Se ha informado de escasez de trabajadores en medio de los esfuerzos por reactivar las economías.
En muchos casos, es posible que los empleos ofrecidos simplemente no resulten atractivos para los posibles solicitantes.
La tendencia plantea preguntas fundamentales sobre la equidad y el derecho a un trabajo decente.
Bienvenidos a una nueva era del “salario de reserva.”
La persona promedio que desaprovecha la oportunidad de unirse a la línea de montaje de burritos o de convertirse en camionero de larga distancia puede no estar familiarizada con el concepto económico de un salario por debajo del cual las personas no participan en el mercado laboral. Pero es probable que un factor de la misteriosa falta de crecimiento del empleo que empaña la recuperación económica de Estados Unidos.
Otros países han experimentado algo similar. Ya se trate de puestos como trabajadores esenciales en Canadá, empleados de hotel en Francia o cocineros en Australia, llegan menos solicitudes. En muchos casos, es posible que no se trate tanto de escasez de trabajadores como de escasez de buenas oportunidades para los trabajadores.
La tendencia suscita preguntas fundamentales sobre la equidad y sobre la forma en que se construyen las economías. Por ejemplo: ¿es un indicio tranquilizador de que todo volverá a la normalidad cuando cesen esos pagos el hecho de que alguien pueda percibir más dinero cobrando prestaciones por desempleo relacionadas con la pandemia que trabajando a jornada completa, o es motivo de preocupación?
El papel de las prestaciones por desempleo relacionadas con la COVID-19 en la contención de la demanda de empleo es muy debatido. Algunos dicen que ha sido decisivo. Otros dicen que no tanto. Un estudio publicado a principios de este mes por el Banco de la Reserva Federal de San Francisco citaba “efectos pequeños pero apreciables.”
En muchos lugares del mundo, los trabajadores simplemente evitan los empleos que no cumplen las expectativas. Ello puede deberse a salarios bajos o a una falta de garantías. Es solo un aspecto de la disrupción provocada por una crisis sanitaria que aún está lejos de terminar. Y apunta a la necesidad de soluciones a más largo plazo.
Las escaseces de trabajadores pueden estar limitadas a determinados sectores, pero podrían tener efectos colaterales preocupantes. Por ejemplo, las enfermeras de Filipinas, que han desempeñado una función crucial durante la pandemia afirman que están sobrecargadas de trabajo, mal pagadas y poco protegidas, y muchas están abandonando la profesión.
En algunos lugares, las restricciones fronterizas relacionadas con la pandemia han aumentado las probabilidades de escasez. En Singapur, por ejemplo, las empresas que dependen de un flujo constante de trabajadores extranjeros se preparan para el impacto de restricciones que clasifican como “alto riesgo” a todos los demás países y regiones, salvo unos pocos.
Y en Australia, los informes sobre escasez de trabajadores han avivado el debate sobre el estancamiento de los salarios y la necesidad de inmigración para reforzar la fuerza laboral.
Determinadas ocupaciones corren el riesgo de reducirse de forma desproporcionada. El Consejo Internacional de Enfermeras advirtió el mes pasado de que la fuerza laboral de enfermería mundial podría reducirse a la mitad en los próximos años debido a salarios y condiciones laborales inadecuados.
En algunos casos, el parón provocado por la crisis ha brindado a las personas una oportunidad poco frecuente de reevaluar sus trayectorias profesionales y emprender algo distinto.
Sin embargo, quienes desean emprender nuevos empleos pueden no llevarlo a cabo porque carecen de las competencias requeridas. El director general de una fundición de aluminio en una pequeña localidad de Wisconsin se quejó recientemente de que tiene dificultades para encontrar personas que ocupen sus puestos de 26 dólares la hora, y advirtió de que se necesitará tiempo para corregir el “desajuste de competencias” que contribuye al déficit.
Según un informe publicado por McKinsey, la pandemia implica que hasta un 25 % más de trabajadores de lo previsto podrían tener que cambiar de empleo debido a factores como la automatización, y que más de la mitad de los trabajadores de bajos salarios desplazados podrían necesitar competencias distintas para seguir empleados. Entre las conclusiones del informe: un trabajador alemán que cambie de ocupación podría dedicar un 3,4 % menos de su tiempo a utilizar competencias cognitivas básicas, y un 3,2 % más a utilizar competencias sociales y emocionales.
Para más contexto, estos son enlaces a más lecturas de la plataforma de Inteligencia Estratégica del Foro Económico Mundial:
En lugar de centrarse en si las personas participan o no en la fuerza laboral, este estudio se centra en la “tensión financiera” entre quienes tienen empleo en Europa, y constató que afecta al 12,1 % de los hombres de los países nórdicos y a casi la mitad de los hombres del sur de Europa. (Frontiers)
El debate sobre la escasez de trabajadores en Estados Unidos surgió, según este informe, por líneas partidistas previsibles, y muchos republicanos sostienen que las prestaciones relacionadas con la pandemia perjudicaron al mercado laboral, aunque la verdad es probablemente más compleja. (New Yorker)
“Atrofia de competencias”, según un economista citado en este artículo, que sostiene que muchos trabajadores podrían encontrarse ahora sin competencias blandas cruciales, como la comunicación y la colaboración, tras periodos de desempleo relacionado con la pandemia. (MIT Sloan Management Review)
Tras la Gran Recesión, las empresas de trabajo esporádico tecnológico se beneficiaron de un amplio grupo de trabajadores que necesitaban ingresos complementarios. Ahora, empresas como Uber temen no tener suficientes conductores para satisfacer la demanda. Aquí se explica por qué esta vez es diferente. (Wired)
Este informe examinó los salarios mínimos en 197 países y territorios; 90 de ellos tienen un sistema mixto basado en factores como la región y el sector, incluida Panamá, donde sus 20 sectores protegidos no incluyen a los empleados públicos de salarios más bajos. (Pew Research Center)
Mientras los hospitales de Estados Unidos se encontraban sin personal suficiente durante un repunte de la pandemia, unos 165 000 inmigrantes formados en campos relacionados con la salud permanecieron desempleados o subempleados debido a barreras de licencia y acreditación, según este informe. (Kaiser Health News)
Hace más de un siglo, los trabajadores de Suecia exigieron salarios más altos para adaptarse a las nuevas condiciones y adquirir nuevas competencias. La lección aprendida, según este análisis, es que el cambio tecnológico solo puede empoderar a los trabajadores si reconocen su derecho a participar en el aumento de la productividad. (The Conversation)
En la plataforma Inteligencia Estratégica, puede encontrar fuentes de análisis de expertos relacionados con Trabajo, el Futuro del Progreso Económico y cientos de otros temas adicionales. Deberá registrarse para acceder.







