Igualdad de género, sostenibilidad y justicia social: una hoja de ruta para la recuperación

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  • La pandemia ha agravado las desigualdades de género, ha dejado a las mujeres más expuestas a la pérdida de empleos y ha aumentado su trabajo de cuidados no remunerado.

  • Según las proyecciones de ONU Mujeres, 47 millones de mujeres más caerán en la pobreza extrema en 2021.

  • Como respuesta, ONU Mujeres está lanzando Plan Feminista para la Sostenibilidad y la Justicia Social, que establece las prioridades clave para la recuperación tras la COVID-19.

Las mujeres han estado en la primera línea de la batalla mundial contra la COVID-19: como trabajadoras sanitarias que arriesgan sus vidas, como científicas en equipos que han desarrollado vacunas a una velocidad récord, como cuidadoras en familias y comunidades, creando bancos de alimentos y cooperativas de cuidado infantil, y como líderes políticas y de salud pública que nos guían en los peores momentos.

Al mismo tiempo, debido a las desigualdades de género preexistentes, los efectos sociales y económicos de la pandemia han golpeado con más fuerza a las mujeres. Durante la pandemia, las mujeres han perdido sus empleos y han visto cómo sus ingresos disminuían más rápido que los de los hombres, con consecuencias devastadoras para su autonomía económica. Esto se debe a que las mujeres tienden a concentrarse en los empleos informales más vulnerables, que a menudo carecen de derechos básicos y de protección social.

Además, las mujeres de todo el mundo asumen la mayor parte del trabajo de cuidados y del trabajo doméstico no remunerados, que es un trabajo esencial pero que a menudo los gobiernos no apoyan suficientemente. Como las escuelas y las guarderías cerraron por la COVID-19, aún más de este trabajo de cuidados recayó sobre los hombros de las mujeres, lo que les restó tiempo para el trabajo remunerado. Las consecuencias son contundentes: Las proyecciones de ONU Mujeres muestran que las brechas de pobreza de género se ampliarán, y 47 millones de mujeres más caerán en la pobreza extrema en 2021.

Image: ONU Mujeres.

Mientras los gobiernos siguen combatiendo el virus y protegiendo a la población de sus peores efectos, la atención se centra también en la recuperación económica. Existe una oportunidad inmejorable para aprovechar la recuperación y construir un mundo más sostenible, justo e igualitario. Aprovechar esta oportunidad es fundamental para la agenda del próximo Foro Generación Igualdad, una reunión mundial por la igualdad de género centrada en la sociedad civil, convocada por ONU Mujeres y copatrocinada por los gobiernos de México y Francia, que se celebrará del 30 de junio al 2 de julio en París.

Además, a finales de este año, ONU Mujeres lanzará un Plan Feminista para la Sostenibilidad y la Justicia Social, que establece tres prioridades para la recuperación tras la COVID-19:

1. Construir una economía del cuidado

El mundo ha reconocido el trabajo de cuidados como «esencial» en esta crisis. Ahora es el momento de respaldar ese reconocimiento con políticas que apoyen y recompensen adecuadamente a los trabajadores de la salud y del cuidado de la infancia y de las personas mayores.

2. Generar medios de vida sostenibles para todos

La vulnerabilidad de los empleos de las mujeres se ha puesto brutalmente de manifiesto durante la pandemia. Se necesitan medidas urgentes para fortalecer los sistemas de protección social y sacar a las mujeres de la economía informal.

3. Garantizar una transición verde justa en términos de género

Los nuevos empleos verdes para mujeres, y las inversiones en tecnología e infraestructura sostenibles, serán fundamentales para garantizar la sostenibilidad ambiental y la supervivencia del planeta.

La recuperación tras la pandemia de COVID-19 no será fácil, por lo que el Plan Feminista formula una serie de recomendaciones de política transformadoras que pueden generar sinergias y ayudar a desbloquear el progreso en todos los ámbitos.

¿Qué puede lograr el Plan Feminista?

Por ejemplo, invertir en servicios de cuidados aliviaría la carga del trabajo de cuidados no remunerado de las mujeres, lo que les permitiría acceder a oportunidades de trabajo remunerado dignas. Los cuidados de alta calidad para la infancia también tienen enormes beneficios para su educación y su éxito futuro. Además, estas inversiones podrían crear millones de empleos de cuidados bien remunerados y seguros en los ámbitos de la salud, la educación y el cuidado de la infancia y de las personas mayores.

