Para acabar con el racismo, hay que empezar a medirlo, afirma este psicólogo

Phillip Atiba Goff, Co-Founder and President, Center for Policing Equity, USA, speaking in the The Reality of Racial Bias session at the World Economic Forum Annual Meeting 2020 in Davos-Klosters, Switzerland, 21 January. Congress Centre - Betazone. Copyright by World Economic Forum/Mattias Nutt
Science and data can help us change behaviour and eliminate racial bias, in society and the workplace.Image: World Economic Forum/Mattias Nutt
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Este artículo se publicó originalmente en enero de 2020, como parte de nuestra cobertura de la Reunión Anual.

  • El Dr. Phillip Atiba Goff, del Center for Policing Equity, analiza datos de las fuerzas del orden para ayudar a los cuerpos policiales a eliminar los prejuicios raciales.

  • Las empresas pueden combatir el racismo en el marketing o la contratación midiendo las disparidades raciales, analizando los datos y cambiando los comportamientos.

  • Las empresas que no miden los efectos desproporcionados por motivos raciales se exponen a un «peligro moral y financiero».

No podemos acabar con el racismo intentando cambiar «corazones y mentes defectuosos» ni «combatir la ignorancia», afirmó el Dr. Phillip Atiba Goff, psicólogo social que estudia los prejuicios y la discriminación raciales, especialmente en las fuerzas del orden.

Cuando nos centramos en los corazones y las mentes, dijo, «acabamos distraídos intentando rehabilitar a posibles actores racistas e ignorando la acumulación de daños que están sufriendo ante nuestros ojos las comunidades vulnerables».

Acabar con el racismo, ya sea en un cuerpo policial o en una empresa, requiere medir los comportamientos y las acciones para poder cambiarlos, sostuvo.

En su intervención en la Reunión Anual 2020 del Foro Económico Mundial en Davos, el Dr. Goff, cofundador y presidente del Center for Policing Equity de Nueva York, relató la desgarradora y estremecedora historia de Emmett Till. En 1955, el niño negro de 14 años fue acusado falsamente de acoso sexual por una mujer blanca en Misisipi; luego, el esposo blanco de la mujer y su hermanastro blanco lo torturaron brutalmente y lo asesinaron. Décadas después, la acusadora de Till sigue viva y hace poco admitió que había mentido.

«¿Ese cambio de parecer mejora las cosas? ¿O Emmett Till sigue muerto?», preguntó el Dr. Goff.

«Porque esa es la crudeza de pensar en el racismo en términos de corazones y mentes, en lugar de comportamientos».

En vez de pensar en el racismo en términos de creencias y sentimientos, dijo que deberíamos definirlo «como un patrón acumulativo de comportamientos que perjudican a un grupo racial y favorecen a otro, así como los sistemas que lo facilitan».

«Cuando defines el problema de este modo, puedes empezar a encontrarle solución».

Porque, a diferencia de los corazones y las mentes, los patrones de comportamiento se pueden medir con claridad y cambiar.

Cómo la medición conduce al cambio

El Dr. Goff aplica esta idea de medición y cambio en cuerpos policiales de todo Estados Unidos, donde existe un problema particular de brutalidad policial dirigida contra los hombres negros.

El Center for Policing Equity recopila y analiza datos de las fuerzas del orden, como los lugares donde se producen robos o el origen de las denuncias recibidas por la policía, y los integra con datos demográficos, educativos, de vivienda y de ingresos para identificar qué disparidades raciales están fuera del control del cuerpo policial y cuáles sí puede controlar.

El Dr. Goff colaboró con el Departamento de Policía Metropolitana de Las Vegas (LVMPD) para intentar reducir las disparidades raciales en el uso de la fuerza y, en concreto, los disparos contra hombres negros desarmados.

Solo en 2010, el LVMPD disparó contra 25 personas y mató a ocho. El Departamento de Justicia de Estados Unidos investigó y «determinó que una abrumadora mayoría de los sospechosos desarmados abatidos por la policía [del LVMPD] desde 2007 eran negros o latinos, y que todos los sospechosos abatidos durante una parada iniciada por un agente pertenecían a una minoría», informó el Las Vegas Sun.

Al examinar los datos, el Center for Policing Equity detectó un uso desproporcionado de la fuerza tras persecuciones a pie. Hay una explicación científica para este fenómeno: cuando un agente de policía corre a pie, aumentan su frecuencia cardíaca y su nivel de adrenalina, lo que lo vuelve más agresivo.

Este conocimiento permitió implementar cambios, como exigir que el agente cuente hasta diez o espere a que llegue el refuerzo antes de intervenir con la persona.

Como resultado, el LVMPD redujo un 23 % el uso de la fuerza en estos incidentes, dijo el Dr. Goff en Davos. Y en cuerpos policiales de todo Estados Unidos, ha contribuido a reducir las detenciones un 25 % y el uso de la fuerza un 26 %.

El Dr. Goff explica por qué no deberíamos definir el racismo en términos de corazones y mentes.Image: Foro Económico Mundial/Mattias Nutt

Qué significa esto para las empresas

Este tipo de medición es, literalmente, una cuestión de vida o muerte en el ámbito policial. Pero también puede marcar una verdadera diferencia en asuntos empresariales como el marketing, la captación de candidatos y la contratación. Al igual que los cuerpos policiales, las empresas y organizaciones pueden combatir los prejuicios raciales midiendo y analizando datos y, después, tomando medidas concretas.

«Hay que medir aquello que importa, analizarlo y optimizarlo periódicamente», dijo ante una sala llena de líderes de los gobiernos, las empresas y la sociedad civil. «Se llama dirigir una empresa con objetivos. Así han funcionado todas las empresas a lo largo de la historia».

Las empresas deben partir del resultado que consideran inaceptable —los prejuicios raciales— y analizar qué factores lo predicen.

También deben escuchar a quienes están más cerca del problema. «Resistan la tentación de intentar dar voz a quienes no la tienen y hablar en nombre de quienes no están en la sala; busquen la manera de pasar el micrófono», dijo en una entrevista con el Foro Económico Mundial.

Las empresas ya miden sus finanzas y su rendimiento. Pero, concluyó, en la nueva era del capitalismo de las partes interesadas también deben medir sus valores. Si una empresa «no ha encontrado la manera de medir cómo contribuye a generar efectos desproporcionados por motivos raciales en las comunidades con las que interactúa, corre un peligro tanto moral como financiero».

«Si les preocupan los prejuicios raciales en las organizaciones que dirigen, midan los resultados desproporcionados por motivos raciales. Si los detectan, eso no significa que sean malas personas», prosiguió. «A veces, como en cualquier relación, no hacemos preguntas porque nos asusta la respuesta».

El profesor Goff es Innovador Social de la Fundación Schwab y fue nombrado Emprendedor Social del Año por la organización en 2019.

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