El transporte sostenible no puede depender únicamente de las baterías. Este es el motivo

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  • Las baterías son una solución ideal para aplicaciones de corto y medio alcance (como los autobuses urbanos), pero son menos prácticas para el transporte de larga distancia y para aplicaciones de servicio pesado.

  • La tecnología de hidrógeno como combustible y los motores de combustión pueden complementar a las baterías si invertimos en esas innovaciones y soluciones.

  • Los líderes de la industria y los responsables de políticas deben colaborar para dar forma al marco regulatorio que hará viable el transporte sostenible.

Cuando intentamos imaginar cómo será nuestro mundo futuro, visualizamos calles y corredores de transporte más limpios, silenciosos y libres de emisiones. Pero con una población mundial en crecimiento, ciudades congestionadas, un auge del comercio electrónico y el cambio climático en lo más alto de la agenda, está claro que nos esperan retos importantes. Un cambio hacia el transporte eléctrico es inevitable, sobre todo si queremos cumplir nuestros compromisos con el Acuerdo de París y el Pacto Verde Europeo. Aunque el valor de los vehículos eléctricos de batería está ampliamente reconocido, una respuesta basada en una única solución no bastará para satisfacer la creciente demanda de soluciones sostenibles de transporte e infraestructura. Invertir en innovaciones como la tecnología de pilas de combustible de hidrógeno será clave.

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Construir para el futuro

Hemos aprendido muchas lecciones de la pandemia de COVID-19, entre ellas, y no es la menor, la importancia de operar en el presente y, al mismo tiempo, transformarnos y construir para asegurar un futuro sostenible para nuestro planeta y para las generaciones venideras. Desarrollar soluciones competitivas y climáticamente inteligentes para el mañana, sin dejar de mantener hoy la producción de un transporte respetuoso con el medioambiente, exige tecnologías capaces de adaptarse a las necesidades de toda la red de transporte e infraestructuras.

En lo que respecta a la electrificación, la mayoría de las organizaciones se han posicionado firmemente en un bando, ya sea el de los vehículos eléctricos de batería o el del hidrógeno, y a menudo se presenta a ambos como competidores. Muy pocas impulsan activamente el desarrollo de ambas tecnologías en paralelo. De hecho, en Volvo vamos un paso más allá y defendemos un enfoque de tres vertientes para la electrificación, en el que los motores de combustión desempeñan un papel importante en las soluciones sostenibles.

«Una solución única para todos» no funcionará

No podemos adoptar simplemente un enfoque de «solución única para todos». Sabemos que las baterías son una solución ideal para aplicaciones de corto y medio alcance, como el uso urbano en autobuses, la recogida de residuos, la distribución local y el transporte regional de mercancías, que regresan periódicamente a un depósito fijo, lo que facilita el reabastecimiento. De hecho, muchos vehículos con batería ya funcionan con éxito en localidades y ciudades de todo el mundo. No solo son de cero emisiones, sino que también son más silenciosos.

Sin embargo, en el transporte pesado y de larga distancia, las baterías resultan sencillamente poco prácticas. El tamaño necesario para ofrecer una autonomía suficiente haría que el vehículo fuera demasiado pesado y difícil de manejar. Y si no regresa al depósito por la noche o si opera en emplazamientos complicados sin una buena infraestructura eléctrica, es posible que no tenga acceso a las capacidades de recarga necesarias. Aquí es donde entran en juego las pilas de combustible de hidrógeno A diferencia de las baterías, que almacenan electricidad, las pilas de combustible generan su propia electricidad a bordo a partir del hidrógeno almacenado, mediante un proceso electroquímico.

