El yogui Sadhguru reflexiona sobre el agotamiento de los recursos en un mundo futuro

Sadhguru, Founder, Isha Foundation, India, speaking in the Morning Meditation session at the World Economic Forum Annual Meeting 2020 in Davos-Klosters, Switzerland, 24 January. Congress Centre, Spotlight Copyright by World Economic Forum/Walter Duerst
Sadhguru, Isha Foundation, India, speaking at the World Economic Forum Annual MeetingImage: World Economic Forum
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  • Sadhguru, fundador de Isha Foundation, India, reflexiona sobre la necesidad de replantear las ideas sobre el bienestar y limitar el consumo para evitar sus consecuencias.

  • Para prevenir una crisis alimentaria, los procesos agrícolas deben procurar enriquecer el suelo de la Tierra.

  • Esta entrevista sirvió como aporte para La gran narrativa, un nuevo libro de Klaus Schwab y Thierry Malleret.

A Sadhguru, fundador de Isha Foundation, India, lo han descrito como yogui, místico, ecologista y muchas otras cosas, pero él adopta una comparación particularmente humilde: la de un gusano, y explica que es hipersensible al mundo que lo rodea.

A través de sus reflexiones, analiza cómo el pensamiento cortoplacista e individualista está destruyendo el planeta para las generaciones futuras.

La siguiente entrevista con Sadhguru, fundador de Isha Foundation, India, fue uno de los 50 aportes de líderes de opinión de todo el mundo para La gran narrativa, el nuevo libro de Klaus Schwab y Thierry Malleret que describe cómo podemos crear un futuro más resiliente, inclusivo y sostenible después de la COVID-19.

¿Hay algo personal sobre usted que le gustaría compartir y que no encontremos en internet?

La gente piensa que soy yogui, místico, ecologista, motociclista y piloto. Piensan que soy muchas cosas. En esencia, soy una forma básica de vida: un gusano en el planeta que sabe lo que le sucede, igual que un gusano es sensible a lo que ocurre a su alrededor. Probablemente un gusano sabe más sobre el suelo y el clima que los doctores en Filosofía del planeta. Mi vida no gira en torno a la educación o la erudición; se trata de la experiencia que he adquirido del mundo y de la que he obtenido al profundizar en mí mismo, y estas son las únicas dos cosas que tengo.

He prestado atención al mundo y a esta vida de una manera que muy pocas personas lo harían, porque para la mayoría estas cosas no merecen suficiente atención. Han encontrado otras cosas que les interesan. Pero cuando he prestado atención a esta vida, he visto que es el mecanismo más maravilloso: el mecanismo humano, al que he prestado muchísima atención. Por eso creo que los gusanos y los insectos saben más sobre sí mismos que los seres humanos. En ese sentido, se puede decir que soy un gusano en el planeta.

Más allá de las ideas individuales

Usted es un gusano que ha hecho muchas cosas e inspirado a millones de personas en todo el mundo. Si tuviera que definir su idea principal, ¿cuál sería?

No creo que debamos infestar el mundo con nuestras ideas. La vida es un fenómeno. ¿Cómo podemos procurar que este fenómeno no se desvíe y funcione de la mejor manera para todos? Cuando mi idea, la suya o la de otra persona se concreta, se convierte en una filosofía. Las filosofías se convierten después en ideologías, y estas, en sistemas de creencias y religiones que han causado un daño inmenso a la vida: violencia extrema, derramamiento de sangre y destrucción del planeta.

Así que, en realidad, no tengo ninguna idea. Soy un gusano al servicio de la vida.

Usted dijo que es yogui y místico. Mucha gente lo consideraría filósofo. ¿No es filósofo?

No, en absoluto. No tengo ninguna filosofía. La palabra «yoga» significa unión, y un yogui es quien la ha experimentado. ¿Qué significa unión? La idea de ser un individuo es un problema psicológico. No se puede existir sin relacionarse mediante la respiración, y diversos procesos bioquímicos y partículas subatómicas están en contacto con todo; por eso, su existencia forma parte del fenómeno más amplio de la vida. Pero la magnanimidad de la creación nos ha dado una experiencia individual.

Podemos sentarnos aquí y preguntarnos qué es la creación, y eso es un gran privilegio. Pero, lamentablemente, los problemas empiezan cuando los seres humanos se toman literalmente ese privilegio, como si fueran individuos por sí mismos. La mayoría no se da cuenta de que forma parte de este mundo, de la creación, hasta que la entierran. Cuando eso ocurre, todos entienden que forman parte del suelo; pero, cuando están de pie sobre él, no tienen idea de que forman parte de todo lo demás. Creen que son un mundo en sí mismos. Este es mi mundo frente al suyo, yo como un mundo en mí mismo y usted como otro por su cuenta, y cada individuo intentando ser un mundo por sí mismo. Esa es la raíz de todos los problemas. Se ha tomado demasiado en serio esta idea del individuo.

