Se necesita una acción climática urgente para reducir a la mitad las emisiones mundiales de aquí a 2030.
El comercio de tecnologías respetuosas con el clima puede ayudar a reducir las emisiones.
Un nuevo informe destaca cómo el comercio puede acelerar los esfuerzos de descarbonización.
Los recientes fenómenos meteorológicos extremos son un doloroso recordatorio de la urgente necesidad de actuar contra el cambio climático. La preocupación por la seguridad energética también ha aumentado la necesidad de cambiar. Nos queda menos de una década para reducir las emisiones a la mitad y mantenernos en la senda para cumplir el límite de calentamiento de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París. El año pasado, en la cumbre climática COP26 de Glasgow casi 200 países acordaron reforzar sus objetivos climáticos. Es necesario avanzar muy rápidamente en la implementación, lo que cada vez tiene más sentido económico.
Un nuevo informe de la iniciativa Climate Trade Zero del Foro Económico Mundial pide ampliar el comercio en apoyo de la acción climática. Expone lo que hace falta en materia de tecnología, comercio, eficiencia energética y digitalización para avanzar de forma significativa en la descarbonización de nuestras economías.
1. Expansión masiva de tecnologías limpias para la acción climática
En materia de tecnología, la Agencia Internacional de la Energía ha pedido que la década de 2020 sea un decenio de expansión masiva de las tecnologías de energía limpia y de mejora de la eficiencia energética. La mayoría de las tecnologías necesarias para lograr fuertes reducciones de emisiones de aquí a 2030 ya existen. A largo plazo se necesitarán muchas innovaciones nuevas, pero hoy contamos con los sistemas tecnológicos para avanzar. Es posible. Lo que hace falta es una mayor adopción, ampliar la escala y optimizar su uso con el tiempo. Y, aunque las empresas disponen de las herramientas, los gobiernos pueden enviar señales claras y alentadoras a los mercados.
No hay tiempo que perder para limitar el calentamiento global a 1,5 grados: tenemos que descarbonizar tres veces más y tres veces más rápido. La buena noticia es que contamos con las tecnologías para hacerlo. Las soluciones no se limitan a las energías renovables. Todo empieza con la eficiencia energética, la electrificación y la digitalización. Si se aprovechan plenamente, podemos eliminar el 70% de lo que emitimos hoy.
Jean-Pascal Tricoire, presidente y director ejecutivo de Schneider Electric
2. Colaboración comercial entre gobiernos
En cuanto al comercio, algunas de esas señales podrían dirigirse a los flujos internacionales de bienes y servicios. La colaboración comercial entre gobiernos puede ayudar a llevar al mercado más productos respetuosos con el clima. Un estudio concluyó que reducir las barreras comerciales a las tecnologías de energía limpia y eficiencia energética aumentó los volúmenes comerciales en un 14% y un 60%, respectivamente. El comercio también puede reducir los costos de la tecnología gracias a las economías de escala. Un mayor comercio de productos respetuosos con el clima ofrecería más opciones dentro de los países a las industrias y los consumidores que buscan reducir las emisiones.
Crece el interés de los ministros de Comercio por contribuir a la acción climática. Seis países están negociando un acuerdo sobre comercio, cambio climático y sostenibilidad. La UE está trabajando con Ecuador, Kenia y Nueva Zelanda para poner en marcha una Coalición de Ministros de Comercio sobre el Clima. Más de 70 países debaten sobre comercio y clima en la Organización Mundial del Comercio, y el G7 ha esbozado las primeras líneas de un club climático.
Para orientar estos esfuerzos, la comunidad Climate Trade Zero del Foro Económico Mundial —centrada en el comercio al servicio de la acción climática— ha identificado 25 tecnologías climáticas que los ministros de Comercio podrían priorizar. Entre ellas figuran la energía eólica y solar, las bombas de calor, los refrigerantes alternativos, el aislamiento, las cocinas de biogás y los motores eficientes. Los ministros de Comercio podrían reducir los aranceles y armonizar los requisitos reglamentarios para impulsar su distribución.
