3 cosas que Europa puede aprender de Japón

3 cosas que Europa puede aprender de Japón
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La decisión del Banco de Japón, a finales de octubre de 2014, de ampliar significativamente su programa de compra de activos fue una sorpresa. El yen se debilitó y los mercados bursátiles repuntaron. Se interpretó que la decisión, adoptada por una pequeña mayoría del consejo del Banco de Japón, demostraba la determinación del BoJ de elevar las expectativas de inflación para que esta acabara situándose en el dos por ciento. Se temía que, tras el aumento del impuesto al consumo, las expectativas de inflación se debilitaran demasiado y el Banco de Japón no alcanzara su objetivo. Los datos del tercer trimestre recién publicados parecen confirmar ese temor. El gobernador Kuroda fue explícito sobre el objetivo de cambiar la mentalidad de la población y sostuvo que «… podríamos enfrentarnos a un retraso en la erradicación de la mentalidad deflacionaria de la población».

¿Qué enseñanzas pueden extraer la zona del euro y el Banco Central Europeo de este episodio reciente de la política monetaria de Japón? Destacaría tres lecciones fundamentales. La primera es que resulta muy difícil cambiar las expectativas de inflación y hacer que la población pase de una mentalidad deflacionaria a una inflacionaria. Esta es una lección muy importante para el BCE. Las expectativas de inflación en la zona del euro ya han caído significativamente. Los swaps de inflación a cinco años indican una tasa de alrededor del 1 %, en lugar del objetivo oficial del BCE, situado en un nivel cercano al dos por ciento, pero inferior a este. El BCE debe evitar que los mercados pierdan aún más confianza en su capacidad para alcanzar ese objetivo. Cuanto más se desanclen las expectativas de inflación, más difícil será para el BCE volver a modificarlas. El BoJ tuvo que intensificar un programa de expansión cuantitativa que ya era muy amplio. Si el BCE quiere evitar un escenario así, debería adoptar ahora políticas más audaces para garantizar que las expectativas de inflación vuelvan rápidamente al objetivo.

En segundo lugar, la zona del euro no debería descuidar el papel de la política fiscal. En Japón, un aumento de los impuestos es inevitable para lograr credibilidad en materia de política fiscal. Sin embargo, el momento del último aumento debilitó demasiado pronto la dinámica económica. También cabe preguntarse si, en esas circunstancias, el impuesto al consumo es realmente el mejor impuesto que se puede aumentar. La consolidación fiscal también es necesaria en varios países de la zona del euro. Los países más débiles son particularmente vulnerables en una unión monetaria debido a la ausencia de un banco central que actúe como prestamista de última instancia y, por tanto, deben recuperar la credibilidad fiscal. Sin embargo, las consolidaciones simultáneas en toda la zona del euro hasta 2013 supusieron una pesada carga para el crecimiento y contribuyeron al impulso desinflacionario. Los responsables políticos de la zona del euro han reducido ahora el ritmo de la consolidación. Sería útil que la nueva Comisión Europea lograra llevar adelante sus planes de crear un estímulo mediante inversiones a escala de la zona del euro financiadas con recursos fiscales comunes.

Por último, el Banco de Japón nos enseña cuán controvertidas pueden llegar a ser las medidas de política monetaria. La estrecha mayoría en el consejo de gobierno del BoJ sigue permitiéndole tomar decisiones audaces. En la zona del euro, es más difícil mantener una mayoría ajustada. Esto ocurre especialmente si los bloques enfrentados en el consejo de gobierno del BCE se dividen entre los países del norte y del sur de la zona del euro. Aunque esto no necesariamente vuelva inoperante al BCE, la presión política resultante sería sin duda mayor. El riesgo es que el BCE nunca pueda tomar decisiones tan audaces como las que está tomando actualmente el BoJ. En otras palabras, una vez que la zona del euro quede atrapada en la deflación, podría resultar aún más difícil salir de ella que en Japón.

En conjunto, el episodio reciente de Japón ofrece a la zona del euro la importante lección de que la política monetaria debe actuar con decisión y de que debe ponerse en marcha el programa de inversión previsto para la zona del euro. Debe tenerse en cuenta la lección de la experiencia japonesa de la década de 1990: las políticas audaces y tempranas de reforma bancaria y las reformas estructurales que mejoren la productividad deberían formar parte del paquete de medidas.

Publicado en colaboración con Bruegel

Autor: Guntram Wolff es el director de Bruegel. Su investigación se centra en la economía y la gobernanza europeas, la política fiscal y monetaria y las finanzas globales.

Imagen: El monte Fuji de Japón, cubierto de nieve, se ve a través de los rascacielos de Shinjuku en Tokio, el 8 de enero de 2006. REUTERS/Kimimasa Mayama

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