Una idea, una perspectiva con Jack Ma

Andrew R. Sorkin, Editor-at-Large; Columnist, New York Times, USA, Jack Ma, Executive Chairman, Alibaba Group, People's Republic of China speaking during the session: An Insight, An Idea with Jack Ma at the Annual Meeting 2017 of the World Economic Forum in Davos, January 18, 2017Copyright by World Economic Forum / Greg Beadle
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Jack Ma, fundador y presidente ejecutivo del gigante del comercio electrónico Alibaba, con sede en Hangzhou, China, se encuentra en la intersección de muchas de las corrientes que definen el espíritu de la época al comenzar lo que promete ser un año turbulento: dirige una empresa importante en el comercio entre Estados Unidos y China, en vísperas de lo que podría ser una guerra comercial, cuando Pekín parece dispuesto a sustituir a Washington como abanderado de la globalización económica; además, encabeza una de las empresas a la vanguardia de la revolución de la inteligencia artificial y los macrodatos en China, y aplica esa tecnología de maneras que prometen generar tanta controversia como beneficios.

Ma apareció apenas un día después de almorzar con el presidente chino Xi Jinping y una semana después de visitar la Torre Trump, donde se reunió con el entonces presidente electo de Estados Unidos. Ma describió su reunión con Trump como «productiva, mucho mejor de lo que había pensado» y dijo que Trump tenía «la mente abierta» y «escuchaba cuando yo hablaba». Según explicó, la conversación se centró en cómo crear empleos en Estados Unidos mediante la exportación de productos de pequeñas empresas y productos agrícolas. No debatieron, dijo, la política comercial ni la manipulación de la moneda.

Ma elogió a Estados Unidos por su «maravillosa estrategia» de subcontratar la manufactura en México y China mientras se centraba en la propiedad intelectual y la creación de marca, pero criticó duramente al país por malgastar esos beneficios en lo que, según afirmó, fueron 13 guerras libradas en los últimos 30 años, en lugar de invertir el dinero en infraestructura y atender las necesidades de los trabajadores manuales y «las personas a quienes no les iba bien en los estudios». Dijo que quizá Estados Unidos habría podido absorber mejor el terrible impacto de la crisis financiera mundial si se hubiera centrado en desarrollar la industria en el Medio Oeste. «Fue su estrategia», dijo refiriéndose a Estados Unidos, «no fueron otros países los que les robaron los empleos».

Aunque defendía la globalización, advirtió que debía ser más inclusiva. En los últimos años, el comercio mundial ha estado dominado por 60.000 grandes empresas, dijo. Hace apenas unos siglos, lo dominaban un puñado de reyes y emperadores. «¿Y si en los próximos 30 años lo controlaran seis millones de empresas?»

Ma pidió la creación de una PECE, una Plataforma Electrónica de Comercio Mundial, que ocupara su lugar junto a la OMC. Dijo que la carta constitutiva de una organización así deberían redactarla empresarios, no burócratas gubernamentales. «Creemos que la PECE debería negociar el acuerdo y luego obtener el respaldo de los gobiernos».

Al contrastar su enfoque, centrado en las plataformas y con pocos activos, con el aparente deseo de Amazon de poseer toda la cadena de valor del comercio electrónico —aviones, almacenes y empresas de logística—, Ma señaló que su objetivo al crear un ecosistema es «facultar a otros para vender, facultar a otros para prestar servicios». «Con la tecnología de Internet», dijo, «podemos hacer que cualquiera se convierta en Amazon».

Ma sostuvo que Alibaba y sus plataformas han tenido dificultades ante la inevitable presencia de vendedores de productos falsificados en una plataforma abierta de comercio electrónico, pero que los avances han sido buenos. Gracias a los macrodatos y a las medidas contra la falsificación impulsadas por la inteligencia artificial, quienes venden productos falsificados se están alejando de Taobao y TMall, las principales plataformas de comercio electrónico de Alibaba. Saben que Alibaba los denunciará ante las fuerzas del orden y, según indicó, la empresa ya ha contribuido a encarcelar a más de 400 personas.

Al ofrecer sus consejos finales, Ma se centró en el número 30: «Los próximos 30 años son cruciales para el mundo», dijo. Explicó que toda revolución tecnológica dura 50 años y que los primeros 20 —

los que dieron al mundo Google, Amazon y otras grandes empresas de Internet— ya han quedado atrás, mientras que en los 30 que vienen se verá si sus frutos pueden distribuirse equitativamente. «Presten atención a las personas de 30 años», añadió: los «nativos digitales» que llegaron a la edad adulta cuando Internet ya era parte de sus vidas. Por último, dijo: «Prestemos atención a las empresas que tienen 30 empleados o menos», recalcando su interés por las pequeñas empresas.

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