Nigeria está saliendo de la peor recesión económica en más de 20 años.
La crisis económica se debió a la contracción del sector petrolero y a una oferta insuficiente de divisas, agravada por las restricciones cambiarias. Esto provocó recortes en la producción y una pérdida considerable de empleos.
El nuevo Gobierno de Nigeria ha anunciado un programa de reformas ambicioso e integral. Prevista para su publicación formal a mediados de febrero de 2017, la agenda de reformas se centra en la estabilidad macroeconómica y en mejorar el bienestar social de los nigerianos.
Entre las reformas clave figuran medidas para reducir la volatilidad cambiaria, la racionalización del sector público para reducir costes, nuevos esfuerzos para hacer cumplir las obligaciones tributarias y una mayor digitalización.
En materia de agricultura, Nigeria podría convertirse en el granero de África. Dado que la agroindustria es el segundo mayor contribuyente al PIB, Nigeria aspira a ser completamente autosuficiente en la producción de arroz, tomates y trigo. Esto también ayudará a aliviar las presiones derivadas de los desequilibrios cambiarios.
Las perspectivas para 2017 apuntan a una recuperación económica continuada en Nigeria, a medida que surta efecto el paquete de reformas y los estímulos fiscales y monetarios impulsen el crecimiento.

