El primer ministro japonés, Kishida Fumio, ha abogado por un capitalismo democrático liberal que equilibre el crecimiento y la distribución.
La recuperación económica de Japón estará impulsada por la digitalización y las inversiones en tecnología verde y capital humano, declaró a The Davos Agenda.
Estos son algunos de los principales puntos que expuso en su discurso especial.
El primer ministro japonés, Kishida Fumio, ha definido su misión como lograr «la gran transformación de la sociedad democrática liberal», situando a las personas y al planeta en primer lugar en sus políticas económicas.
En un discurso especial ante The Davos Agenda 2022, afirmó que las tres prioridades del país eran superar la COVID-19, reactivar la economía japonesa mediante una «nueva forma de capitalismo» y adoptar un «enfoque realista de la política exterior de Japón sin renunciar al ideal».
La historia ha demostrado que el capitalismo de Estado sin controles ni contrapesos entraña riesgos dentro y fuera del país, añadió, y enumeró desafíos como el cambio climático, la ampliación de las brechas de ingresos, las desigualdades entre las zonas rurales y urbanas y las tensiones sociales.
Los líderes de los gobiernos, las industrias y el mundo laboral deben trabajar juntos para «generar un impulso enorme que cree una corriente histórica hacia un cambio de paradigma mundial en las políticas».
Japón aprovechará su presidencia del G7 el próximo año para demostrar cómo puede evolucionar el capitalismo, afirmó el primer ministro Kishida, que asumió el cargo en octubre de 2021.
Hacia un nuevo capitalismo
En lugar de dejarlo todo en manos del mercado y la competencia, el primer ministro afirmó que Japón se centraría en la colaboración entre los sectores público y privado para impulsar reformas que lograran una «transformación económica y social».
Kishida también pondría en marcha nuevos mecanismos para «estimular la inversión y cambiar la forma de compartir el valor añadido», que, según dijo, se integrarían tanto en las estrategias de crecimiento como en las de distribución.
«Se ha dependido demasiado de la competencia y la autorregulación para contener los excesos de las fuerzas del mercado», añadió. «Esto debe cambiar».
Sin embargo, reiteró que las políticas actuales no bastan para garantizar que el crecimiento sea sostenible e inclusivo.
Un líder de la transformación verde
Japón se ha comprometido a reducir las emisiones un 46 % para 2030 y a alcanzar la neutralidad de carbono para 2050.
Kishida reconoció que el camino para alcanzar estos objetivos es «extraordinariamente difícil» y que existen vulnerabilidades en el lado de la oferta. Japón no tiene interconexiones internacionales de red y la desconfianza pública hacia la energía nuclear sigue siendo fuerte tras el accidente de Fukushima.
Para superar estas vulnerabilidades, los sectores público y privado trabajarían juntos para transformarse e innovar con miras a lograr una «sociedad neutra en carbono tanto por el lado de la demanda como por el de la oferta».
La inversión en tecnología verde se duplicaría y Kishida trabajará en redes de próxima generación y reformas del mercado laboral, además de introducir un sistema de fijación de precios del carbono y apoyar el mercado asiático de comercio de emisiones.
La transición a la energía limpia implicaría «adoptar con audacia políticas que en el pasado han sido difíciles de aplicar».
Digitalización e inversión en capital humano
Otro pilar importante de la transformación de Japón es la digitalización. La pandemia de COVID-19 mostró a la población cuánto se había quedado atrás Japón y, al mismo tiempo, demostró que la tecnología digital es «indispensable para resolver problemas sociales», como la despoblación de las zonas rurales y el envejecimiento de la población.
La inversión en infraestructura es clave: el Gobierno invertirá en cables submarinos y redes de fibra óptica. También promoverá redes de próxima generación que utilizan tecnología de comunicación óptica, cien veces más rápida y que reduce el consumo de electricidad a una décima parte, afirmó.
Kishida afirmó que invertir en las personas sería crucial para lograr una sociedad neutra en carbono y la digitalización.
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Durante años, las empresas japonesas han intentado reducir costos y ofrecer productos más baratos que los de sus competidores, pero la inversión en las personas se ha considerado un costo y los salarios se han estancado, afirmó.
«De cara al futuro, debemos crear un círculo virtuoso en el que la inversión en las personas impulse un aumento continuo del valor de las empresas y atraiga nuevas inversiones en capital humano».
Kishida también presentó planes para programas de capacitación y para promover a mujeres en puestos ejecutivos, así como para crear un sistema de divulgación que fomente la inversión en capital humano.
«La inversión en las personas suele considerarse un costo, pero es una fuente de valor corporativo a medio y largo plazo», afirmó.
Vea el discurso especial completo y descubra más sobre The Davos Agenda 2022.