Image: Publicaciones del Foro

Cuando observa el mundo, no solo su propio país, India, sino el mundo en general, ¿qué ve en los próximos años?

Tenemos que replantear nuestras ideas sobre el bienestar, la buena vida y el éxito. Si no las transformamos en una idea más sensata de lo que es el bienestar, y no invertimos en ello, nuestro propio éxito será un desastre. Hay una parábola en India: un hombre está cortando la rama de un árbol mientras se sienta en el extremo equivocado; cuando lo consiga, se caerá. Ahora mismo estamos en esa situación, simplemente porque nuestras ideas de éxito, bienestar y buena vida están tan distorsionadas que siempre se trata de ser mejores que los demás. Nos estamos encaminando hacia un desastre.

Lo más importante para esta generación y las futuras es que debemos rehacer y replantear nuestra idea de una buena vida. Lo que hoy se considera una buena vida es un proceso desastroso: avanzar con ímpetu en esa dirección será una calamidad.

¿Significa esto que debemos abandonar esta obsesión por el materialismo y el consumismo que ha invadido el mundo occidental y se ha reproducido en muchos otros países? ¿Cree que somos conscientes de la necesidad de cambiar y adaptarnos?

Un pequeño porcentaje piensa así, pero un porcentaje mayor, que ha vivido privado de muchas cosas durante mucho tiempo, ahora avanza con ímpetu. Nuestra idea de una buena vida es Estados Unidos. Las estadísticas de Living Planet indican que, si los 7.600 o 7.800 millones de personas del planeta tuvieran lo mismo que un ciudadano estadounidense promedio, necesitaríamos cuatro planetas y medio. Pero solo nos queda la mitad de la Tierra. No es sensato seguir ese camino. Aquí la responsabilidad de las naciones occidentales es enorme. Deben establecer una nueva idea de éxito y bienestar. Algunas lo intentan, pero en general la tendencia va en sentido contrario.

Las empresas no permitirán que cambiemos la idea de bienestar o de buena vida porque se basan en un mayor consumo. Por eso, debemos rehacer nuestro motor económico para que funcione a cierto ritmo y proporcione bienestar a todos, en lugar de precipitarse hacia el espacio exterior para hacer un pícnic de unos minutos. Estamos en una dinámica de excesos. No pasa nada si cuatro personas van de aventura y vuelven, eso está muy bien. Pero ¿qué pasaría si mañana empezaran a ir millones de personas? ¿Cuál sería el costo, no solo el económico, sino también los demás costos?

Mientras se habla de vender coches con menos emisiones, ahora la gente habla de la bola de fuego y la explosión que se produjeron cuando despegó el [cohete], llevando a cuatro personas a hacer un pícnic y experimentar un poco de ingravidez. Lo único que tendrían que hacer es comer menos y correr más, y la ingravidez llegará.

Reinventar el bienestar

¿Cómo puede su práctica como yogui ayudarnos a reinventar esta idea de bienestar, para que nos guíen menos las aspiraciones materialistas y más las consideraciones espirituales?

¿Qué buscamos ahora mismo? La búsqueda humana está relacionada con el bienestar. Cuando la supervivencia está en juego, es un asunto importante. Una vez resuelto, queremos felicidad, alegría, amor y una experiencia placentera. En esa búsqueda, estamos destruyendo el planeta. Pero la experiencia humana ocurre desde dentro: el dolor, la agonía y el éxtasis surgen de nuestro interior. Si toda experiencia humana se genera dentro de nosotros, ¿por qué excavamos el mundo para ser felices, si somos personas alegres? El mayor problema es que los seres humanos no son naturalmente alegres como lo eran de niños.

Al comienzo de la vida, todos estamos en paz y alegres, pero a medida que crece nuestra inteligencia, nos volvemos desdichados. Pensé que la inteligencia era la solución, pero de alguna manera la gente intenta demostrar que es el mayor problema. Se le puede llamar estrés, tensión, ansiedad, locura o lo que sea. Es la inteligencia volviéndose contra uno. Cuando su inteligencia se vuelve contra usted, puede poner el planeta patas arriba, pero no resolverá sus problemas.

Los seres humanos se han vuelto desdichados, no porque la vida que nos rodea sea mala, sino porque nuestros sistemas educativos y estructuras sociales no han enseñado a las personas a gestionar sus propias facultades, su mente, memoria o imaginación. Siempre sufren por una cosa u otra. En la infancia hay un problema: no se puede caminar; si se es un niño pequeño, hay un problema con los pañales; si se es adolescente, hay un problema hormonal; en la mediana edad, es una crisis; y la vejez es espantosa: esto no tiene fin.

