La falta de restablecimiento de la confianza y la solidaridad probablemente provocará una divergencia en la recuperación económica mundial, que reflejará en parte el acceso desigual a las vacunas y la financiación.
El rápido cambio económico y social de África dará al continente un papel más importante en los asuntos mundiales y la economía global.
Estas son cinco formas en que el mundo y África pueden colaborar para recuperar la confianza y la solidaridad en torno a prioridades clave para el desarrollo de la región.
1. Afrontar el reto de la equidad en las vacunas
La pandemia de COVID-19 ha puesto de relieve la importancia crucial de la solidaridad y el apoyo internacionales. En particular, la amenaza de nuevas variantes destaca la necesidad de una respuesta mundial, centrada especialmente en la población africana no vacunada. Hasta la fecha, África ha vacunado por completo avacunado a 77 millones de personas, apenas el 6 % de su población. En comparación, más del 70 % de los países de ingresos altos ya ha vacunado a más del 40 % de su población. Los bajos niveles de vacunación aumentan el riesgo de que surjan nuevas variantes mientras el virus siga circulando.
Las sucesivas olas agravarían las crisis de financiación en muchos países africanos. El FMIestimó un déficit de financiación de entre 130.000 y 410.000 millones de dólares para 2020-23 (equivalente al 8 %-25 % del PIB regional). Es probable que las sucesivas olas de contagios y las medidas de contención correspondientes perjudiquen la continuidad de las empresas, la inversión y las perspectivas de generación de ingresos, y pongan en riesgo los avances logrados en la reducción de la pobreza, la mejora de los resultados sanitarios y la seguridad alimentaria.
Es importante destacar que la región avanza con rapidez para desarrollar su propia capacidad de fabricar y distribuir vacunas. Recientemente, BioNTech firmó unacuerdo con Ruanda y Senegal para iniciar la construcción de una planta de fabricación de vacunas de ARNm a mediados de 2022, con una capacidad inicial de 50 millones de dosis de vacunas contra la COVID-19 al año.
En el próximo año, será fundamental que las autoridades elaboren planes para garantizar una asignación equitativa de las dosis limitadas hasta que haya suficiente suministro mundial. De hecho, es probable que la pandemia persista hasta que exista una cooperación mundial genuina en el suministro y el acceso a las vacunas.
2. Prepararse para el creciente papel de África en el mundo
Más allá de la pandemia, el potencial de la región sigue intacto. En particular, la demografía impulsará el ascenso del continente en un mundo cuya población en edad de trabajar se reduce. Se prevé que en las próximas tres décadas la población mundialcrezca en unos 2.000 millones de personas, la mitad de ese aumento en el África subsahariana. (Hoy hay casi dos africanos por cada europeo).
El rápido cambio económico y social de África dará al continente un papel más importante en los asuntos mundiales y la economía global. En concreto, la población del África subsahariana crece a un ritmo del 2,7 % anual, y el PIB debe crecer al menos al mismo ritmo. La buena noticia es que seprevé que la economía de la región crezca un 3,7 % este año y un 3,8 % en 2022; más del doble de rápido que Asia meridional (1,2 %) y América Latina (0,9 %).
En este contexto, y a diferencia de muchas otras regiones, la población del África subsahariana en edad de trabajar crece más rápido que cualquier otro grupo de edad, lo que ofrece una valiosa oportunidad para acelerar el crecimiento. Sin embargo, aprovechar este potencial exigirá reformas transformadoras audaces. África necesita con urgencia, más que muchas otras regiones, ofrecer la educación y la formación en competencias necesarias para los empleos del futuro. Además de una fuerza laboral cualificada, el crecimiento sostenido requerirá que quienes se incorporen al mercado laboral encuentren nuevas oportunidades de empleo.
El progreso de África estará determinado por una clase media en rápido crecimiento y con mayor poder adquisitivo, así como por la creciente integración de los mercados africanos.
3. Aprovechar las oportunidades que ofrece la Zona de Libre Comercio Continental Africana
En un momento en que la pandemia ha golpeado duramente a las economías del continente, la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) ofrece perspectivas económicas prometedoras. África se ha convertido recientemente en sede de la mayor zona de libre comercio del mundo, tanto por superficie como por número de países. La AfCFTA comprende 55 países, con una población de 1.300 millones de personas y un PIB combinado de unos 3,4 billones de dólares.
