Mantenerse global: tres pasos para navegar la disrupción

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  • Los enfoques globalmente conectados del comercio, la atención sanitaria y otras iniciativas sociales benefician a todos y merecen ser defendidos.

  • Las empresas necesitan estrategias específicas para navegar el panorama geoestratégico actual.

  • Una gestión eficaz del riesgo geopolítico no solo beneficia a una empresa, sino también a la sociedad en la que opera.

En los últimos años, nuestra economía mundial ha sufrido una serie de perturbaciones sucesivas. La disputa comercial entre Estados Unidos y China provocó una grave escasez de chips semiconductores, lo que redujo el PIB de Estados Unidos en un 1%.

La pandemia de COVID-19 generó retrasos persistentes en las cadenas de suministro de casi todos los sectores, duplicando el tiempo que tardan las mercancías en viajar de Asia a Estados Unidos. Ahora, con el conflicto entre Rusia y Ucrania en curso y el aumento de los precios del petróleo, los expertos prevén efectos negativos para la economía mundial durante los próximos años.

¿Está la globalización amenazada por el riesgo geopolítico?

Estas crisis han sacudido comprensiblemente a líderes empresariales y políticos de todo el mundo. Algunos se preguntan públicamente si los peligros de la globalización han superado sus beneficios, y otros advierten que se avecina una era de desglobalización.

Sin embargo, la solución no es que los líderes empresariales entren en pánico ni se retiren de la economía mundial. Al fin y al cabo, la globalización ha sido el modo de funcionamiento económico dominante durante casi 80 años, y sus beneficios han sido evidentes.

Tras la Segunda Guerra Mundial, la libre circulación de bienes, personas y capital creó una nueva red de interdependencias, que contribuyó a uno de los períodos ininterrumpidos más largos de crecimiento económico y prosperidad de la historia. Aunque los beneficios no siempre se han repartido por igual, es innegable que nos va mejor colectivamente, como comunidad empresarial y como sociedad, cuando nos centramos en crecer y resolver juntos los desafíos globales.

Además, es importante recordar que los desafíos más apremiantes a los que nos enfrentamos hoy son globales, y eso no va a cambiar. Las pandemias, los desastres medioambientales y los conflictos geopolíticos no se pueden contener con fronteras. Estas crisis afectan a todos, y la comunidad empresarial ha podido contribuir a hacerles frente gracias a la globalización, no a pesar de ella. Basta con ver lo ocurrido durante la pandemia: la red mundial de atención sanitaria de UPS entregó más de 1.000 millones de vacunas contra la COVID-19 en más de 110 países. Más de 100 países solicitaron asistencia financiera a instituciones y acreedores internacionales.

Mientras tanto, los dispositivos inteligentes y las plataformas sociales mantuvieron conectadas a personas de todo el mundo incluso cuando tuvimos que mantener la distancia física.

Las empresas necesitan una estrategia sólida para navegar los entornos globales en constante cambio en los que operan

En última instancia, la desglobalización no sería simplemente una iniciativa condenada al fracaso, sino también perjudicial para empresas y comunidades de todo el mundo. En lugar de predecir su desaparición, los líderes empresariales deben pensar en cómo mejorarla. En EY, hemos asesorado a muchas empresas sobre cómo adaptar su geoestrategia al volátil panorama actual y, gracias a este trabajo, hemos identificado tres pasos que todas las empresas deberían dar.

1) Cartografiar las dependencias

Antes de elaborar planes de contingencia para mitigar los riesgos, las empresas necesitan saber dónde están expuestas. Por eso es fundamental que obtengan una imagen completa y nítida de sus dependencias, desde sus cadenas de suministro y su reserva de talento hasta los centros de fabricación y la ciberseguridad. Las empresas no solo deben examinar su huella operativa, sino también desglosarla por ingresos. Así podrán considerar los riesgos desde todos los ángulos —geopolítico, social, nacional y regulatorio— y comprender los riesgos materiales en cada mercado.

Una vez que las empresas tengan una idea clara de dónde se encuentran sus vulnerabilidades, podrán empezar a ajustar su estrategia en consecuencia. Por ejemplo, las empresas que descubran que sus cadenas de suministro están especialmente expuestas a la agitación geopolítica emergente o a catástrofes medioambientales pueden elaborar planes de contingencia para minimizar las interrupciones si cambian las condiciones sobre el terreno. En definitiva, conocer a fondo el perfil de riesgo es solo un punto de partida, pero uno necesario para prepararse para esta nueva era global.

2) Convertir la geoestrategia en una prioridad para el liderazgo

Los riesgos geopolíticos son inherentes a una economía globalizada y, tras unos años turbulentos, muchas empresas han sentido sus efectos de primera mano. En 2021, más del 90% de los ejecutivos afirmaron que sus empresas se habían visto afectadas por riesgos políticos inesperados durante los 12 meses anteriores. Lamentablemente, esta nueva conciencia no se ha traducido en una estrategia. En una encuesta realizada antes de la invasión rusa de Ucrania, solo el 14% de los ejecutivos encuestados en el Barómetro Global de Confianza del Capital de EY afirmó que la gestión del riesgo geopolítico era una de las principales preocupaciones estratégicas de sus organizaciones.

La buena noticia es que esto representa una oportunidad significativa para que las empresas integren mejor la estrategia geopolítica, o «geoestrategia», en su planificación empresarial general. El primer paso es programar conversaciones periódicas con sus consejos de administración y equipos directivos en pleno sobre su enfoque de la gestión global de riesgos. Al convertir la gestión de riesgos en una prioridad para el liderazgo, las empresas pueden integrar la gestión del riesgo geopolítico en su estrategia corporativa general.

3) Incorporar información sobre el riesgo geopolítico a un proceso dinámico de gestión de riesgos

En un mundo tan complejo e interconectado a escala global como el nuestro, no hay forma de evitar por completo los riesgos, porque el mundo cambia constantemente; y es importante recordar que también hay riesgos con potencial alcista. Por eso las empresas deben supervisar continuamente sus perfiles de gestión del riesgo geopolítico y revisar sus estrategias de globalización.

Puede parecer abrumador, pero las mejores herramientas y tecnologías de gestión de riesgos permiten evaluar los perfiles de riesgo en tiempo real y ofrecer información útil para actuar en un panorama en constante cambio. Muchas empresas ya lo hacen, pero pocas incluyen de forma sistemática la evaluación del riesgo geopolítico.

Y, por supuesto, hacerlo bien significa comprender las necesidades de las partes interesadas y cómo cambian. No podemos olvidar que muchos de los desafíos globales a los que nos enfrentamos comenzaron como problemas sistémicos que llevaban mucho tiempo gestándose.

La pobreza, el cambio climático y la injusticia alimentan directamente gran parte de la discordia y los conflictos que vemos hoy. Pero las empresas no están indefensas. Pueden contribuir a abordar estos problemas creando valor de forma continua para las personas a las que prestan servicio y para las comunidades más amplias en las que operan. Así, pueden hacer más que mitigar los riesgos operativos y geopolíticos para la globalización: pueden crear un futuro más pacífico y próspero para todo el planeta. Recuerden: al fin y al cabo, nos guste o no, estamos todos juntos en esto.

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente las opiniones de la organización global EY ni de sus firmas miembro.

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