Mientras Estados Unidos y algunos países de Europa contemplan el proteccionismo, y la globalización y el libre comercio se ven amenazados, ¿puede China convertirse en líder del nuevo orden mundial?
Veamos las pruebas. Con una población de 1.300 millones de habitantes, China se convirtió recientemente en la segunda economía más grande del mundo. Según el FMI, aportó el 39 % al crecimiento mundial en 2016, y su influencia en la economía global está aumentando. La participación del presidente Xi Jinping en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de esta semana fue la primera vez que un presidente chino asistía a Davos y se ha considerado una señal de su creciente implicación en los asuntos mundiales.
En su discurso inaugural, Xi dijo ante una sala de conferencias abarrotada que los chinos eran «líderes de nuestro tiempo». Afirmó que su país estaba dispuesto a hacer que la globalización funcionara para todos, y no solo para unos pocos. «Los pueblos de todos los países esperan de nosotros nada menos que eso, y esta es nuestra ineludible responsabilidad como líderes de nuestro tiempo», dijo.
Xi también se erigió en una voz mundial a favor del libre comercio. Apenas dos meses después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara sus planes de abandonar el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, Xi pidió a las naciones que rechazaran el proteccionismo que amenaza los acuerdos comerciales multilaterales y que aprovecharan el potencial de crecimiento interconectado en el que todos salen ganando.
«Debemos comprometernos a desarrollar una economía global abierta», dijo. «Nadie saldrá vencedor de una guerra comercial».

En realidad, no hay nada que temer de la expansión china, afirma el magnate empresarial Jack Ma, quien también habló en Davos esta semana. De hecho, el auge de China debería considerarse un beneficio potencial para ambos lados del Atlántico, pues ofrece a Estados Unidos la oportunidad de exportar productos a una economía cada vez más estable. Ma es el fundador de Alibaba Group, el fenómeno chino del comercio electrónico que ahora se considera el mayor minorista del mundo, tras superar a Wal-Mart el año pasado.
Pero no solo están en auge el poder político y económico de China: también crece su sector de energía limpia. En su discurso en Davos, Xi instó a los países a cumplir sus objetivos de emisiones y respetar los acuerdos internacionales, como el pacto climático de París.

No son palabras vacías: China ha logrado avances notables en energía verde durante la última década, con una inversión de más de 100.000 millones de dólares en fuentes renovables, frente a los 3.000 millones de dólares de hace poco más de 10 años.

Mientras la posición de Estados Unidos como principal potencia económica del mundo pende de un hilo, ¿está el mundo dispuesto a acoger a la estrella ascendente de China?
En un mundo cada vez más multipolar, la respuesta no está clara, afirmó el economista Nouriel Roubini ante el público de Davos.
«China no es el líder mundial; es una de las grandes potencias emergentes del mundo».

