Cómo los satélites pueden resolver los retos ambientales de África, desde la deforestación hasta la minería ilegal

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Quizás no haya mejor demostración de la insensatez de las pretensiones humanas que esta lejana imagen de nuestro diminuto mundo.

Carl Sagan en Time, 9 de enero de 1995, describiendo la imagen Pale Blue Dot de la Tierra tomada por Voyager 1

Ver las cosas desde la distancia puede ayudarnos a adquirir nuevas perspectivas. Durante más de cuatro décadas, los satélites Landsat de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA) y, desde 2014, los satélites Sentinel de la Agencia Espacial Europea (ESA) han captado imágenes de la Tierra y han ayudado a la humanidad a adquirir perspectiva sobre nuestro planeta y sobre nosotros mismos.

Hace no mucho tiempo, para ver y utilizar estas imágenes había que enviar un fax a la NASA y pagarle por adelantado mediante transferencia antes de que un miembro del personal buscara la imagen solicitada y la enviara de vuelta por fax. Hoy en día, estas imágenes se almacenan digitalmente y están disponibles de forma pública y gratuita.

Cuando se combinan con las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial (4IR), como la computación en la nube y la inteligencia artificial, las imágenes satelitales hacen más que contarnos una historia de cambio: nos dan motivos para cambiar. Nos ayudan a comprender el paisaje natural y social en transformación y proporcionan información, conocimientos y, en última instancia, análisis muy necesarios para una toma de decisiones estratégicas e inclusivas más fundamentada.

¿Por qué las imágenes satelitales?

Aprovechar el poder de los datos satelitales puede ayudarnos a abordar algunos de los desafíos más apremiantes a los que se enfrenta nuestro planeta: gestionar el medio ambiente de forma sostenible, mitigar el cambio climático y adaptarnos a él, gestionar nuestros recursos hídricos, reducir los riesgos de desastre y liberar el potencial agrícola.

Los países de África, en particular, deben afrontar una serie de desafíos medioambientales y de recursos naturales, desde la deforestación y la minería ilegal hasta la escasez de alimentos.

Con recursos limitados sobre el terreno, la respuesta podría estar en mirar al cielo.

Las imágenes satelitales nos muestran, esencialmente en tiempo real, cómo está cambiando el entorno natural que nos rodea. Y con satélites nuevos y mejores, el nivel de detalle y la frecuencia aumentan rápidamente. Cuando se analizan adecuadamente, estas imágenes pueden proporcionarnos información sobre el uso del suelo, la calidad del agua, los cambios en el paisaje, la erosión costera, el desarrollo urbano y mucho más. Esta información puede ayudar a los responsables de políticas, a los líderes empresariales, a los propietarios de tierras y a las comunidades a tomar mejores decisiones sobre cómo gestionar y administrar los recursos terrestres e hídricos que les rodean.

Sin embargo, los datos gratuitos y de acceso público solo son el comienzo. Aprovechar la revolución de los datos para mejorar la toma de decisiones y lograr resultados de desarrollo más sostenibles requiere no solo los datos en bruto, sino también un acceso y un análisis adecuados, oportunos y fiables.

Digital Earth Africa

Aunque las imágenes satelitales de Landsat y Sentinel son gratuitas y de acceso público, son difíciles de escalar hacia arriba o hacia abajo y, lo que es más importante, de procesar, analizar y comprender. Además, aunque muchas personas entenderán y apreciarán contemplar una fotografía tomada por un satélite, una sola imagen solo puede contar la historia de un lugar concreto en un momento determinado, y poco sobre los cambios en el entorno natural o construido a lo largo del tiempo.

La plataforma Digital Earth Africa busca abordar este desafío construyendo la mayor plataforma operativa del mundo para acceder y analizar décadas de imágenes satelitales específicas de las tierras y los mares de África. Aprovechando el innovador enfoque del cubo de datos (véase más abajo), la nueva plataforma contará una nueva historia de cómo ha cambiado el territorio de África en los últimos 30 años, y apoyará decisiones fundamentadas de gobiernos, empresas, sociedad civil y particulares sobre el uso de recursos, la gestión del territorio y la gobernanza.

¿Qué es un cubo de datos?

Un cubo de datos es un enfoque revolucionario para organizar, analizar y almacenar enormes cantidades de datos. Se trata de un marco de código abierto en el que los conjuntos de datos de imágenes satelitales se organizan para una zona geográfica durante un periodo de tiempo específico. Después se aplican algoritmos de código abierto que permiten analizar datos concretos, como los relativos a la vegetación, el uso del suelo, la cobertura y la calidad del agua, y la expansión urbana.

