La tecnología, la transición a una economía verde y la COVID-19 han alterado el trabajo y acelerado la necesidad de competencias digitales para que los trabajadores puedan seguir trabajando hoy y prepararse para los empleos del mañana.
Además de la formación, los empleadores deben invertir en la salud y la seguridad de los trabajadores y repensar los espacios de trabajo físicos.
Las iniciativas del Foro Económico Mundial trabajan para impulsar la creación de empleo, reciclar profesionalmente a los trabajadores y mejorar el trabajo informal y el trabajo en ‘plataformas’.
El día 2 de la Cumbre Jobs Reset se centra en el trabajo, los salarios y la creación de empleo - suscríbete a nuestro podcast para una cobertura diaria.
Incluso antes de la COVID-19, los trabajadores y los lugares de trabajo de todo el mundo se enfrentaban a la posibilidad de niveles de disrupción sin precedentes.
La revolución tecnológica y la necesidad de una revolución verde han creado una necesidad urgente de aumentar el acceso a las competencias, herramientas y servicios financieros que los trabajadores necesitan para los empleos del mañana.

La tecnología también ha agravado las brechas de género, siendo las mayores “en funciones que dependen en gran medida de las competencias tecnológicas disruptivas, con una proporción de mujeres en empleos de nube, ingeniería y datos inferior al 30 %”, según escribió Allen Blue, cofundador y vicepresidente de Gestión de Producto de LinkedIn, antes de la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en enero.
Pocas semanas después de esa reunión, la COVID-19 llegó, provocando un desempleo generalizado y perturbando a todos los empleadores, todos los empleados y todas las industrias.
La pandemia ha acelerado la transición a una economía digital y, para quienes pueden trabajar desde casa, la necesidad de competencias digitales. Para quienes no pueden trabajar desde casa, como los trabajadores de la sanidad, los servicios de emergencia o la cadena de suministro de alimentos, ha habido decisiones difíciles sobre si arriesgar su propia salud y la de sus familias al seguir trabajando, si es que todavía tienen un empleo al que volver. Y la COVID-19 ha tenido un impacto desproporcionado en los trabajadores de la economía informal, cuyos ingresos han caído hasta un 81 % en el primer mes de la pandemia en algunas regiones, así como en las mujeres, que representan el 70 % de los trabajadores sanitarios y de servicios sociales a nivel mundial.
¿Cuál es la conclusión? Las disrupciones en los lugares de trabajo ya se producían mucho antes de la COVID-19, pero la pandemia aumentó la necesidad de una acción a gran escala, informada y colaborativa para prepararse para el futuro del trabajo.
Cómo reiniciar el trabajo, los salarios y la creación de empleo
“El futuro del trabajo ya ha llegado para la gran mayoría de la fuerza laboral de oficina en línea”, afirma el Informe sobre el futuro del empleo 2020 que se publicará durante la Cumbre Jobs Reset.
El informe revela que el 84 % de los empleadores “están preparados para digitalizar rápidamente los procesos de trabajo, lo que incluye una expansión significativa del trabajo a distancia, con el potencial de trasladar al 44 % de su plantilla a operar de forma remota”. Microsoft y Twitter, por citar dos ejemplos, permitirán que algunos empleados trabajen desde casa de forma permanente incluso después de la pandemia; muchas empresas no planean volver a la oficina hasta el próximo verano como pronto.
“Para abordar las preocupaciones sobre la productividad y el bienestar, alrededor de un tercio de todos los empleadores prevé también adoptar medidas para crear un sentido de comunidad, conexión y pertenencia entre los empleados mediante herramientas digitales y para afrontar los desafíos de bienestar que plantea el paso al trabajo a distancia”, afirma el informe.
En los sectores en los que trabajar desde casa no es una opción, es necesario invertir para proteger a los trabajadores y los empleos. Lo más urgente es proporcionar a los trabajadores equipos de protección individual (EPI), como reveló una reciente encuesta del Foro a empresas manufactureras, y quizá repensar por completo los espacios de trabajo. Después, los empleadores deben abordar retos como el reciclaje profesional, el desarrollo profesional y la adopción tecnológica.
¿El objetivo? La resiliencia.
“Las tecnologías digitales han sido esenciales para la seguridad, la reconversión y el aumento de la producción”, afirma Natan Linder, consejero delegado de Tulip, en declaraciones al Foro. “Y todo empieza por la plantilla. Los trabajadores que pueden adaptar sus operaciones a condiciones cambiantes —ya sean interrupciones repentinas o mercados que evolucionan de forma natural— son la base de una empresa resiliente.”
¿Qué están haciendo el Foro Económico Mundial y sus socios?
Lanzada en enero de 2020 en Davos, en colaboración con gobiernos y empresas de todo el mundo, la Reskilling Revolution Platform tiene como objetivo ofrecer mejores empleos, educación y competencias a 1.000 millones de personas en los próximos 10 años para garantizar que puedan acceder a los empleos de la Cuarta Revolución.
Los Aceleradores para cerrar la brecha de competencias tienen como objetivo crear plataformas de colaboración público-privadas, globales y nacionales, para abordar las brechas de competencias y reformular la educación y la formación para el futuro. Se centran en el aprendizaje permanente y el reciclaje profesional, la reasignación y recolocación proactivas, modelos innovadores de financiación de competencias y la anticipación de competencias y el conocimiento del mercado laboral. El Foro ha puesto en marcha aceleradores en ocho países, con el objetivo de ampliarlos a 17 países a finales de 2021.
El Consejo Global del Futuro sobre la Nueva Agenda para el Trabajo, los Salarios y la Creación de Empleo desarrollará nuevas ideas e influirá en el cambio y la acción en ámbitos como la inversión en creación de empleo, el futuro de las modalidades de trabajo temporal, la redefinición de la calidad y la seguridad en el trabajo, el trabajo como medio para alcanzar la realización personal y la dignidad, las políticas activas del mercado laboral y un cambio hacia la revalorización del trabajo “esencial” mediante salarios dignos.
La promesa del trabajo en plataformas identifica y se compromete con los principios clave que sustentan un buen trabajo en plataformas. Tras publicar una carta en enero de 2020, el proyecto organizó un seminario web en pleno apogeo de la pandemia, en abril de 2020, para determinar las mejores prácticas que deben adoptar empresas y gobiernos para proteger y apoyar a los trabajadores de plataformas durante la crisis.