El combustible del futuro

Aunque el hidrógeno como combustible es un complemento perfecto para los vehículos eléctricos de batería, todavía queda mucho trabajo por hacer para aprovechar todo su potencial. Hemos aprendido que combinar conocimientos es la mejor manera de acelerar el ritmo de desarrollo, por lo que hemos creado una empresa conjunta con Daimler Truck AG denominada cellcentric, con el objetivo de tener en producción la tecnología de pilas de combustible tanto para el transporte de larga distancia por carretera como para otras aplicaciones en la segunda mitad de esta década. Juntos, Volvo Group y Daimler Truck AG cuentan con una enorme y dilatada experiencia en desarrollo tecnológico, industrialización y producción de vehículos a gran escala. Estas capacidades únicas, desarrolladas a lo largo de décadas, no son habituales en una startup en su lanzamiento, pero serán clave para afrontar los retos que plantea el transporte sostenible.

También estamos uniendo fuerzas con proveedores de energía y constructores de infraestructuras. Para ayudar a configurar las condiciones que harán posible el despliegue masivo de camiones de hidrógeno, en diciembre de 2020 se puso en marcha una colaboración especial: H2Accelerate. En esta colaboración entre Volvo Group, Daimler Truck AG, IVECO, OMV y Shell, los participantes trabajarán con responsables de políticas y reguladores para desarrollar el marco normativo que respaldará el escalado de la fabricación de camiones de hidrógeno y la creación de una red de repostaje en toda Europa.

Se necesitarán alianzas similares para alcanzar una escala global. La demanda de productos y servicios más limpios por parte de clientes de todo el mundo seguirá creciendo. Esta tendencia se acelerará a medida que entren en vigor nuevas leyes que obliguen a las industrias a reducir su huella de carbono. Pero la adopción generalizada de los vehículos eléctricos solo será posible cuando los líderes de la industria y del gobierno trabajen juntos para poner en marcha la infraestructura necesaria.

Si bien sabemos que la inmensa mayoría de los vehículos comerciales será eléctrica en el futuro —una combinación de pilas de combustible de hidrógeno y vehículos eléctricos de batería—, seguirá habiendo aplicaciones en las que necesitaremos motores de combustión, aunque funcionen con combustibles libres de fósiles, como el biogás, el hidrógeno renovable y otras muchas opciones. Este es un elemento fundamental de nuestro enfoque de tres vertientes para descarbonizar el transporte y la infraestructura, y consideramos que defender los motores de combustión es tan importante como defender las pilas de combustible de hidrógeno y los vehículos eléctricos de batería.

El cambio hacia vehículos y equipos libres de combustibles fósiles llevará tiempo; la vida útil media de nuestros vehículos es de unos 10 años. Por eso, si queremos asumir nuestra responsabilidad como organización y cumplir nuestro compromiso de alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, es importante ofrecer únicamente soluciones libres de combustibles fósiles a partir de 2040.

La hoja de ruta de la electrificación. Clave: FC – Pila de combustible; ICE – Motor de combustión interna; LNG – Gas natural licuado.Image: Volvo

El reto del cambio a cero emisiones

Lograr la neutralidad de carbono es complejo y requerirá algo más que la electrificación de máquinas y vehículos. En parte, exigirá desplegar infraestructuras de carga y de estaciones de repostaje para que los vehículos eléctricos de batería y las pilas de combustible de hidrógeno sean viables. En consecuencia, estos esfuerzos requerirán una cooperación a gran escala entre actores públicos y privados para desarrollar la tecnología y la infraestructura necesarias. Esto incluye a los líderes de los sectores energético, del transporte y de la industria de vehículos, así como a los compradores de transporte y a los consumidores. Los responsables de políticas también tienen un papel fundamental que desempeñar, elaborando legislación e incentivos que impulsen la aceleración del cambio hacia soluciones con cero emisiones de carbono.

Esta es una época dorada de oportunidades para la industria. Está a punto de surgir un nuevo panorama del transporte. Pero centrarse únicamente en las baterías y renunciar al hidrógeno y a los motores de combustión sería un error: los tres deben recibir inversión y apoyo de forma conjunta si queremos que el transporte sostenible sea una realidad comercial.

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