Vivir en una granja y cultivar la tierra quizá no parezca la vida típica de un estudiante universitario, pero, en China, los estudiantes de ciencias llevan a cabo precisamente eso y ayudan a impulsar las cosechas.

Desde hace casi 10 años, la Universidad Agrícola de China, con sede en Pekín, lleva a cabo el proyecto Science & Technology Backyard (STB) en aldeas de todo el país, que permite a los estudiantes aplicar sus conocimientos académicos para maximizar los rendimientos de los cultivos.
Y los resultados han sido asombrosos. La primera instalación de STB se creó en 2009 en Baizhai, condado de Quzhou, en la provincia de Hebei. Entre ese año y 2015, el rendimiento medio del trigo aumentó de 5.670 kg por hectárea a 7.270 kg, mientras que el rendimiento del maíz pasó de 6.435 kg a 9.105 kg por hectárea, según China Daily.
"El objetivo es transformar de manera eficiente los logros académicos en productividad agrícola y, al mismo tiempo, mejorar la capacidad de los estudiantes para aplicar los conocimientos de forma práctica", Zhang Hongyan, profesora asociada de la Universidad Agrícola de China, declaró al periódico.
Alimentar al mundo

Las buenas noticias para los agricultores chinos también lo son para el resto del mundo, ya que el país alimenta a a una quinta parte de la población del planeta, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
China produce una cuarta parte de los cereales del mundo y es el mayor productor de frutas y hortalizas, carne, aves de corral y huevos, entre otros productos, a pesar de disponer solo del 10 % de las tierras cultivables del mundo.
Desde 1978, el desarrollo de la agricultura y de las zonas rurales ha sido una prioridad máxima para el Gobierno chino y, desde el proyecto piloto de 2009, se han abierto más de 120 instalaciones de STB en todo el país.
Los jóvenes enseñan a los mayores

Antes de crear la instalación de STB, los agricultores del condado de Quzhou utilizaban variedades de semillas que no se adaptaban a las condiciones locales y no sembraban el maíz de la forma más eficiente.
Tras investigar las condiciones del suelo y el clima, así como las prácticas de gestión de cultivos, el equipo de estudiantes de posgrado y de académicos pudo asesorar a los agricultores sobre todo, desde qué semillas sembrar y cuándo, hasta cuándo cosecharlas, además de cómo utilizar el agua y los fertilizantes de la forma más adecuada.

"Cuando llegué por primera vez, sentí que los agricultores sabían mucho más que nosotros. Poco a poco, nos dimos cuenta del sentido de nuestra existencia, sentimos que éramos necesarios y nos fuimos sintiendo cada vez más seguros", declaró Zhang en un informe publicado en el sitio web de STB.
Los estudiantes de posgrado suelen pasar dos años sobre el terreno, a menudo viviendo en un anexo de la casa de los líderes de la aldea, y un año en el campus, lo que mejora sus perspectivas laborales, según declaró Zhang a China Daily.
"Saben aplicar mejor en la práctica los conocimientos teóricos y tienen mejores habilidades de comunicación que los estudiantes a tiempo completo de la universidad", declaró Zhang a China Daily.
Más allá de la agricultura

Pero los estudiantes no solo ayudan en la agricultura: en el Women's Science & Technology Backyard de la aldea de Fanli, en Quzhou, también se abordan la salud y el bienestar, e incluso la vida social de la comunidad local, con la celebración de bailes.
Como escribió un estudiante en el sitio web de STB: "Esperamos que, en primer lugar, pueda impulsar el entusiasmo productivo de estas mujeres y, después, mejorar su calidad agrícola e incluso cultural y científica [de vida]."