El cambio climático no conoce fronteras, y promover un mejor comercio entre países puede garantizar la transferencia de conocimientos valiosos, nuevas tecnologías y habilidades para mejorar la eficiencia energética de los hogares de todo el mundo. Esto es fundamental para alcanzar nuestro objetivo último de cumplir las metas de cero emisiones netas.
Hakan Bulgurlu, director ejecutivo de Arçelik
3. Cooperación regulatoria mundial
Las diferencias regulatorias pueden representar un verdadero desafío en algunos ámbitos, sobre todo en los esfuerzos por mejorar la eficiencia energética y en aplicaciones como los motores eficientes. La eficiencia energética será tan importante para reducir las emisiones como ampliar las energías renovables. Una trayectoria hacia las cero emisiones netas a mediados de siglo exige mejoras anuales de la intensidad energética de un promedio del 4% desde ahora hasta 2030: tres veces el ritmo de las dos últimas décadas. La sustitución generalizada por motores eficientes podría reducir el consumo mundial de electricidad en un 10%. Sin embargo, muchos gobiernos aún no exigen el uso de motores con mayor eficiencia energética. Los países también tienen requisitos distintos de ensayo, certificación y registro para la venta de motores eficientes desde el punto de vista energético.
Una mayor cooperación regulatoria en este ámbito podría impulsar de verdad la acción climática. Podría fortalecer iniciativas empresariales como el Movimiento por la Eficiencia Energética de ABB, una iniciativa de múltiples partes interesadas que busca sensibilizar y tomar medidas para reducir el consumo de energía. Empresas líderes como Microsoft, Deutsche Post, DHL Group y Alfa Laval se han sumado al movimiento y han asumido un compromiso público para inspirar a otros a actuar.
Nuestra transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono dependerá del despliegue de varias tecnologías clave que ya están maduras y ampliamente disponibles, como se detalla en este importante informe sobre la intersección entre descarbonización y comercio internacional. Entre ellas figuran la eficiencia energética, los vehículos eléctricos, el hidrógeno verde, los edificios inteligentes y muchas más.
Björn Rosengren, director ejecutivo de ABB
4. Habilitar la digitalización
Los sistemas tecnológicos que necesitamos para la acción climática —ya se trate de motores eficientes o de energía eólica— no se limitan a los bienes físicos. La digitalización y los servicios que hace posibles son fundamentales. Puede impulsar soluciones del Internet industrial de las cosas que, entre otras aplicaciones, optimizan el uso de la energía. Puede ayudar a operadores de equipos, técnicos y responsables de instalaciones, entre otros, a trabajar con mayor eficacia. Puede ayudar a miles de millones de usuarios a tomar mejores decisiones sobre el ahorro energético y la conservación de los recursos. Los servicios digitales, combinados con la tecnología de agregación de redes, también serán esenciales para gestionar las redes eléctricas «inteligentes» que necesitamos.
Muchos servicios digitales vinculados a tecnologías climáticas se prestarán a través de las fronteras. Por ejemplo, los servicios posventa basados en las TIC pueden ayudar a clientes en el extranjero a operar sistemas eficientes. Los sensores y la agregación de grandes volúmenes de datos pueden garantizar que las piezas de repuesto se pidan y estén disponibles a tiempo. A primera vista, los servicios digitales no se consideran «servicios ambientales», pero los beneficios climáticos que aportan merecen mucha atención. Los ministros de Comercio también pueden tomar numerosas medidas para facilitar los flujos digitales y el comercio de servicios relacionados.
Si actuamos por el clima mediante una colaboración comercial bien pensada, tendremos más posibilidades de lograr un futuro económico con cero emisiones netas.
Borge Brende, presidente del Foro Económico Mundial
Debemos acelerar urgentemente nuestras acciones climáticas. También debemos hacerlo de una forma que genere oportunidades y responda de frente al complejo panorama geopolítico y económico que enfrentamos. Un mayor comercio de tecnologías climáticas y de productos que impulsen la eficiencia energética está demostrando ser una forma eficaz de apoyar un crecimiento verde y con bajas emisiones de carbono.