El análisis de costes de ONU Mujeres muestra que invertir en servicios universales de cuidado infantil de alta calidad en Sudáfrica y Uruguay, por ejemplo, podría crear millones de nuevos empleos de cuidados dignos, generando ingresos fiscales significativos que compensarían, al menos en parte, el coste de la prestación de estos servicios. En un momento en que el mundo necesita con urgencia transitar hacia patrones de producción y consumo más sostenibles, los empleos de cuidados son también empleos verdes que generan emisiones bajas o nulas y contribuyen a la sostenibilidad.

El análisis de costes de ONU Mujeres muestra que invertir en servicios universales de cuidado infantil de alta calidad … podría crear millones de nuevos empleos de cuidados dignos.

Laura Turquet.

Existen indicios alentadores de que los gobiernos reconocen los beneficios de estas inversiones para la igualdad de género y para la recuperación tras la COVID-19. La nueva administración estadounidense, por ejemplo, ha reconocido que los cuidados son infraestructura, al igual que las carreteras y los puentes, y se ha comprometido a invertir 400.000 millones de dólares. Canadá se ha comprometido recientemente a destinar recursos para lograr un cuidado infantil asequible para todos, incluido un mejor acceso para las comunidades indígenas; fortalecer los servicios de cuidados de larga duración, y mejorar los salarios y las condiciones laborales de los trabajadores del sector de los cuidados. El Plan Feminista insta a los gobiernos a replicar y ampliar estos esfuerzos en todos los países.

Apoyar una recuperación verde

La recuperación tras la COVID-19 también debería utilizarse para impulsar de forma acelerada la transición hacia la sostenibilidad ambiental. El Plan Feminista identifica formas en que los esfuerzos por ampliar las energías renovables y limpias pueden contribuir a la igualdad de género. Aunque el alejamiento de los combustibles fósiles costará empleos, las inversiones en energía renovable crearán muchos más. Garantizar que las mujeres tengan acceso a estos empleos, incluso mediante programas de reciclaje profesional y de recualificación, ayudaría a las mujeres a recuperar parte del terreno perdido en el mercado laboral durante la COVID-19.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial sobre la brecha de género?

Pero, más allá de esto, la transición energética también debería ampliar la cobertura a los casi 1.000 millones de personas que aún carecen de acceso a la electricidad y a los 3.000 millones que carecen de acceso a combustibles limpios para cocinar, lo que los expone a una peligrosa contaminación del aire en interiores, afectando especialmente a mujeres y niños. El desarrollo de minirredes y de energías renovables fuera de la red puede desempeñar un papel importante para satisfacer estas necesidades. Las cooperativas energéticas, incluidas las dirigidas por mujeres, facilitan un control más equitativo de la gestión y el consumo de energía. Abordar los déficits energéticos tendría además un impacto transformador en la reducción del trabajo de cuidados no remunerado de las mujeres para recoger combustible, y también aumentaría la productividad de la agricultura de pequeña escala.

Visión de futuro

Dada la profundidad de la crisis económica mundial, los países en desarrollo necesitarán apoyo financiero para aplicar una recuperación de la COVID-19 que tenga en cuenta las cuestiones de género. El Plan Feminista establece la necesidad de cooperación y solidaridad mundiales para hacer posible esto. El Fondo Monetario Internacional se dispone a proporcionar fondos de emergencia (mediante un mecanismo denominado Derechos Especiales de Giro) para que los países en desarrollo respondan a la crisis, y sentar las bases para reconstruir mejor y de forma más justa, lo cual es un buen comienzo. Mientras tanto, un nuevo tipo impositivo mínimo mundial propuesto por la ONU y ahora también respaldado por el Gobierno de Estados Unidos, si se adopta, ayudará a frenar la ola de evasión y elusión fiscal, y garantizará que todos contribuyan de forma justa al tipo de mundo que queremos para la próxima generación.

Las crisis de la magnitud a la que nos enfrentamos hoy exigen ideas grandes y audaces, y niveles extraordinarios de solidaridad y cooperación mundiales para ponerlas en práctica. Nuestro Plan Feminista ofrece esta visión audaz, y el Foro Generación Igualdad brinda una oportunidad crucial para generar el impulso y los compromisos necesarios para llevar esa visión a la práctica.

La autora es miembro de la Red de Expertos del Foro Económico Mundial.

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