Si bien la crisis actual puede girar en torno a los mercados financieros, la de mañana surgirá de su onda expansiva: cientos de millones de jóvenes adultos que nunca se incorporaron al mercado laboral. Las repercusiones de esta generación perdida serán devastadoras.
El desempleo puede crear un círculo vicioso. Los países con altos niveles de desempleo generarán menores ingresos fiscales, lo que a menudo se traduce en recortes presupuestarios en educación e infraestructura de transporte. Estos recortes debilitan, a su vez, el clima de inversión empresarial. A nivel personal, el desempleo es desmoralizador: puede reducir la autoestima y crear una profecía autocumplida cuando una persona busca futuros empleos.
Más de la mitad de la población mundial, unos 3500 millones de personas, tiene menos de 27 años. En muchos países de Europa, el desempleo juvenil ronda entre el 30 % y el 50 %. En varios países africanos, solo unos pocos afortunados tienen empleo. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el desempleo ronda el 65 % en Mozambique, el 85 % en Liberia y el 95 % en Zimbabue. En resumen, el empleo dista mucho de ser una oportunidad igual para todos.
La semana pasada, más de 770 líderes de más de 70 países se reunieron en Adís Abeba con motivo del Foro Económico Mundial sobre África. Una tarde, reunimos a más de 60 Jóvenes Líderes Globales, Emprendedores Sociales y Global Shapers para generar ideas innovadoras y transformadoras que permitan afrontar la crisis mundial del desempleo. Estas tres comunidades poseen la ambición y la capacidad para liderar ese cambio, en toda África y en el mundo.
La lluvia de ideas en Adís Abeba se centró en cuatro temas: la colaboración de las empresas con los sistemas educativos; los modelos de negocio cooperativos y sociales; las pequeñas y medianas empresas (pymes); y los programas de mentoría, prácticas y aprendizaje.
La idea más prometedora, llamada cariñosamente «Brave Chicken» (Pollo Valiente), fue presentada por Arsene Yabre, un joven Global Shaper de Burkina Faso. Brave Chicken es una franquicia avícola dirigida por jóvenes que podría ampliarse fácilmente por toda el África subsahariana para formar y emplear a millones de jóvenes. A lo largo de la semana, las conversaciones sobre «Brave Chicken» continuaron con universidades profesionales y centradas en la agricultura de toda África; cadenas regionales de venta minorista de alimentos; empresas mundiales de la cadena de suministro agrícola; y organizaciones sin fines de lucro que se centran en soluciones empresariales para la pobreza.
En el Foro Económico Mundial nos inspiran las conversaciones que se producen en los pasillos de la reunión y entre los participantes. Cada vez más, nos transforman las colaboraciones que surgen de esas conversaciones y el impacto que tendrán en cientos de millones de personas en todo el mundo.
Me inspiró el impulso de la idea de Brave Chicken y cómo puede abordar simultáneamente varios grandes problemas: la inseguridad alimentaria y la falta de proteínas en la dieta de muchos subsaharianos; la falta de oportunidades de empleo formal; la falta de formación basada en competencias para la productividad agrícola; y la necesidad de experiencia emprendedora práctica entre jóvenes motivados. Espero que pronto todos nos veamos transformados por la idea y el impacto de conceptos y visiones como Brave Chicken.
Autora: Abigail Noble, directora para América Latina y África, Schwab Foundation for Social Entrepreneurship


