Por qué anticiparse a las amenazas es clave en la lucha contra la ciberdelincuencia

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  • Las estadísticas sobre ciberdelincuencia indican que el problema ha aumentado considerablemente durante la pandemia de COVID-19.

  • Eliminar barreras y trabajar de forma colaborativa son aspectos cruciales para combatir la ciberdelincuencia.

  • La Alianza contra la Ciberdelincuencia del Foro Económico Mundial es un grupo de organizaciones centradas en abordar el problema a escala mundial.

Durante el último año, la Alianza contra la Ciberdelincuencia del Foro Económico Mundial ha trabajado para interrumpir las continuas actividades de ciberdelincuencia, en medio de una vertiginosa explosión de la actividad de los ciberdelincuentes. Mientras las organizaciones trataban de encontrar su rumbo en la nueva normalidad pos-COVID, sus redes se extendían por más puntos de acceso y dispositivos periféricos que nunca.

Además, el trabajo desde casa fue ampliándose poco a poco al trabajo desde cualquier lugar, en medio de la evolución de una nueva fuerza laboral híbrida. Esto obligó a los equipos de TI y seguridad a apresurarse para llevar a las redes domésticas una seguridad de la información de nivel empresarial. Como resultado, existía el riesgo adicional de que estas redes estuvieran repletas de dispositivos del internet de las cosas (IoT) con poca seguridad, así como de cafeterías y redes WiFi públicas.

A raíz de ello, la ciberdelincuencia se disparó e inundó las redes de malware para explotar cada punto de acceso vulnerable. El aumento de las amenazas ha sido realmente sin precedentes: solo el ransomware ha aumentado un asombroso 1100 %. Además, en una reciente encuesta mundial sobre ransomware, el 67 % de las organizaciones declaró haber sido blanco de ransomware, y casi la mitad reconoció haber sido atacada varias veces.

Por qué es vital la colaboración contra la ciberdelincuencia

Quienes buscaran razones para considerar la ciberseguridad uno de los aspectos más críticos de la seguridad mundial encontraron muchos ejemplos durante el último año. Por fortuna, también hubo numerosos ejemplos de ciberseguridad que ayudaron a la Alianza contra la Ciberdelincuencia del Foro Económico Mundial a avanzar en su objetivo central para el año: servir de puente entre la experiencia digital del sector privado y las organizaciones del sector público mundial, para orientar el análisis de la delincuencia y los esfuerzos de acción legal.

Este objetivo remite al informe de perspectivas de noviembre de 2020 de la Alianza contra la Ciberdelincuencia del Foro, que señaló la necesidad de colaborar para desarticular los ecosistemas de ciberdelincuencia.

Para alcanzar ese objetivo, ha sido fundamental identificar y poner en marcha un proyecto de enorme ambición, alcance y valor: un mapa operativo de los principales sindicatos mundiales de ciberdelincuencia que permita desarticular el ecosistema y la infraestructura, y propicie investigaciones, procesos judiciales, condenas y desmantelamientos más eficaces.

Un submundo criminal tan vasto y escurridizo como cualquiera que haya existido, además de ser el más lucrativo y peligroso; la velocidad y la magnitud del panorama de amenazas parecerían hacer imposible cartografiarlo. O eso esperan los ciberdelincuentes.

La alianza impulsa los esfuerzos focalizados y organizados de un consorcio de líderes del sector que han formado parte de la Alianza contra la Ciberdelincuencia del Foro durante el último año y siguen colaborando. Entre ellos se encuentran organizaciones como Fortinet, Microsoft, Bank of America, Coinbase, Accenture, Cybercrime Support Network y Cyber Threat Alliance, que trabajan para frustrar la ciberdelincuencia.

Expertos en inteligencia sobre amenazas de estas organizaciones ofrecen su tiempo y experiencia para diseñar y establecer una capacidad que permita comprender los componentes, las interfaces y las conexiones del ecosistema de los ciberdelincuentes con el objetivo de desarticularlo.

Los miembros de la alianza se han mostrado entusiasmados y alentados por la claridad alcanzada gracias al marco de conocimientos especializados en ciberseguridad y a algunas taxonomías básicas, tras un año de reuniones estratégicas, investigaciones y análisis forense digital. Al analizar su enfoque, la alianza ha abordado el objetivo de clasificar los grupos de ciberdelincuencia en distintas categorías, como el fraude por compromiso del correo electrónico empresarial (BEC), el fraude con tarjetas, el malware y el ransomware.

Al subdividir cada categoría en distintos tipos de grupos, sorprende el nivel de detalle y especificidad de las estadísticas y la información sobre ciberdelincuencia necesarias para cartografiar a estos ciberdelincuentes. Combinar esos conocimientos con los de los organismos encargados de hacer cumplir la ley en los ámbitos local, nacional e internacional podría generar un cambio radical en la intensidad y eficacia de los procesos judiciales y las condenas por ciberdelincuencia.

¿Qué hace el Foro Económico Mundial en materia de ciberseguridad?

El Centro de Ciberseguridad ofrece una plataforma de confianza donde los líderes se reúnen para comprender los riesgos cibernéticos en evolución y sus repercusiones sistémicas. Se centra en fomentar la comprensión y la confianza en un mundo digital cada vez más interconectado.

Al facilitar la colaboración intersectorial y el intercambio de conocimientos, el Centro ayuda a sus socios a reforzar la ciberresiliencia y a abordar retos que requieren respuestas colectivas.

Descubre la labor del Centro

A lo largo del año, las bandas cibernéticas —grupos que se comportan de forma muy parecida a otras familias criminales— también han resultado útiles. Están constantemente en guerra, compitiendo o enfrentándose entre sí. Por ejemplo, en agosto, un miembro descontento del grupo de ransomware Conti filtró su manual estratégico: un archivo con herramientas de piratería informática, manuales en ruso, materiales de formación e incluso «documentos de ayuda».

Alianzas contra la ciberdelincuencia

Los miembros de la Alianza contra la Ciberdelincuencia analizaron el archivo y lo cotejaron con otra información obtenida durante su trabajo a lo largo del año. La aspiración es que, una vez culminado, el trabajo aporte contexto fundamental y específico para compartir con los organismos públicos encargados de hacer cumplir la ley y con investigadores de los sistemas de justicia penal de todo el mundo. Se trata de un enfoque y un esfuerzo de coordinación mundial para eliminar las fronteras y los obstáculos tras los que se ocultan los ciberdelincuentes.

Desde su creación, esa red mundial de coordinación y cooperación ha sido fundamental para la misión de la Alianza contra la Ciberdelincuencia. Tras un año de ciberataques cada vez más intensos y de trabajo discreto para rastrear a los ciberdelincuentes, la alianza está ahora más cerca que nunca de su objetivo: compartir mapas detallados y específicos de las amenazas, así como ejemplos de ciberdelincuencia, para generar conocimientos e identificar nuevas oportunidades de cooperación entre expertos en seguridad digital y fuerzas del orden. La Alianza espera compartir sus conclusiones en el nuevo año.

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