La industria es un motor de crecimiento económico y prosperidad, pero también es responsable de alrededor de una cuarta parte de las emisiones mundiales.
Sin embargo, debe acelerar la descarbonización y lograr un crecimiento sostenible para ayudar al mundo a cumplir los objetivos mundiales de emisiones.
Las empresas deben centrarse en digitalizar las industrias, colaborar más estrechamente con sus socios y aplicar políticas inteligentes para alcanzar las cero emisiones netas.
La pandemia nos ha demostrado que la humanidad puede adaptarse —y hacerlo rápidamente— con ayuda de la tecnología. Esto es positivo porque tenemos otro gran desafío entre manos ante el que debemos actuar con rapidez: el cambio climático. Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, se nos está acabando el tiempo para limitar el calentamiento global.
Acelerar la descarbonización de las industrias
La industria es un motor de crecimiento económico y prosperidad, y genera alrededor de una cuarta parte del PIB mundial. Pero ese crecimiento tiene un coste: alrededor del 30 % de las emisiones mundiales se debe a la producción de los bienes que necesitamos en nuestra vida cotidiana.
Si queremos encaminar al mundo hacia una senda más sostenible, debemos acelerar la transformación de nuestra economía. Aunque pueda parecer una tarea abrumadora, creo que, si nos centramos en tres prioridades —digitalizar las industrias, colaborar más estrechamente con nuestros socios y aplicar políticas inteligentes—, las industrias podrán acelerar la descarbonización y lograr un crecimiento sostenible.
1. Las tecnologías que impulsan la sostenibilidad también aumentan la competitividad
La tecnología puede ayudarnos a transformar la columna vertebral de nuestras economías. Al combinar los mundos físico y digital, lo que permite obtener nuevos conocimientos a partir de los datos, las industrias pueden volverse más inteligentes, lograr una mayor eficiencia y conservar recursos.
Esto supone un gran avance para empresas con un alto consumo energético como Gestamp, donde los costes energéticos están estrechamente vinculados a los costes operativos. Toda mejora en la eficiencia energética se traduce en beneficios significativos tanto para la empresa como para el clima. Gestamp, fabricante de componentes para automóviles, logró reducir el consumo de energía y las emisiones en un 15 % al conectar 20 de sus plantas de producción a una plataforma de gestión energética basada en la nube, que analizó millones de datos en tiempo real.
Pero hoy en día debemos ir mucho más allá de hacer más eficientes los procesos existentes. Debemos pensar en cómo obtener más resultados con menos recursos y también en qué ocurre cuando un producto llega al final de su vida útil. En resumen, debemos transformar nuestro mundo pensando en la sostenibilidad.
Por eso, cuando rediseñamos nuestro tren regional y de cercanías Mireo, lo hicimos junto con clientes como Deutsche Bahn, situando sus retos de sostenibilidad en el centro. Este tren no solo consume un 25 % menos de energía, sino que, en las líneas ferroviarias que aún no están electrificadas, puede funcionar con tecnologías de propulsión por hidrógeno o baterías, lo que ayuda a los operadores ferroviarios a cumplir sus objetivos de descarbonización. Además, al final de su vida útil, el 95 % de las piezas del tren son reciclables.

Tecnologías como los gemelos digitales permiten replantear por completo el diseño de nuestros productos y sus procesos de producción. Antes incluso de construir un producto, una máquina o una planta, podemos optimizar su diseño y rendimiento en el mundo virtual. A lo largo de su vida útil, podemos usar los datos de retroalimentación de su aplicación en el mundo real para mejorar su funcionamiento y perfeccionar futuros diseños.
Un diseño más sostenible no solo beneficia a los clientes, sino también a los productores. Hoy todos somos conscientes de la vulnerabilidad de nuestras cadenas de suministro. Cualquier retraso en el envío de un componente o un producto puede paralizar las líneas de producción.
La fabricación aditiva permite producir bienes más cerca de donde se necesitan, lo que mejora la resiliencia de las empresas, elimina las emisiones asociadas al transporte de productos por todo el mundo y también abre la puerta a nuevos modelos de negocio.
