China aspira a mantener una cuarta parte de su territorio fuera del alcance del desarrollo para 2020 y a aumentar la cobertura forestal a más del 23 por ciento de su superficie total, según indicó el Consejo de Estado del país.
Al menos el 25 por ciento del territorio de China estaría protegido por el nuevo esquema de "línea roja ecológica" del país para finales de esta década, anunció el domingo el Consejo de Estado.
China ha publicado en los últimos meses una serie de documentos normativos destinados a mejorar la vigilancia, reforzar la aplicación de la ley y elevar las normas industriales, en el marco de su plan para extender su guerra contra la contaminación hasta 2020.
Ya ha ordenado a las provincias elaborar planes detallados para frenar la construcción y el "desarrollo irracional" cerca de ríos, bosques y parques nacionales.
Asimismo, ultima un plan de acción para la calidad del aire 2018-2020, destinado a reducir el smog en las principales regiones industriales, y extenderá la lucha a las principales provincias productoras de carbón de Shanxi y Shaanxi.
China garantizaría que más del 70 por ciento de sus suministros de agua fueran aptos para el contacto humano a finales de 2020 y reduciría al menos del 5 por ciento los volúmenes de agua "por debajo del grado V" —tan contaminada que ha "perdido su función"—, según indicó el Consejo de Estado. La cifra se situó en el 8,3 por ciento el año pasado.
En un discurso pronunciado en mayo, el presidente chino, Xi Jinping, prometió utilizar todo el poder del Partido Comunista para abordar los problemas de contaminación de larga data, y afirmó que el medio ambiente de China será "mejorado fundamentalmente" para 2035.
Las regiones que no han alcanzado los objetivos locales de calidad del aire se ven presionadas para reducir, para finales de 2020, en más de un 18 por ciento las concentraciones de 2015 de partículas en suspensión peligrosas conocidas como PM2,5, según indicó el Consejo de Estado.
El país aspira a reducir en un 15 por ciento los niveles de 2015 de dióxido de azufre y óxido de nitrógeno, según indicó, y al mismo tiempo se dirige a fuentes de "contaminación dispersa" de pequeña escala, como camiones diésel, talleres domésticos o calderas de calefacción rural.
El país alcanzaría su objetivo de crear una "China hermosa" para 2035 mediante la transformación de su "estructura industrial", los métodos de producción e incluso el estilo de vida, según indicó el Consejo de Estado.