La pandemia ha acelerado la necesidad de aplicar las condiciones de la AfCFTA y, con ello, impulsar el comercio intraafricano. El comercio intrarregional representa el 17 % de las exportaciones de África, frente al 59 % en Asia y el 69 % en Europa. Tras salir de la primera recesión de la región en 25 años, el libre comercio ofrece un estímulo muy necesario. La recuperación se verá impulsada no solo por el movimiento transfronterizo de personas y bienes, sino también por la integración de los servicios, la propiedad intelectual y las políticas de competencia.
Sin embargo, aún queda mucho por hacer, ya que muchos países y comunidades económicas regionales deben negociar componentes importantes del acuerdo. Además, según el FMI, eliminar las barreras no arancelarias podría ser hastacuatro veces más eficaz para impulsar el comercio que reducir los aranceles. Por ello, el Foro apoyaproyectos de facilitación del comercio en Malawi, Mozambique, Nigeria, Senegal, Uganda y Zambia: desde la simplificación de los documentos y procedimientos de importación y exportación hasta el diseño y la introducción de un nuevo marco para conceder licencias a los agentes de despacho aduanero.
Por último, la pandemia ha reforzado la necesidad de ampliar y profundizar lascadenas de valor regionales. En este contexto, la AfCFTA puede reducir la exposición de la región a las perturbaciones mundiales e impulsar la fabricación y la productividad locales. Esto será clave mientras la región se esfuerza por desarrollar una red regional de fabricación que facilite el acceso a las vacunas fabricadas en África.
4. Acelerar la transformación digital de África
La transformación digital de los mercados y las cadenas de suministro de bienes y servicios africanos seguirá acelerándose en 2022; sin embargo, la inversión en infraestructuras, la educación y la formación serán cruciales para aprovechar plenamente la Cuarta Revolución Industrial. Cabe destacar que la financiación de capital riesgo para las empresas emergentes africanasascenderá a casi 5.000 millones de dólares en 2021, más del doble del máximo histórico anterior, registrado en 2019, cuando 234 empresas tecnológicasrecaudaron 2.020 millones de dólares.
Los emprendedores y las pymes son fundamentales para la innovación, el crecimiento económico y la creación de empleo en África. Las pymes, que representan aproximadamente el 80 % de los puestos de trabajo del continente, son la columna vertebral de la economía africana. Sin embargo, estas empresas deben renovar su enfoque en la innovación y la digitalización para aumentar su competitividad y competir en la economía mundial. Aunque la transformación digital ofrece a las pymes oportunidades para innovar y crecer, aún existen importantes obstáculos que impiden aprovecharlas.
En particular, para crecer, crear más empleos e impulsar el crecimiento económico, estas empresas necesitan acceso al capital. En la próxima Reunión Anual del Foro Económico Mundial, los miembros del Grupo de Acción Regional para África publicarán un informe que analiza los incentivos para aumentar la inversión y la adopción de la Cuarta Revolución Industrial en África, con especial atención a las pequeñas y medianas empresas (pymes).
5. Financiar la transición verde de África
África es el continente que menos contribuye al calentamiento global, pero el más vulnerable a los efectos del cambio climático. En África, estos efectos van más allá de la inseguridad alimentaria: inciden en la propagación de enfermedades infecciosas, la extinción de la biodiversidad y la pérdida directa de vidas humanas.
La financiación climática será sin duda una prioridad máxima para los países africanos en el próximo 27.º período de sesiones de la Conferencia de las Partes (COP 27) de la CMNUCC, que tendrá lugar en Egipto en noviembre de 2022. Es probable que la COP 27 destaque los graves efectos climáticos que afronta el continente con miras a brindar más apoyo para la adaptación y la mitigación del cambio climático.
En 2009, los países más ricos del mundo se comprometieron a movilizar 100.000 millones de dólares al año para 2020, pero acabaronaportando 20.000 millones de dólares menos. Se estima que loscostes de adaptación para los países africanos durante el período de 2020 a 2030 oscilarán entre 259.000 y 407.000 millones de dólares; y que los costes de mitigación para el mismo período ascenderán a 715.000 millones de dólares. Sin duda, movilizarfinanciación externa de fuentes tanto públicas como privadas será una prioridad máxima para la mayoría de los países africanos.
Desde el inicio de la pandemia, 30 millones de africanos han caído en la pobreza extrema. En el próximo año, África y las partes interesadas de todo el mundo deben restablecer la confianza y la solidaridad para afrontar estos desafíos. Si no lo hacen, se producirá una divergencia en la recuperación económica mundial, que reflejará en parte el acceso desigual a las vacunas y la financiación.

