que viven en Etiopía.
Autor: Haddis Tadesse, representante en Etiopía de la Fundación Bill y Melinda Gates
Imagen: El tráfico circula por una calle principal de Adís Abeba, la capital de Etiopía. REUTERS/Thomas Mukoy


