El Reino Unido abandona la UE a medianoche del viernes 31 de enero.
El 1 de febrero comenzará entonces el periodo de transición, que se prolongará hasta finales de 2020.
Comenzarán las negociaciones sobre la futura relación entre el Reino Unido y la UE.
A medianoche en Bruselas, el viernes, el Reino Unido abandonará la Unión Europea y el primer ministro Boris Johnson cumplirá su promesa electoral de “Get Brexit Done”.
Pero no tendrá mucho tiempo para saborear el triunfo de un divorcio que, a lo largo de tres años y medio, sacudió hasta los cimientos la política británica y polarizó a la nación. El 1 de febrero marcará el inicio de una nueva fase de negociaciones entre Londres y Bruselas para acordar la forma de su futura relación.
Tienen hasta finales de 2020 —un periodo de transición durante el cual el Reino Unido seguirá siendo, en todo salvo en el nombre, miembro de la UE— para negociar un acuerdo sobre comercio y otras cuestiones, entre ellas la seguridad, la energía, los enlaces de transporte, los derechos de pesca y el flujo de datos.
Johnson afirma que 11 meses son tiempo suficiente para cerrar un acuerdo comercial de “arancel cero, cuota cero” y ha prometido —aunque la opción existe— no prolongar el periodo de incertidumbre más allá de 2020.
El abismo, «una posibilidad real»
Si fracasan, el marco jurídico por defecto será un Brexit sin acuerdo potencialmente devastador, que dejaría el comercio entre el Reino Unido y la UE, a partir de 2021, sujeto a las normas de la Organización Mundial del Comercio, que impondrían aranceles y controles a la importación.
Stefaan De Rynck, asesor de la UE para el Brexit, afirmó esta semana que el abismo «sigue siendo una posibilidad real», porque alcanzar un terreno común antes del 31 de diciembre será más difícil que acordar las condiciones del divorcio, como hicieron ambas partes en octubre, más de tres años después de que los británicos votaran en referéndum la salida del bloque.
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Los acuerdos comerciales con la UE suelen tardar años en completarse, y pocos en Bruselas creen que el periodo de transición será lo bastante largo como para cerrar más que un acuerdo comercial «mínimo».
Cabe esperar un pulso por la competencia leal
Lograr más sería más fácil si el Reino Unido estuviera dispuesto a seguir alineado con la normativa de la UE, pero Londres insiste en que no será «un mero receptor de normas».
El Reino Unido teme que cumplir las normas de la UE dificultaría la firma de acuerdos comerciales con otros países, en especial con Estados Unidos.

La UE afirma que no cerrará un acuerdo comercial con un vecino grande y económicamente poderoso sin disposiciones sólidas que garanticen la competencia leal.
Sus exigencias se centrarán en las cuestiones de «igualdad de condiciones» —normas medioambientales y laborales, así como normas sobre ayudas estatales— para garantizar que el Reino Unido no pueda ofrecer productos en el mercado único del bloque a precios injustamente bajos.
Sam Lowe, del centro de análisis Centre for European Reform, afirma que el deseo británico de un control total de la regulación interna y de la política comercial limitará considerablemente el alcance de cualquier acuerdo.
«En el mejor de los casos, la UE y el Reino Unido se encaminan hacia un acuerdo de libre comercio que elimine todos los aranceles y cuotas, pero que cree nuevas e importantes barreras administrativas y reglamentarias al comercio de bienes y servicios», declaró.
Se avecina una batalla por la pesca
Dado que las cadenas de suministro industriales de la UE cruzan actualmente las fronteras varias veces en productos como automóviles y medicamentos, será complicado acordar normas para determinar el origen de los productos —y, por tanto, qué normativa e impuestos se aplican.

Pero uno de los mayores obstáculos en el camino hacia un acuerdo serán los derechos de pesca, cuya disputa ya ha comenzado.
Recuperar el control de las ricas aguas pesqueras británicas fue una cuestión emblemática para muchos partidarios del Brexit, pero Bruselas ha vinculado el acceso de los barcos de la UE al acceso a los mercados de la UE para el gigantesco sector financiero británico.
Solo unos pocos meses para cerrar un acuerdo
Aunque sobre el papel la UE y el Reino Unido disponen de 11 meses para alcanzar un acuerdo sobre sus futuras relaciones, en la práctica el plazo es mucho más corto.
Las conversaciones no comenzarán formalmente hasta después de que los gobiernos de la UE acuerden un mandato de negociación a finales del próximo mes.
Las dos partes tendrían entonces que alcanzar un acuerdo a mediados de octubre para dejar tiempo suficiente para traducir el tratado a las 23 lenguas oficiales de la UE y obtener la ratificación parlamentaria necesaria antes de fin de año.


