Cómo prepararse para nuestro clima futuro

Cómo prepararse para nuestro clima futuro
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¿Cuál es el verdadero costo del cambio climático? Pregúntenle a los filipinos. Ellos lo saben.

Lo saben porque una tormenta cobró más de 6.000 vidas y causó daños económicos por 14.000 millones de dólares. Lo saben porque han experimentado la pérdida, y la pérdida es una poderosa maestra.

En lo que respecta al cambio climático, Filipinas es el tercer país más vulnerable del mundo, según un estudio publicado por el Instituto para el Medio Ambiente y la Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas y por German Alliance Development Works. Es un archipiélago tropical azotado por no menos de 20 tormentas al año.

WWF estuvo en Tacloban, la ciudad más afectada por el tifón Haiyan, dos meses antes de que azotara la tormenta. Los líderes de la ciudad predijeron la llegada de una megatormenta en el plazo de una década. Acertaron, solo que llegó antes de lo esperado.

Los desastres climáticos son una realidad a la que millones de asiáticos han tenido que enfrentarse prematuramente. Cuánto carbono emiten los filipinos es irrelevante: tormentas más intensas y frecuentes azotarán sus hogares de todos modos. Entonces, ¿cómo deberían prepararse para un futuro definido por el clima?

Como en todas las crisis, lo básico va primero. Esto incluye mejorar la seguridad alimentaria, la gestión del agua y de las inundaciones, mantener una combinación energética equilibrada, el acceso y el transporte en todo tipo de clima, la salud, el capital humano, el uso sostenible del suelo, además de un desarrollo urbano inteligente frente al clima. El desarrollo debe evaluarse a través de una doble perspectiva climática: la mitigación se centra en la reducción del carbono, mientras que la adaptación considera la gestión del riesgo.

Durante los últimos cuatro años, WWF ha estado desarrollando un estudio para preparar a 12 –pronto serán 16– de las ciudades más grandes de Filipinas para adaptarse al cambio climático. Descubrimos que los efectos del cambio climático no se producen de manera uniforme. Son no lineales y específicos de cada lugar. Una ciudad construida entre montañas neblinosas, como Baguio, enfrentará desafíos distintos a los de enclaves costeros como Davao. Para ser eficaces, la planificación y las respuestas deben ser específicas para cada área. Incluso si su ciudad se libra de sequías o inundaciones, llegarán refugiados de las zonas más afectadas. ¿Les negará la entrada? Las ciudades deben actuar en alianza, más allá de sus límites.

Adaptar a prueba de clima las arterias vitales, como carreteras, aeropuertos, puertos marítimos y centros de comunicación, será una propuesta de venta única tanto para el sector privado como para el público. El Viaducto Candaba de la North Luzon Expressway, por ejemplo, conecta Metro Manila con las provincias septentrionales sin litoral incluso durante el monzón, lo que permite la entrada y salida ininterrumpida de suministros. En cambio, el aeropuerto de Tacloban se encuentra junto al mar. Cuando Haiyan golpeó, olas de cinco metros de altura paralizaron las instalaciones de transporte aéreo, aislando la ciudad por aire. Cuando las carreteras son intransitables —cuando los aeropuertos, puertos marítimos y líneas de comunicación cierran— el negocio se detiene. Reducir el tiempo de inactividad maximiza la capacidad de recuperarse de los desastres, lo que garantiza beneficios estables.

La huella humana agrava drásticamente la vulnerabilidad. La huella de Asia y el Pacífico supera en un 77 % los límites de la región. En 2012, la Comisión de Cambio Climático de Filipinas reveló que los filipinos consumían 2,02 veces la cantidad permitida por los recursos disponibles y por la capacidad de absorción de carbono de su país. La mitigación es importante, aunque muchos de los países que menos contribuyen a las emisiones mundiales de carbono son los más vulnerables, pues tienen menos recursos para afrontar los desastres. Los grandes emisores deben liderar, pero todos los países deben contribuir.

A medida que los países en desarrollo progresan, sus emisiones de gases de efecto invernadero aumentan. Aunque Filipinas aporta actualmente menos del 0,35 % de las emisiones mundiales, su participación aumentará bruscamente debido al crecimiento económico y demográfico. Tiene una de las tarifas eléctricas más caras de Asia. Dar prioridad a las opciones de energía renovable autóctonas, alejarse de los combustibles fósiles y optimizar el uso de la energía son los mejores caminos hacia un futuro de bajo costo y bajo carbono.

WWF participa actualmente en una campaña mundial llamada Seize Your Power. El movimiento insta a las instituciones financieras, a los inversores privados, a los fondos de pensiones y fondos soberanos de inversión, así como a los gobiernos, a aumentar significativamente las inversiones en energías renovables y a desinvertir en combustibles fósiles. Si bien es importante que los gobiernos proporcionen un marco normativo estable, no puede subestimarse el papel de la comunidad empresarial en nuestra transición hacia un futuro de bajo carbono. Ello permitirá ahorrar a Filipinas miles de millones de dólares y miles de vidas.

El Departamento de Energía de Filipinas ya se comprometió a triplicar la capacidad de energía renovable del país, de 5.400 a más de 15.000 megavatios, un cambio que requiere inversiones de 12.400 millones de dólares durante los próximos 16 años. El desafío climático abarca la forma en que cultivamos nuestros productos agrícolas y gestionamos nuestras cuencas hidrográficas. Ningún país puede vivir sin alimentos y agua. Una nación en crecimiento debe aprender a producir más con menos.

Deben tenerse en cuenta las lecciones de los tifones Ondoy, Pepeng y Haiyan. Al desarrollarse correctamente y reconstruir bien, honran la memoria de quienes han perdido.

Por último, sientan orgullo, porque ante el cambio climático el pueblo filipino sigue sin doblegarse. Ya, líderes de los sectores privado y público están abriendo nuevos caminos audaces para afrontar los desafíos climáticos de hoy. Deben aprovechar las oportunidades. No hay más futuro que el que construyan en el presente.

Autora: Yolanda Kakabadse es presidenta de WWF Internacional y copresidenta del Foro Económico Mundial sobre Asia Oriental

Imagen: Pescadores se suben a sus barcos mientras nubes oscuras se ciernen sobre Metro Manila el 21 de septiembre de 2013. REUTERS/Romeo Ranoco

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