En cualquier momento, la gente tiene sus propios problemas. Cada etapa de la vida se ha etiquetado como un problema, no porque la vida lo sea, sino porque nuestros sistemas educativos y estructuras sociales no ofrecen pistas sobre cómo gestionarla. Nos interesa explotar otro planeta, pero no nos interesa cómo hacernos cargo de este (se señala a sí mismo).

Ahora mismo, nuestras facultades están sufriendo; no sufrimos por el mundo exterior. Se han creado para esta generación comodidades nunca antes vistas y, aun así, sufrimos porque nuestra propia inteligencia nos pincha y apuñala desde dentro todos los días. No se necesita la compañía de nadie; nadie tiene que torturarlo: uno puede seguir creando sufrimiento dentro de sí mismo. Entiendo que 700.000 personas se han suicidado este año. Ocurre porque el suicidio es la manifestación máxima de nuestra inteligencia volviéndose contra nosotros.

Lo primero y más importante que debe ocurrirles a los seres humanos es que, si se sientan aquí, sientan dicha por su propia naturaleza. Esto debe suceder. Si sucede, lo que hagan en el mundo no será compulsivo. Ahora mismo, todos están en un estado compulsivo, así que la explotación no tiene fin porque intentamos extraer felicidad del mundo. Es como si un agricultor que cultiva patatas fuera a un manzano y, en vez de mirar hacia arriba, empezara a cavar la tierra. Lo único que ocurrirá es que no se producirán manzanas, porque no crecen bajo tierra. Y si cava la tierra, arrancará el árbol. Las manzanas no vendrán a usted: tiene que mirar hacia arriba para encontrarlas.

Lo mismo ocurre con los seres humanos: si quiere alegría, paz, salud, éxtasis y dicha, debe volverse hacia dentro. Ahora mismo intenta extraerlo del mundo exterior. Puede llamarlo materialismo, pero es un misil desviado.

El problema está en la agricultura

Así que la solución está dentro de cada uno de nosotros. Pero, desde el punto de vista de las políticas públicas, ¿qué cambio importante debería producirse para mejorar el mundo?

Como el mundo se ha vuelto mayoritariamente democrático, se diseñan políticas para hacer feliz a la gente, porque, si no está contenta, no elegirá a los políticos, cuyos mandatos duran solo de cuatro a cinco años administrativos. Así que las políticas se diseñan para complacer a la gente y cumplir los objetivos del mandato. Esto ha sido muy perjudicial para el mundo porque a todos les interesan los objetivos a corto plazo, ya sea una empresa o un gobierno. Nadie piensa lo suficiente a largo plazo porque no quiere pensar más allá de su mandato, pero necesitamos que el mundo tome conciencia de ello.

El electorado debe expresar lo que quiere. Con el movimiento Conscious Planet, intentamos lograrlo: movilizar al 60% del electorado mundial, es decir, a más de 3.000 millones de personas (5.620 millones tienen el derecho al voto), para que elijan gobiernos. Tratamos de movilizarlos en torno a una sola causa, porque no se entenderían diez propuestas.

Las hambrunas han cobrado la vida de millones de personas en muchos países, especialmente en India y China, e incluso en Europa en ciertos momentos. Hoy la distribución de alimentos está mejor organizada. Se pueden trasladar de cualquier lugar a cualquier otro. Así que ya no hay hambrunas porque nos hemos hecho cargo del proceso agrícola, pero a un alto costo para el suelo. Casi el 60% del suelo de India tiene menos del 0,5% de contenido orgánico; el suelo agrícola necesita entre un 3% y un 6% como mínimo. Los bosques tienen un contenido orgánico del 70%. Así debería ser el suelo. La palabra «humano» viene del latín humus, que significa suelo rico y vivo, porque nuestro cuerpo es precisamente el suelo sobre el que caminamos.

Así que salvar el suelo equivale a salvar el suelo que somos. La ONU afirma que en el planeta solo queda suelo suficiente para un máximo de 80 a 100 cosechas. Eso significa que en 45-60 años nos enfrentaremos a una crisis alimentaria. Conocí a un hombre que cultiva nabos en una pared de su casa. Es maravilloso que lo haga, pero ¿por qué no los cosecha? Dijo que no lo haría porque la gente va a verlos, así que sirven de exhibición. Pero no hay otra solución que enriquecer el suelo.

Estoy pensando en cómo cambiar las políticas, al menos en los 192 países democráticos del planeta, y en cómo establecer reglas sencillas para que quienes poseen tierras agrícolas mantengan cierto nivel de contenido orgánico. No hablo de agricultura ecológica: pueden hacer lo que quieran. Pero el suelo debe ser rico. Lo usamos ahora y la próxima generación lo necesitará en el futuro. No se irán a la Luna ni a Marte; también vivirán aquí.

