El auge de la automatización y lo que significa para el futuro

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Este artículo apareció originalmente en el sitio web de Nokia.

  • El lanzamiento de SpaceX del año pasado supuso un gran avance para la automatización: permitió a los astronautas acoplarse con éxito a la Estación Espacial Internacional sin ningún esfuerzo.

  • La automatización ha avanzado considerablemente y hoy está presente de forma constante en diversos ámbitos.

  • Persiste la preocupación de que la automatización sustituya puestos de trabajo en algunos sectores; sin embargo, las pruebas indican que también puede crear nuevos empleos y orientar a las personas hacia otras oportunidades.

El histórico lanzamiento de SpaceX del año pasado quizá marcó otro pequeño paso para los vuelos espaciales, pero supuso un gran salto para la automatización.

Cincuenta años después de que Neil Armstrong pilotara manualmente el Apollo XI hasta posarlo a salvo en la superficie lunar, los astronautas de SpaceX se acoplaron con éxito a la Estación Espacial Internacional sin mover un dedo. Al hacerlo, la nave Crew Dragon, totalmente automatizada, parecía no solo inaugurar una nueva era de los viajes espaciales tripulados, sino también ofrecer un ejemplo impactante de la tecnología que ya está revolucionando nuestra forma de vivir y hacer negocios.

Al igual que en SpaceX, la automatización será la vía que los proveedores de telecomunicaciones buscarán para ofrecer servicios fiables y constituye la base de las ambiciosas aspiraciones de las principales empresas tecnológicas. Ante el inminente despliegue a gran escala de las redes 5G, la automatización, junto con la eficiencia y la escala operativa, es clave para el éxito.

En esencia, la automatización es la tecnología que permite a las máquinas completar tareas con una intervención humana mínima. El principio consiste en liberar a las personas de las tareas rutinarias y repetitivas que las máquinas ya realizan mejor y con más eficiencia, para que podamos concentrar nuestro trabajo en desafíos creativos y complejos.

Pero, a medida que avanzamos tecnológicamente, la automatización se ha convertido en mucho más que eso. Hoy es un motor omnipresente en diversos ámbitos. Por ejemplo, permite el gran ancho de banda y la baja latencia que requiere el 5G para que los drones y los vehículos autónomos se utilicen de manera eficaz. También es necesaria para manejar herramientas agrícolas y programar robots que entregan medicamentos en las farmacias. Controla brazos robóticos en la nube y componentes del Internet de las cosas. Además, es clave para la seguridad de las redes y los servicios, pues protege a los usuarios y los datos de los ciberataques. En pocas palabras, es esencial para operar tecnologías de vanguardia en la era de la cuarta revolución industrial.

Esto es aún más cierto mientras el mundo transita hacia las redes 5G, que, a diferencia de las generaciones anteriores, implican mucho más que una mera mejora de la modulación de radio. A medida que nos adaptamos a tecnologías que exigirán respuestas inmediatas, el contacto humano pasará a ser la excepción, y no la norma. Puede que no siempre haya viajes espaciales de por medio, pero el futuro adoptará cada vez más el enfoque de SpaceX: la automatización al volante y las personas guiando la maquinaria y los algoritmos.

Si funciona en el espacio, sin duda puede funcionar aquí en la Tierra, en el sector de las telecomunicaciones. La clave es asegurarse de que la automatización forme parte del diseño de cualquier producto nuevo. En cuanto a los sistemas heredados, debemos decidir con criterio qué elementos siguen siendo esenciales —y automatizarlos— y cuáles pueden abordarse de otra manera.

Al igual que las generaciones anteriores, el 5G ofrecerá un mayor ancho de banda. Pero la mayoría de los usuarios no lo notará. El gran salto se producirá en la latencia, que podría reducirse de un retraso de 100 milisegundos a solo 1 milisegundo. Esto será fundamental en funciones que van desde los vehículos automatizados hasta la maquinaria totalmente sincronizada en las plantas de fabricación y los videojuegos en la nube por internet. Se harán posibles capacidades que antes eran inimaginables.

El segundo impulso proviene de la segmentación de red, que permite crear varias redes lógicas independientes en una misma red física.

En conjunto, estas herramientas de automatización simplifican rápidamente las operaciones y permiten a los proveedores ofrecer un nivel de servicio al cliente mucho más alto, al tiempo que conectan el área tecnológica de una red con su área comercial e impulsan la productividad.

La automatización reduce los costos, mejora la agilidad y hace viables nuevos modelos de negocio, con un potencial de mejora de la eficiencia superior a diez veces.

Sin embargo, el tema que sigue siendo difícil de abordar es la asociación inmediata entre la automatización y la sustitución de empleos, así como el consiguiente aumento de las brechas socioeconómicas. Aún no está claro cómo afectará todo esto a la fuerza laboral y a las personas que la integran.

Image: Foro Económico Mundial, El futuro del empleo 2020

En efecto, existe el peligro de una economía en la que el ganador se lo lleva todo: los trabajadores altamente cualificados se enriquecen y los demás se quedan atrás. La automatización amenaza con eliminar los empleos en los que las computadoras superan a las personas. Por eso, tanto si eres analista de negocios, traductor o cajero, hay motivos para preocuparse por una computadora capaz de hacer tu trabajo más rápido, mejor y a menor costo.

Pero, como nos ha enseñado todo proceso de automatización anterior, en realidad no se sustituye la capacidad de trabajar de una persona, sino una tarea concreta; y, en la mayoría de los casos, se le da a esa persona la oportunidad de hacer algo mejor.

Ya vimos cómo ocurrió este proceso durante la primera revolución industrial, hace más de un siglo, cuando la mecanización inicial eliminó los empleos de los trabajadores manuales; y también, más recientemente, con la introducción de la computadora personal, que igualmente dejó a personas sin trabajo. Sin embargo, en ambos casos, los costos a corto plazo acabaron dando paso a una mayor prosperidad y a nuevos empleos que compensaron las pérdidas de puestos de trabajo.

Por ejemplo, internet parece haber diezmado varios sectores, como la música, los medios de comunicación, el comercio minorista e incluso los taxis. Pero un estudio de McKinsey Global Research concluyó que también creó 2,6 empleos nuevos por cada uno que eliminó.

El principal motivo por el que una empresa automatiza es aumentar la productividad, y eso suele lograrse no sustituyendo a las personas por máquinas, sino complementando las máquinas con personas. Es cierto que algunos empleos están desapareciendo, pero, en general, los robots no vienen a quitarte el empleo.

Como parte de esta evolución, la mayoría de los trabajadores aprende nuevas habilidades y se adapta. No hace falta ser científico espacial de SpaceX para prepararse para el futuro.

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Aun así, no es en absoluto un reto menor, y a las grandes organizaciones les costará seguir el ritmo. La mayoría de las empresas de telecomunicaciones se diseñaron el siglo pasado y no se crearon para resistir cambios rápidos y radicales. Esto lleva a Richard Foster, investigador docente sénior de la Escuela de Administración de Yale, a predecir que el 40 % de las empresas que hoy forman parte de la lista Fortune 500 será sustituido en una década por empresas emergentes de las que aún no hemos oído hablar.

Es un desafío enorme para nuestro sector, pero sin duda podemos superarlo. Si la automatización puede llevar a personas a una estación espacial, imagina lo que puede hacer en las telecomunicaciones.

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