You Mawo, fabricante de gafas, utiliza la impresión 3D para producir gafas personalizadas. Esto le proporciona una ventaja competitiva frente a los fabricantes convencionales y le permite reducir en un 58 % su huella de carbono, ya que este método genera menos residuos.

En conjunto, la fabricación aditiva puede ahorrar materiales y reducir el peso en más de un 50 %. Esto significa que el potencial de ahorro energético en la fabricación mundial es significativo, especialmente en el sector aeroespacial.
2. Colaborar con los socios para abordar las emisiones de la cadena de suministro
Está muy bien que las organizaciones implementen tecnologías que mejoren su sostenibilidad, pero seamos realistas: el mayor obstáculo para reducir las emisiones está en nuestras cadenas de suministro, donde se produce más del 90 % de las emisiones de carbono.
Descarbonizar las cadenas de suministro no es tarea fácil, sobre todo porque muchas empresas carecen de transparencia sobre sus proveedores.
Y es comprensible. En Siemens tenemos más de 65 000 proveedores, que a su vez tienen incontables proveedores. Imaginen intentar rastrear y recopilar datos de cada componente, compuesto a su vez por muchas piezas, cuando estos datos están ocultos en los distintos niveles de proveedores.
Aquí es donde puede ayudar la digitalización. Herramientas de software como SiGREEN, basadas en la tecnología de cadena de bloques, permiten a las empresas buscar, calcular e intercambiar de forma segura datos sobre la huella ambiental de sus productos, desde la extracción de materias primas hasta el final de su vida útil.
Cuando las empresas comprenden mejor dónde se producen sus emisiones, pueden colaborar con sus proveedores para desarrollar estrategias que las reduzcan.
Una de las formas en que abordamos esta cuestión es mediante nuestro Green Digital Twin, que contiene un modelo de toda nuestra cadena de suministro, incluidos los materiales, procesos y recursos relacionados. Mediante simulaciones precisas, podemos explorar distintos escenarios para reducir la huella de nuestros productos y soluciones junto con nuestros socios. Nuestro objetivo es reducir las emisiones de nuestra cadena de suministro en un 20 % para 2030 y alcanzar las cero emisiones netas para 2050.
Las empresas de todo el sector afrontan retos similares, por lo que tiene sentido unir fuerzas. La Iniciativa para alcanzar las cero emisiones netas en la fabricación y las cadenas de valor del Foro Económico Mundial, de la que forma parte Siemens, trabaja con líderes del sector para acelerar la adopción de innovaciones que permitan alcanzar los objetivos de cero emisiones netas.
3. Políticas inteligentes para acelerar la implementación de tecnologías verdes
El cambio climático es un desafío demasiado grande para que una sola organización, sector o país lo afronte por sí solo. Los responsables de formular políticas y las industrias deben trabajar juntos para acelerar la transformación de las economías.
Más de 70 países y regiones, incluida la UE, han fijado objetivos de cero emisiones netas para 2050 o antes. Sin embargo, las medidas actuales para alcanzarlos son insuficientes. Con políticas inteligentes que impulsen el cambio y aceleren la implementación de nuevas tecnologías, tendremos más posibilidades de cumplirlos.
Poner precio al carbono crea un incentivo para que las empresas descarbonicen sus operaciones. Los ingresos generados pueden utilizarse para impulsar la innovación y la inversión en tecnologías con bajas emisiones de carbono. Dicho esto, cualquier sistema de fijación de precios del carbono solo impulsará un cambio real si el precio del carbono es lo bastante alto y se incluyen todos los sectores.
Hoy en día, menos del 20 % de las emisiones mundiales está cubierto por un sistema de fijación de precios del carbono. El Environmental Defense Fund estima que un mercado mundial del carbono podría reducir hasta en un 79 % el coste de cumplir el Acuerdo de París y crear condiciones equitativas en las que ninguna empresa se encuentre en desventaja competitiva.
La tecnología es clave para la descarbonización
Esta es la década decisiva en la lucha contra el cambio climático. Alcanzar las cero emisiones netas no será fácil: exigirá una colaboración más estrecha y políticas más inteligentes.
La buena noticia es que la transformación digital nos da ventaja. Las tecnologías que impulsan la eficiencia, la productividad y la transparencia también pueden allanar el camino hacia un futuro más resiliente y sostenible.





