Se espera que Asia-Pacífico sea la región de mayor crecimiento de la economía mundial.
La región se enfrenta al desafío de equilibrar el crecimiento económico con la lucha contra el cambio climático.
Los empleos e inversiones verdes son la clave para construir una economía sostenible.
En la vasta extensión de la región de Asia-Pacífico (APAC), la urgente necesidad de afrontar el doble desafío de la sostenibilidad ambiental y el crecimiento económico ha llegado a un punto crítico. Los vientos en contra del cambio climático, unidos a avances tecnológicos desiguales, están intensificando los desafíos para el crecimiento sostenible de la región. Las estimaciones sugieren que hasta un 63 % (19 billones de dólares) del PIB de la región corre riesgo debido a la pérdida de naturaleza causada por la actividad humana y el cambio climático.
En medio de estos desafíos, Asia y el Pacífico siguen siendo la región de mayor crecimiento del mundo. Mantener esta trayectoria depende de las inversiones de gobiernos y empresas, de la economía digital y de las políticas que impulsan la innovación y el crecimiento empresarial, pero, sobre todo, de ampliar y preparar para el futuro a la fuerza laboral y de forjar resiliencia hacia un futuro de cero emisiones netas y economías más verdes.
Enorme potencial para los empleos e inversiones verdes
Nuestra región tiene el potencial de generar más de 14,2 millones de empleos verdes (netos) para 2030, creando oportunidades para más de 2 000 millones de jóvenes. Ya, la región ha registrado un aumento del 30 % en la contratación para empleos verdes entre 2016 y 2021.
Se espera que el mercado de empresas verdes en Asia crezca hasta alcanzar entre 4 y 5 billones de dólares para 2030, y las oportunidades de negocio positivas para la naturaleza en la región podrían generar unos 232 millones de empleos al año para 2030.
A pesar de este enorme potencial, destacan dos preocupaciones o hechos incómodos: en primer lugar, gran parte de la financiación etiquetada como verde se presenta en forma de préstamos a países en desarrollo, a tipos de mercado. Esto la convierte en una propuesta inasequible y hace que cada vez más fondos regresen a los acreedores. En segundo lugar, las carreras verdes siguen siendo una vía poco explorada y difícil para los jóvenes.
Por ejemplo, los jóvenes emprendedores sociales de Viet Nam y la RDP Lao han expresado su preocupación por la falta de sistemas educativos inclusivos para dotar a los jóvenes de competencias verdes, digitales y del siglo XXI. Alarmantemente, en la ASEAN, solo tres de cada 10 países cuentan con políticas significativas sobre desarrollo de competencias para los empleos verdes.
Para afrontar estos desafíos, es imperativo que la región priorice inversiones que aporten una prima verde realmente descontada y que se centren en las competencias verdes dirigidas a su población joven. Al mismo tiempo, fomentar la colaboración entre el sector público y el privado para garantizar inversiones sostenibles en el sector verde es fundamental para asegurar la trayectoria de crecimiento y la sostenibilidad de la región. Las alianzas sólidas pueden impulsar iniciativas de desarrollo de competencias de gran impacto, facilitar oportunidades de empleo juvenil inclusivo y catalizar la aparición de empresas dirigidas por jóvenes.
Las iniciativas de Asia-Pacífico son faros de progreso
En Hong Kong RAE, la Red de Sociedades Estudiantiles Ambientales (NESS, por sus siglas en inglés), una organización dirigida por jóvenes, aprovecha la colaboración intergeneracional y las alianzas entre las partes interesadas y los jóvenes. Con el apoyo de iniciativas como YECAP, una iniciativa conjunta del PNUD, UNICEF y otros socios, NESS está mejorando la concienciación y la capacidad de los jóvenes en materia de cambio climático y sostenibilidad a través de su Feria de Empleos Verdes, que llega a más de 150 jóvenes cada año.
De manera similar, la iniciativa Laboratorios Vivientes Juveniles de Medio Ambiente (YELL), una colaboración entre el PNUD, UNICEF y Amanah Lestari Alam, está logrando avances significativos, con 15 proyectos dirigidos por jóvenes apoyados hasta la fecha en toda Malasia. Al involucrar a más de 1 000 jóvenes y miembros de la comunidad local en proyectos verdes y en el desarrollo de competencias, YELL está formando una nueva generación de líderes comprometidos con el medio ambiente. Cabe destacar que su programa piloto de prácticas laborales, Conservocation, no solo fomenta las carreras verdes, sino que también reconecta a los jóvenes con los sistemas de conocimiento locales, indígenas y tradicionales.
Al replantear la participación de los jóvenes en la acción climática y ambiental, podemos derribar las barreras que disuaden a los jóvenes de liderar la acción ambiental y acceder a oportunidades de empleo digno.
Priorizar el empoderamiento de los jóvenes marginados, incluidas las niñas y las mujeres jóvenes, los pueblos indígenas y las personas con discapacidad, es imperativo. Así, lo «verde» será más justo, inclusivo y estará preparado para el futuro, como debe ser.

