Por qué la industria de viajes y turismo debe preocuparse por el estado del océano

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  • El turismo costero y marino representa más del 50 % del turismo mundial y es el mayor sector económico de muchos pequeños Estados insulares en desarrollo.

  • Un océano sano es la base de esta enorme industria mundial, pero se enfrenta a importantes presiones, como la contaminación y la pérdida de biodiversidad.

  • Situar un océano próspero en el centro de la toma de decisiones es, por tanto, clave para que la industria de viajes y turismo se desarrolle de forma sostenible.

El turismo costero y marino representa al menos 50 % del turismo mundial total – una industria con ingresos de 9,5 billones de dólares que genera 1 de cada 11 empleos. De hecho, para muchos pequeños Estados insulares en desarrollo, es su mayor sector económico.

Y, sin embargo, el propio fundamento en el que se apoya esta enorme industria y su cadena de suministro, un océano sano, está sujeto a innumerables presiones que socavan la existencia misma del sector.

El Grupo de Trabajo para la Divulgación de Información Financiera relacionada con la Naturaleza ha publicado recientemente sus recomendaciones finales, en las que pide a las empresas que evalúen, divulguen y gestionen su impacto y su dependencia de la naturaleza.

El éxito económico del sector de viajes y turismo, tanto ahora como en el futuro, depende en gran medida del ecosistema que proporciona la naturaleza.

El turismo costero depende de un océano sano y resiliente

El turismo costero depende de un océano sano que proporcione aguas limpias y costas hermosas.

Como telón de fondo para actividades como el buceo, el esnórquel y la observación de ballenas y delfines, el océano genera ingresos significativos para las comunidades de destino y enriquece las experiencias de viaje de los amantes de la naturaleza.

Sin embargo, esto solo será posible cuando el océano siga prosperando y sustentando una vida marina abundante y estable. Un océano sano también regula eficazmente el clima, absorbe el 25 % de las emisiones de dióxido de carbono y el 90 % del exceso de calor.

Es evidente que un clima estable favorece el turismo. En los titulares de este verano en el hemisferio norte, las temperaturas extremas y los incendios forestales han alterado claramente el sector, con repercusiones económicas y sociales catastróficas.

Por el contrario, cabe decir que la industria del turismo y los viajes contribuye considerablemente a la pérdida de biodiversidad marina y a la contaminación de los océanos.

El creciente cambio de la configuración de las costas para dar paso al desarrollo de hoteles y complejos turísticos, y la naturaleza intensiva en carbono del transporte aéreo y de cruceros, han contribuido a la destrucción de hábitats y a la acidificación de los océanos, con considerables daños a los ecosistemas marinos.

El turismo y las operaciones de su cadena de suministro son también generadores masivos de plásticos que contaminan el océano. Esto es especialmente visible en las zonas costeras que sufren el sobreturismo.

Y, sin embargo, menos del 25 % de las empresas del sector turístico reconoce la presión que la industria ejerce sobre la biodiversidad costera y marina, según la última encuesta de One Ocean Foundation.

El sector del turismo costero se identifica como un sector clave en el que son necesarias inversiones y transformaciones aceleradas para ayudar a desbloquear el potencial del océano como fuente de soluciones frente al cambio climático y lograr las Ocean Breakthroughs, lanzadas recientemente con motivo del Foro de Líderes de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y en la antesala de la COP28.

Ha llegado el momento de que el sector de viajes y turismo comprenda su impacto y su dependencia de los servicios que el océano proporciona de forma gratuita, y de que actúe para contribuir a un futuro resiliente, positivo para la naturaleza y de cero emisiones netas.

Beneficios de la conservación y restauración de los ecosistemas marinos

Un estudio del Banco Mundial de 2021 demostró que cada dólar de inversión pública en áreas protegidas y en turismo basado en la naturaleza genera al menos 6 dólares de retorno. El turismo en las áreas protegidas también genera multiplicadores de ingresos significativos.

Por ejemplo, las áreas marinas protegidas (AMP) fomentan el turismo basado en la naturaleza, un subsector de rápido crecimiento que se prevé que genere 665 000 millones de dólares anuales de aquí a 2030. Por ello, invertir en la protección y restauración de los ecosistemas no solo interesa a los gobiernos, sino también al sector privado.