Es sumamente importante que dejemos el suelo al menos razonablemente fértil. No lo dejaremos como nos lo entregaron, porque el daño ha sido extenso. La desertificación del planeta es un asunto grave porque nuestros propios cuerpos son suelo. Después del océano, el mayor sumidero de carbono del mundo es el suelo, y el suelo también es el mayor reservorio de agua. Si el suelo está en buenas condiciones, la cantidad de carbono que puede absorber y reciclar mediante el proceso vegetal es enorme. Debemos cubrir con sombra una parte sustancial del mundo, en particular los trópicos.

Ahora mismo, nuestras facultades están sufriendo; no sufrimos por el mundo exterior.

Sadhguru, fundador de Isha Foundation, India

Actualmente hablamos del calentamiento global, y llevo 22 años diciendo esto: cuando se produzca el calentamiento global, el sur de India se beneficiará. La gente no me creyó, pero basta con que observe la abundante lluvia que recibimos hoy. Para nosotros, el verano prácticamente ha desaparecido. Llueve durante el verano y, si el clima se calienta 1.5° C, se evaporarán millones o miles de millones de toneladas de agua. ¿Adónde irá?

A la atmósfera. Las penínsulas y las islas se beneficiarán de ello, pero en la parte norte del planeta, lo que antes caía como nieve empezará a caer como lluvia y habrá desastres enormes, como las inundaciones sin precedentes en la ciudad de Nueva York. Ante todo esto, todos piensan en las emisiones de carbono y la quema de carbón, pero lo más importante es que, si el suelo tiene cobertura arbórea, el calentamiento global no continuará al ritmo actual.

Entonces, ¿se trata de agricultura y de regenerar el suelo?

El problema es que siempre nos centramos en el problema industrial, pero la industria se puede corregir fácilmente con una regulación y aplicación adecuadas.

La agricultura ocupa casi el 60% de las tierras del mundo. Ahí está el problema, aunque la agricultura siempre ha tenido como excusa que quienes trabajan en ella son personas pobres y que no se las puede tocar. Por eso hemos ideado una metodología que se ha aplicado durante los últimos 20 años y ha beneficiado a más de 100.000 agricultores. Hemos unido la ecología y la economía de tal manera que la actividad económica aumenta la importancia ecológica del suelo. En muchos sentidos, esto reporta numerosos beneficios ecológicos y mejoras económicas. Los agricultores ganan muchas veces más y, al mismo tiempo, mejora la riqueza del suelo.

Cada año añaden más humus al suelo. Esto debe ocurrir en todo el mundo, especialmente en las regiones tropicales. Allí, cuando la luz solar cae sobre el suelo, y en particular sobre tierras aradas y expuestas, se destruye sin falta toda la biodiversidad. De hecho, ha desaparecido el 80% de la biomasa de insectos en los últimos 30 años. Estamos intentando extinguir el suelo: si no tiene biomasa, no es más que arena.

¿Qué le inspira optimismo?

Me inspiran optimismo los seres humanos. Aunque son el único problema del planeta, podemos hacer que cambien porque contamos con cierto grado de inteligencia. Nunca antes había sido posible sentarse aquí y hablar con el mundo. Muchos grandes seres han venido a este planeta, pero cuando hablaban, apenas diez personas los escuchaban. Hoy contamos con tecnologías que nos permiten sentarnos aquí y hablar con todo el mundo. Ahora que disponemos de tecnologías y herramientas así, es hora de transformar a la humanidad. Si no lo hacemos, simplemente significa que no nos importa.

El año pasado, los videos de nuestra organización sumaron 1.820 millones de visualizaciones. Si todos lo intentamos con las herramientas disponibles, podemos educar a todos los seres humanos. Es el mejor momento para hacerlo. Tenemos la tecnología y los medios. ¿Tenemos el compromiso y el valor necesarios para cumplirlo durante nuestra vida? Esta es una responsabilidad generacional que debemos cumplir. ¡Hagámoslo realidad!

Esta entrevista sirvió como aporte para La gran narrativa, el nuevo libro de Klaus Schwab y Thierry Malleret que recoge la Visión de Davos y explora cómo podemos forjar una narrativa común y constructiva para el futuro.

El libro ya está a la venta en Amazon. Puede pedir una copia para Kindle o en rústica en Amazon.com, Amazon.fr, Amazon.de, Amazon.co.uk, Amazon.ca, Amazon.com.au y en cualquier tienda de Amazon del mundo. Es la segunda entrega de la serie The Great Reset.

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