Para 2050 habrá 1.300 millones más de africanos, según una estimación de la ONU.
Como joven emprendedor africano, ese número significa para mí 1.300 millones más de consumidores de bienes y servicios. Es un aumento extraordinario, que equivale a más del doble de la población actual del continente.
África debe empezar a prepararse y planificar este tremendo crecimiento, no solo desde el punto de vista económico, sino también social y de infraestructura. Dentro de tres décadas, como continente, sin duda no podemos seguir cantando la canción de la ayuda. Con la cantidad de africanos cualificados que hoy han recibido formación y experiencia laboral práctica en algunas de las mejores instituciones y empresas del mundo, sin duda tenemos lo necesario no solo para imaginar, sino también para empezar a dar forma al África que queremos ver.
A los millennials africanos nos corresponde ahora la responsabilidad de transformar el continente y hacer crecer significativamente la economía en beneficio de las generaciones futuras. Este crecimiento puede y debe estar dirigido por los africanos, tanto los que viven en la diáspora como los que están en casa. Como persona que vive en África y siempre ha vivido aquí, a menudo converso con mis pares que ahora residen en la diáspora y escucho cómo sueñan y anhelan el día en que volverán a casa y empezarán a marcar la diferencia. Es estupendo y alentador oírlo, pero sin un plazo ni un compromiso solo seguirá siendo una esperanza lejana. Creo que cuando alguien siente la necesidad y el impulso de marcar la diferencia, debería empezar a hacerlo desde donde esté y de la manera más modesta, en vez de esperar el momento perfecto.
Uno de los mayores activos que tenemos como continente no son nuestros minerales, tierras y fauna silvestre —sin duda valiosos—, sino nuestra gente. Muchos jóvenes africanos han dedicado tiempo a adquirir conocimientos y experiencia en el extranjero y en sus países, y en distintos sectores de la economía; ojalá empecemos a ver los frutos de ello. Estas personas están ahora preparadas para guiar al continente durante lo que esperamos que sea una de las fases de crecimiento más acelerado que África haya experimentado hasta ahora. Para que esto ocurra, es muy importante que los africanos de la diáspora que quieran formar parte de este proceso y quienes viven actualmente en África trabajen juntos, ya que cada grupo aportará perspectivas y competencias únicas a esta etapa de construcción.
Este proceso es intergeneracional y la transición de la generación actual de líderes, en su mayoría revolucionarios de la liberación, a los millennials debe gestionarse bien. La generación mayor de revolucionarios debe pasar el testigo a la siguiente generación de manera organizada y estructurada, y la pregunta que debería hacerse la generación saliente es esta: ¿qué legado dejamos? ¿Uno de vender por beneficio personal la independencia que tanto costó conquistar, o uno de haber creado una base sobre la cual pueda construir la siguiente generación?
Planteo esta pregunta a los líderes africanos, tanto del gobierno como del mundo empresarial: ¿qué instrucciones dejan a la siguiente generación de constructores? ¿Existe un plan maestro a partir del cual puedan construir? ¿Han creado un entorno que les permita construir para las generaciones posteriores?
¿Cuál es el plan para los 1.300 millones de personas que formarán parte de nuestro continente en las próximas tres décadas? Este crecimiento se producirá, y los preparativos deben haber comenzado ya o empezar ahora para poder acogerlo. Esto incluye infraestructuras como centros de atención sanitaria, instalaciones de producción de alimentos, centros educativos, viviendas asequibles, acceso al agua potable y acceso a la electricidad.
Los gobiernos no pueden realizar este trabajo por sí solos, por lo que deben crear un entorno de libre empresa que promueva y apoye la innovación local.
Para gestionar bien esta transición y este crecimiento, hay algunos requisitos fundamentales:
1. Visión
Sin visión, la gente perece. Así lo demuestra la cantidad de personas que perdemos cuando huyen de sus países en busca de mejores oportunidades. ¿Cuál es la visión a largo plazo para África? ¿Pueden los 54 líderes de África afirmar colectivamente que han garantizado un futuro para los africanos durante las próximas tres décadas y más allá?
2. Liderazgo
Hay un proverbio que dice que todos los grandes líderes fueron alguna vez grandes seguidores. Es importante que nuestros líderes empiecen a dar ejemplo de liderazgo a la próxima generación, que ahora los observa y sigue sus pasos.
3. Cultura
Nuestra perspectiva y nuestras creencias nos moldean, por lo que es importante que desarrollemos entre nosotros una cultura de confianza, transparencia, honestidad, trabajo arduo, rendición de cuentas, integridad y colaboración. África debería ser sinónimo de una cultura extraordinaria.
4. Instituciones
Gestionar una África en auge requerirá instituciones sólidas y estables. Las instituciones débiles tendrán consecuencias desastrosas para nuestro continente. Por eso es necesario invertir mucho en fortalecer nuestras instituciones y a las personas que las gestionan.
5. Acción: pensar, planificar y actuar.
Esta combinación debería guiarnos al decidir, planificar y actuar para construir el África que queremos ver durante las próximas tres décadas. Una visión que no se lleva a la práctica ni se implementa no beneficiará a nadie. Lo que nos permitirá prosperar como continente es, en cambio, actuar conforme a planes bien meditados.
La palabra suajili «harambee» significa «unámonos». Si todos los africanos empezamos a aplicar este principio, comenzaremos a avanzar significativamente y a cosechar los frutos de la unidad. Me encantaría ver que todos los africanos empiezan a pensar, planificar y actuar colectivamente para construir el África de las próximas tres décadas.
Compañeros millennials africanos, en casa y en el extranjero, las próximas tres décadas son nuestra responsabilidad. Unámonos y construyamos el futuro de nuestros hijos. Sigo confiando en que en vida veré un continente unido, próspero y pacífico. ¡Harambee África!