El cubo de datos facilita el análisis de datos y reduce el coste global para los usuarios, agilizando la distribución de datos y reduciendo las barreras técnicas que supone gestionar enormes cantidades de datos.

En 2014, el Cubo de Datos Geoespaciales de Australia incorporó más de 30 años de imágenes satelitales Landsat de la NASA. Fue la primera vez que los atributos geográficos y geofísicos de un continente entero se pusieron a disposición de investigadores y asesores de políticas, listos para su análisis.

La tecnología de cubos de datos también se está implementando en otros muchos países, como Colombia, Suiza, Vietnam y el Reino Unido. La iniciativa Open Data Cube (ODC) trabaja para aumentar el valor y el impacto de los datos globales de observación de la Tierra por satélite, apoyando el desarrollo y el uso de la tecnología de cubos de datos a nivel mundial.

Digital Earth Africa es un ejemplo de cómo la revolución del big data permite nuevas formas de pensar sobre los bienes públicos regionales en una era impulsada por la tecnología. La plataforma es totalmente gratuita y de acceso abierto para todo el mundo, democratiza la capacidad de procesar y analizar datos satelitales, y en ella se pondrán a disposición productos y servicios de datos rutinarios, de forma análoga al funcionamiento del servicio meteorológico.

Con una sola imagen en la mano, las personas no están capacitadas para tomar mejores decisiones ni para conocer mejor el mundo que les rodea. Pero cuando se organizan, gestionan y comparten, estas plataformas basadas en datos pueden llegar a ser tan decisivas para el desarrollo social y económico en la Cuarta Revolución Industrial como lo fue la infraestructura física en el pasado.

Comprender el cubo de datosImage: Geospatial World

Resolver los ODS desde el cielo

Desplegados de esta manera, los datos y las plataformas geoespaciales pueden aumentar radicalmente nuestra capacidad para afrontar los desafíos medioambientales y avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Los datos geoespaciales listos para su análisis pueden ayudar a los pequeños agricultores a aumentar su productividad agrícola mediante la supervisión de cultivos en lugares remotos para detectar posibles enfermedades e identificar tipos de cultivo y fases de crecimiento. Combinadas con enfoques de aprendizaje automático, las imágenes satelitales también pueden utilizarse para vigilar los cambios en la disponibilidad de recursos hídricos dulces, seguir el desarrollo de los asentamientos urbanos, aportar información sobre la densidad de población e incluso cartografiar la pobreza y supervisar con precisión la biodiversidad.

Al detectar cambios en la pérdida de vegetación y la creación de nuevas masas de agua mediante datos satelitales, podemos identificar minas ilegales con una alta probabilidad, ya que la actividad minera suele comenzar con la deforestación de la región, seguida de la extracción de oro o minerales mediante agua.

Además, este proceso puede automatizarse. Los procesos que utilizan análisis avanzados y aprendizaje automático, como el algoritmo Australian Water Observations from Space, pueden escanear grandes extensiones de terreno y proporcionar de forma continua a los organismos gubernamentales y a los grupos comunitarios información actualizada sobre los cambios.

La identificación de estos emplazamientos de minería ilegal puede permitir a los gobiernos investigar el alcance de estas actividades y supervisar los esfuerzos de recuperación, lo que ayuda a prevenir daños ambientales, proteger a los trabajadores y evitar pérdidas fiscales. De hecho, la Agencia de Protección Ambiental de Ghana ya utiliza datos geoespaciales para combatir la minería ilegal, y los funcionarios senegaleses y sierraleoneses están siguiendo su ejemplo.

Los datos geoespaciales también pueden contribuir a impulsar el desarrollo económico en todo el continente. Los últimos estudios sugieren que el sector de servicios geoespaciales genera 400 000 millones de dólares estadounidenses en ingresos y crea alrededor de 4 millones de empleos al año en todo el mundo. Una investigación preliminar del Foro Económico Mundial sugiere que el valor para África está destinado a experimentar un rápido crecimiento a medida que las empresas de todo el continente aprovechan el valor de las observaciones de la Tierra para una amplia gama de usos.

Las imágenes satelitales listas para su análisis pueden aumentar la rentabilidad y la productividad de las empresas en sectores como la planificación del territorio, la silvicultura, la construcción y el desarrollo urbano, la agricultura y la exploración minera, proporcionando a las startups e innovadores casos de uso valiosos y abriendo nuevos modelos de negocio con posibles beneficios para muchos otros sectores de la economía.

Estamos inmersos en la era de «si no hay fotos, no ha pasado». Por lo que respecta a nuestro entorno natural, disponemos de tal abundancia de imágenes que no solo es nuestro privilegio, sino también nuestra responsabilidad, observarlas y actuar en función de lo que nos muestran.

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