Es probable que 2014 se recuerde como el año de la mascarilla quirúrgica y el cartel de cuarentena. Durante los últimos meses, el virus del Ébola ha causado miles de muertes en Liberia, Guinea y Sierra Leona, y ha generado una gran inquietud sobre la capacidad de respuesta de emergencia de los sistemas de salud.
Los errores y las muertes en Estados Unidos y España nos han recordado que las naciones industrializadas ricas aún no han vencido a las enfermedades infecciosas. Así como los países de ingresos altos siguen siendo vulnerables, las economías de ingresos bajos y medianos deben hacer frente a una carga cada vez mayor de enfermedades no transmisibles (ENT), como las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades respiratorias crónicas, la diabetes, el cáncer y las enfermedades mentales.
Un reciente New York Times editorial destacó las consecuencias catastróficas que podrían producirse si el Ébola llegara a India. Subrayó que la economía emergente cuenta con sistemas de salud con recursos insuficientes y que la carga de enfermedades infecciosas sigue siendo elevada.
India afronta una enorme carga de ENT: en 2010, las enfermedades no transmisibles representaron 235 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) en India (cada uno calculado como un año de vida saludable), en su mayoría por enfermedades cardiovasculares y respiratorias crónicas. Esto supone 13 millones más de AVAD que los atribuidos ese año a enfermedades transmisibles como el dengue, la malaria y la tuberculosis.
Esta abrumadora carga se deriva de una compleja red de factores, entre ellos el envejecimiento de la población, estilos de vida cada vez más sedentarios, alimentos procesados ricos en almidón y grasas, altos índices de consumo de tabaco y recursos limitados para la educación sanitaria y la prevención primaria. En conjunto, India podría perder la asombrosa cifra de 4,58 billones de dólares a causa de las ENT de aquí a 2030.
Afortunadamente, junto con los riesgos también surgen oportunidades, como expone un nuevo informe, Economics of Non-Communicable Diseases in India, elaborado conjuntamente por investigadores del Foro Económico Mundial y la Escuela de Salud Pública de Harvard. Ya están en marcha nuevas intervenciones de organismos gubernamentales, hospitales y profesionales de la salud, dirigidas a prevenir las ENT en todas las etapas de la vida.
Entre algunos ejemplos destacados figuran un programa escolar para desalentar el tabaquismo adolescente, la posible ampliación de la vacunación contra el VPH de las niñas para prevenir el cáncer cervicouterino, y la atención colaborativa de médicos y asesores legos en salud mental para abordar la depresión clínica y los trastornos de ansiedad.
Se estima que todas las intervenciones destacadas en el informe son muy rentables: se calcula que cada una generará un rendimiento de la inversión de al menos el 15% en las próximas tres décadas, al valorar cada AVAD según la tasa conservadora recomendada por la OMS, equivalente al PIB per cápita. El desafío radica, en gran medida, en que los beneficios de los programas de prevención de las ENT suelen materializarse gradualmente.
La ampliación de estas prometedoras intervenciones requerirá un liderazgo prudente y con visión de futuro por parte de los cargos electos y los responsables de formular políticas, quienes no llegarán a ver plenamente (ni siquiera en su mayor parte) los beneficios de una reducción de la carga de las ENT durante su mandato. Esto puede ser especialmente difícil de aceptar para la mayor democracia del mundo, sobre todo cuando la naturaleza de la política electoral premia los resultados rápidos y las soluciones sencillas.
Sin embargo, India también es un país sumamente diverso y lleno de recursos, energía, optimismo y capital humano. En las últimas décadas, ha logrado grandes avances en longevidad y ha reducido la mortalidad infantil; además, envió con éxito una nave espacial a la órbita de Marte con un presupuesto inferior al necesario para producir una superproducción de Hollywood. Pese a los formidables desafíos que plantean tanto las enfermedades infecciosas como las ENT, los próximos años de India podrían dar peso al nuevo adagio de que una población más sana es más próspera.
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Autores: David Bloom es profesor Clarence James Gamble de Economía y Demografía en la Escuela de Salud Pública de Harvard, Universidad de Harvard. Alyssa Lubet es asistente de investigación en la Escuela de Salud Pública de Harvard.
Imagen: Un paciente con cáncer participa en una sesión de terapia para niños que padecen cáncer en Mumbai, el 14 de noviembre de 2009. REUTERS/Arko Datta


