Tenemos un imperativo moral y económico para eliminar el racismo sistémico y las injusticias raciales.
El Foro Económico Mundial y la Fundación GHR han lanzado una nueva alianza para promover la justicia racial y social, comenzando en nuestras propias organizaciones.
Del 20 al 23 de septiembre, la Cumbre de Impacto para el Desarrollo Sostenible explora cómo las alianzas multisectoriales pueden dar forma a una recuperación sostenible, inclusiva y justa.
Los últimos 18 meses han trastocado gran parte de lo que se consideraba «business as usual» en todo el mundo. Para ser más precisos, han sacado a la luz profundas desigualdades que han afectado a la humanidad durante siglos: injusticias económicas, de género y raciales, entre otras.
Nuestro mundo podría ver a su primer billonario en 25 años, mientras que una de cada nueve personas se acuesta con hambre cada noche. Los grupos de menores ingresos, las mujeres y las comunidades negras, indígenas y de personas de color (BIPOC) han soportado la peor parte de las desaceleraciones relacionadas con la pandemia, y muchos avances sociales de las décadas anteriores muestran signos preocupantes de retroceso.
Si hay un aspecto positivo en esta crisis mundial, es que la desigualdad ocupa por fin un lugar central en los debates de política global. «No dejar a nadie atrás» es el lema de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, y el Objetivo de Desarrollo Sostenible 10 tiene como finalidad reducir las desigualdades basadas en los ingresos, el género, la edad, la discapacidad, la orientación sexual, la raza, la clase, la etnia, la religión y las oportunidades.
Del mismo modo que consideramos la eliminación de las desigualdades un imperativo moral, también redunda en el interés económico de todos. Por ejemplo, en Estados Unidos, se estima que el racismo cuesta a la economía estadounidense al menos 1 billón de dólares al año en consumo e inversión perdidos. El racismo sistémico no es exclusivo de Estados Unidos, como tampoco lo es la oportunidad de desarrollar todo el potencial de todas las personas en este momento decisivo.
¿Cómo pueden ayudar las alianzas multisectoriales a poner en práctica las acciones, políticas y asociaciones necesarias para dar forma a una recuperación sostenible, inclusiva y justa, una que atienda las necesidades de las comunidades BIPOC y de los grupos marginados, beneficiando así a todos?
Como parte de la Cumbre de Impacto para el Desarrollo Sostenible de este año, Cumbre de Impacto para el Desarrollo Sostenible, exploraremos esta cuestión y tres amplias áreas de desigualdad:
revitalizar y transformar las métricas del éxito económico,
mejorar tanto la calidad como la cantidad de los empleos y
promover la educación, las competencias y las oportunidades de aprendizaje.
En la base del avance en estas tres áreas se encuentra la mejora de los esfuerzos relativos a la diversidad, la equidad y la inclusión (DEI), y a la justicia social en sentido amplio, lo que se aborda en la sesión «Abordar las desigualdades en una Década de Acción».
Con este fin, nos complace emprender una nueva alianza entre nuestras dos organizaciones: el Foro Económico Mundial y Fundación GHR, una filantropía global con sede en Minneapolis, Minnesota, EE. UU.
Sabemos que la raza adopta distintas formas en distintos contextos culturales, pero el racismo —en particular la discriminación contra las personas negras y morenas— sigue siendo persistente y generalizado en todas las comunidades, países y continentes. Si queremos abordar de forma eficaz la injusticia y la desigualdad racial, primero debemos nombrarlas y reconocerlas. Solo así se podrán eliminar las barreras a la inclusión de los grupos marginados en los sistemas, organizaciones y comunidades diversas a las que servimos a escala mundial.
En mayo de 2020, el movimiento por las vidas negras se reavivó en todo el mundo. Se convirtió en un catalizador para muchas organizaciones, incluidos el Foro y la Fundación GHR, para reflexionar sobre las desigualdades que existen tanto fuera como dentro de nuestras organizaciones y para ponerlas de relieve.
Los profesionales de color y de origen étnico minoritario siguen enfrentándose a la injusticia y la desigualdad raciales en el lugar de trabajo, y están gravemente infrarrepresentados en los puestos de liderazgo. Por ejemplo, solo ha habido 15 directores ejecutivos negros a lo largo de los 62 años de existencia de la lista Fortune 500, y actualmente solo el 1 % de los directores ejecutivos de las empresas de la lista Fortune 500 son negros.
Para diseñar lugares de trabajo racialmente justos, las organizaciones deben afrontar el racismo a nivel sistémico, abordando desde los mecanismos estructurales y sociales de sus propias organizaciones hasta el papel que desempeñan en las comunidades en las que operan y en la economía en su conjunto.
Como líderes de organizaciones que aprenden, reconocemos cuánto ignoramos. Aun así, emprendemos esta colaboración sin precedentes, que situará la justicia racial y social en el centro de múltiples equipos, plataformas y temas del Foro, aceptando la incomodidad de no saber y el compromiso de aprender y actuar.
Junto con líderes empresariales, gubernamentales y de la sociedad civil guiados por valores, pretendemos avanzar en el movimiento global para promover la justicia racial y social, desarrollando y dando a conocer nuevos modelos, incorporando alianzas público-privadas y acciones, y comprometiendo a las comunidades en colaboraciones significativas. Ya contamos con 60 grandes corporaciones multinacionales de todo el mundo que se han comprometido a cambiar fundamentalmente la forma en que piensan sobre la raza en sus negocios, como la forma en que contratan a las personas, tratan a sus empleados, consideran sus cadenas de suministro y, en general, conciben sus estrategias.
Creemos que esto es solo el comienzo de un apasionante viaje. Te invitamos a aprender y a actuar junto con nosotros.







