Las iniciativas de energía renovable han recibido críticas, entre ellas por los métodos de eliminación poco respetuosos con el medio ambiente.
El reciclaje puede ofrecer una solución a este problema y resolver el dilema del almacenamiento de energía.
El almacenamiento en baterías es clave para la transición energética y existen en todo el mundo varios ejemplos de sistemas de almacenamiento que utilizan materiales reciclados.
A quienes critican la energía renovable les gusta señalar sus posibles deficiencias: ¿cómo se proporcionan calefacción, iluminación y otros servicios cuando no brilla el sol y no sopla el viento? La respuesta radica en tres factores clave:
- Una mayor complementariedad entre múltiples fuentes de energía renovable y plantas de generación.
- Una creciente interconectividad digital en los niveles de baja tensión (BT) y media tensión (MT) de la red.
- La implementación de sistemas eficaces de almacenamiento de energía (ESS).
En cuanto a los ESS, uno de esos sistemas, el sistema de almacenamiento de energía en baterías (BESS), se está convirtiendo en un elemento esencial para impulsar la transición energética.
Al mismo tiempo, quienes critican la movilidad eléctrica, fundamental para la transición a cero emisiones netas, también sostienen que suena maravillosa en teoría, pero ¿qué se hace con todas las baterías cuando los vehículos han llegado al final de su ciclo de vida? Su eliminación supone una amenaza para el medio ambiente, como los combustibles fósiles que los coches eléctricos y las energías renovables están llamados a sustituir.
Sin embargo, también hay buenas noticias: las baterías usadas de los coches eléctricos pueden reciclarse en plantas de energía renovable. Además, pueden contribuir a resolver la cuestión del almacenamiento de energía. Es matar dos pájaros de un tiro y está en consonancia con los principios de la economía circular que impulsan la transición energética.
Precedentes mundiales de integración del almacenamiento de energía y el reciclaje
Empresas de todo el mundo están desarrollando proyectos prometedores. El fabricante japonés de automóviles Nissan ha estado especialmente activo en este ámbito con su vehículo Nissan LEAF, que salió al mercado por primera vez en 2010. En el Grupo Enel, hemos tenido la oportunidad de colaborar con Nissan en el proyecto «Second Life» en Melilla, una ciudad española de la costa norteafricana que no está conectada eléctricamente con la España peninsular. Por ello, cuenta con su propia red eléctrica y una central térmica local suministra la energía.
El proyecto «Second Life» ha sido integrado y puesto en marcha por Loccioni, una empresa italiana integradora de sistemas especializada en soluciones de almacenamiento sostenibles. Utiliza baterías en desuso de Nissan LEAF para un sistema de almacenamiento con una capacidad total de 4 MW y una capacidad máxima de almacenamiento de energía de 1,7 MWh. El sistema utiliza 78 baterías de Nissan LEAF, de las cuales 48 se han reciclado y 30 son completamente nuevas. Puede inyectar energía a la red de la ciudad durante un máximo de 15 minutos si la central deja de estar disponible. Este proyecto muestra a la perfección el enorme potencial de las baterías de coches en desuso.
En Italia se está desarrollando un proyecto similar en el aeropuerto internacional Fiumicino «Leonardo Da Vinci», el más grande del país. El plan, desarrollado por Enel X junto con Aeroporti di Roma, la empresa que gestiona los aeropuertos de Roma, consiste en construir un parque solar de 30 MW, que debería estar listo para 2024. Contará con un sistema de almacenamiento de 10 MWh que utiliza baterías recicladas de vehículos eléctricos. Estas almacenarán el excedente de energía producido por la planta durante el día para cubrir los picos de demanda vespertinos en el aeropuerto.
Componentes de almacenamiento de energía renovable reutilizados
Cuando las baterías de coches en desuso llegan al final de su vida útil, pueden reciclarse para otros fines. En este sentido, Endesa está desarrollando con Urbaser, empresa de gestión y reciclaje de residuos, la primera planta de reciclaje de baterías eléctricas de la España peninsular. La planta, que debería entrar en funcionamiento a finales de 2023, se ubicará en Cubillos del Sil, en la provincia de León, al norte del país. Se construirá en el emplazamiento de una central térmica que actualmente está siendo desmantelada y forma parte de un proyecto para dar un nuevo uso a centrales eléctricas en desuso.
Las baterías de coches eléctricos no son los únicos componentes de productos de energía renovable que pueden adaptarse para el almacenamiento de energía al llegar al final de su ciclo de vida. Por ejemplo, las palas de los parques eólicos también pueden utilizarse en sistemas de almacenamiento de energía. Los parques eólicos plantean un reto particular, ya que las torres y las palas de los aerogeneradores suelen fabricarse con materiales de altas emisiones de carbono, como el acero y el hormigón, aunque una empresa, Modvion, ya está fabricando torres de madera laminada en Suecia. Pero ¿qué ocurre con las torres de acero y hormigón más «tradicionales» al final de su ciclo de vida (que suele ser de 30 años)?
Estos componentes pueden reciclarse para muchos fines (como materiales de construcción, productos sanitarios y de mobiliario, y tuberías), pero también pueden reutilizarse para almacenar energía. La empresa suiza Energy Vault está desarrollando un sistema singular de almacenamiento gravitacional. Inspirado en las centrales hidroeléctricas, el sistema utiliza enormes bloques de material que se elevan cuando se produce un excedente de energía y se bajan cuando se necesita: la electricidad se genera mediante la fuerza de la gravedad. Los bloques se estabilizan con material reciclado de las palas.
Estas son solo algunas de las técnicas originales de almacenamiento de energía que se están desarrollando en todo el mundo. El almacenamiento en baterías es, en muchos sentidos, clave para la transición energética, y todos los sistemas descritos utilizan materiales reciclados. Son excelentes ejemplos tanto del enfoque de la economía circular como de una energía sostenible en todos los sentidos.