Una empresa puede contribuir directamente a la conservación de los ecosistemas marinos donde opera. Por ejemplo, la cadena de hoteles de lujo Six Senses contribuyó a la designación de zonas de alta riqueza ecológica formadas por arrecifes de coral, manglares y praderas de pastos marinos interconectados en el atolón de Laamu, en Maldivas, como AMP.

Estas AMP realzan la belleza del paisaje donde se encuentra Six Senses Laamu, creando un mosaico de tonos azules, al tiempo que luchan discretamente contra el cambio climático y ofrecen protección costera.

5 victorias en la carrera por proteger el océano.
5 victorias en la carrera por proteger el océano.
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El consejero delegado de Six Senses, Neil Jacobs, también miembro del Foro Económico Mundial, del Consejo Global sobre el Futuro del Turismo Sostenible, insiste en que “no se trata solo de gastar en sostenibilidad en el hotel, se trata de salir del hotel”.

El sustento y el bienestar de las comunidades costeras están íntimamente ligados a la salud del océano y de la costa. Así, el establecimiento de AMP y la conservación y restauración de los manglares, que proporcionan una barrera frente a los efectos del cambio climático y protección frente a inundaciones, entre otros beneficios, es una forma esencial de fortalecer la resiliencia de las comunidades.

En otros casos, las empresas turísticas pueden apoyar indirectamente la conservación y restauración marinas invirtiendo en innovación y tecnología que aceleren la salud del océano, como el desafío UpLink Ocean, respaldado por Iberostar Group y Marriott International.

Nuevos modelos de negocio necesarios para frenar el deterioro de la salud de los océanos

El último año ha sido testigo de avances significativos hacia una gobernanza oceánica sostenible en foros internacionales, desde el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal y su compromiso de proteger el 30 % del océano para 2030 hasta la adopción del Tratado de Alta Mar que busca regular las aguas internacionales situadas fuera de las jurisdicciones nacionales, y el reciente avance en las negociaciones del Tratado sobre Plásticos.

Las empresas que dependen del océano deben contribuir a poner en práctica los marcos mundiales. Deben adoptar vías de transición que las alejen de una mentalidad extractiva, que ve el océano como una fuente de recursos ilimitados y un receptáculo para el vertido en el mar hacia una mentalidad regenerativa del océano.

Desarrollar hoteles, complejos turísticos y costas vivas que aprovechen soluciones basadas en la naturaleza en lugar de soluciones de ingeniería rígidas pueden ser eficaces para la mitigación de riesgos y la adaptación, dado que las infraestructuras costeras están cada vez más amenazadas por la subida del nivel del mar.

Un número creciente de hoteles y complejos turísticos costeros se propone abordar su excesivo uso de plásticos y opta por envases recargables o biodegradables fabricados con materiales de origen alimentario. Reducir los artículos desechables también significa que los hoteles pueden ahorrar gastos en su retirada.

En los países donde el agua del grifo no es potable de forma habitual, algunos hoteles también estudian soluciones para purificar el agua en lugar de depender únicamente del suministro de agua embotellada.

Por ejemplo, elproyecto Transformación de las cadenas de valor del turismo dirigido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente ha apoyado a empresas turísticas de pequeños Estados insulares en desarrollo en este empeño.

La industria turística debe actuar para reducir la contaminación y los residuos

Abordar la contaminación procedente de las aguas residuales y de las aguas negras es otro paso en la dirección correcta, según el Ocean Panel. La industria mundial de cruceros, en particular, ha recibido considerables críticas por su impacto, que van desde la descarga de aguas de sentina con aceite hasta el vertido de aguas residuales sin tratar en el océano.

Se necesita con urgencia un cambio en todo el sector para abordar este problema, con ejemplos como la iniciativa de valorización energética de residuos en el mar presentada recientemente por Royal Caribbean Group.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial por el océano?

Reducir la pérdida y el desperdicio de productos del mar en los cruceros y en los hoteles y complejos turísticos costeros es una contribución importante a la salud del océano. Dado que el océano sufre la sobrepesca, las empresas pueden hacer su parte para revertir este declive, obteniendo el pescado de forma responsable y concienciando a los clientes sobre el problema del desperdicio alimentario.

Como sostiene el Panel de Alto Nivel para una Economía Oceánica Sostenible, “poner un océano sano en el centro de la toma de decisiones es esencial para que la protección eficaz, la producción sostenible y la prosperidad equitativa vayan de la mano en beneficio de las personas, la naturaleza y la economía”. El sector del turismo y los viajes no puede prosperar sin un océano en buen estado.

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