Las Reuniones de Impacto para el Desarrollo Sostenible se celebran del 18 al 22 de septiembre en el Foro Económico Mundial de Nueva York.
La secretaria del Tesoro de EE. UU., Janet L. Yellen, habló sobre lo que se necesita para garantizar la seguridad alimentaria mundial en las Reuniones de Impacto para el Desarrollo Sostenible 2023, celebradas en Nueva York. Aquí tienen su discurso completo.
Como parte de las Reuniones de Impacto para el Desarrollo Sostenible del Foro Económico Mundial, Reuniones de Impacto para el Desarrollo Sostenible, líderes mundiales se reunieron para debatir sobre el fortalecimiento de las cadenas de valor alimentarias en el panel de liderazgo Cerrar la brecha: financiación del crecimiento agrícola de África. Estas son las palabras de apertura de la secretaria del Tesoro de EE. UU., Janet L. Yellen.
¿Qué es la cumbre de Impacto para el Desarrollo Sostenible del Foro Económico Mundial?
Hola a todos. Y gracias a la administradora Power y a su equipo. La administradora ha sido una voz destacada en materia de seguridad alimentaria en nombre de nuestra Administración, también a través de Feed the Future. Me alegra poder acompañarla hoy, junto con el presidente Ruto y el presidente Adesina.
Durante los últimos tres años, las sucesivas crisis provocadas por la COVID-19, la guerra de Rusia contra Ucrania y los fenómenos climáticos extremos han tenido un impacto devastador en la seguridad alimentaria. Alrededor de una décima parte de la población mundial se enfrenta actualmente a una grave inseguridad alimentaria. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura prevé que habrá unos 120 millones más de personas con desnutrición crónica en 2030 debido a la pandemia y la guerra. En los próximos años, afrontaremos los crecientes efectos del cambio climático, nuevas fuentes de conflicto y fragilidad, y más amenazas para la salud mundial. Cada crisis sucesiva agravará los factores subyacentes de la inseguridad alimentaria. Y cada una golpeará con más fuerza a quienes ya padecen inseguridad alimentaria. Sé que el presidente Ruto y muchos otros líderes africanos hablaron con firmeza sobre la relación entre el cambio climático, la productividad agrícola y la seguridad alimentaria en la Cumbre Africana sobre el Clima a principios de este mes.
Los efectos de la inseguridad alimentaria en las personas y las comunidades son graves. El hambre y la mala nutrición socavan los resultados sanitarios y educativos y el bienestar. La inseguridad alimentaria también tiene repercusiones en toda la economía, ya que contribuye a una menor productividad que frena el crecimiento económico. Esto significa que la seguridad alimentaria importa tanto desde el punto de vista moral como para la economía mundial.
Desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia, EE. UU. ha proporcionado cerca de 13.500 millones de dólares en asistencia humanitaria y para el desarrollo para hacer frente a la crisis mundial de seguridad alimentaria. También hemos contribuido a liderar la acción multilateral. La Iniciativa de Granos del Mar Negro permitió a Ucrania seguir exportando cereales a economías de bajos ingresos con inseguridad alimentaria. La retirada de Rusia de la Iniciativa es devastadora para países como Afganistán, Etiopía, Líbano y Yemen, que dependían de estos envíos, así como para los importadores de cereales de cualquier lugar expuestos a la volatilidad de precios causada por las acciones de Rusia. En adelante, mantendremos nuestro firme apoyo a Ucrania, pediremos a Rusia que rectifique el rumbo y movilizaremos a nuestros socios para que tomen nuevas medidas.
Pero también debemos hacer más, colectivamente, que responder en momentos de crisis. Debemos desarrollar resiliencia frente a ellas. Esto reducirá la necesidad de asistencia humanitaria futura. Y apoyará el crecimiento económico sostenible. En mis palabras de hoy, me centraré en la necesidad de acelerar las inversiones en los sistemas alimentarios y agrícolas, en particular por parte del sector privado. Subrayaré la importancia de dotar a las instituciones financieras internacionales de capacidad para desplegar financiación adicional para estas inversiones. Y abordaré nuestro trabajo a largo plazo para hacer evolucionar los bancos multilaterales de desarrollo.
Inversiones del sector privado e instituciones financieras internacionales
Hoy en día, las restricciones fiscales limitan la capacidad de demasiados gobiernos para realizar inversiones que impulsen el crecimiento sostenible. El sector privado puede intervenir para cubrir esta brecha. Necesitamos inversiones del sector privado en innovaciones tecnológicas y para facilitar el acceso al mercado a los actores de las cadenas de valor agroalimentarias locales, nacionales y regionales, incluidos los pequeños agricultores, productores, distribuidores y minoristas. Las inversiones en pequeñas y medianas empresas, que desempeñan un papel crucial en estas cadenas de valor, son especialmente clave. Por supuesto, los gobiernos deben proporcionar entornos normativos favorables: que sean predecibles, transparentes e incentiven los tipos adecuados de inversión. Y la Administración Biden respalda este enfoque a través de la asociación estratégica EE. UU.-África en materia de seguridad alimentaria, que se centra en promover oportunidades para inversiones transformadoras del gobierno y del sector privado.
La mayor inversión también depende del aprovechamiento de las instituciones financieras internacionales. Hemos observado avances significativos desde que las instituciones financieras internacionales se unieron para lanzar el Plan de Acción de las IFI para Abordar la Inseguridad Alimentaria en mayo de 2022. Los préstamos destinados a la seguridad alimentaria y a la agricultura en estas instituciones aumentaron hasta casi 15.000 millones de dólares en 2022. Esto supone un incremento de más del 60 % respecto a la media anual previa a la guerra, que fue de algo más de 9.000 millones de dólares. Hasta junio, el Banco Mundial logró compromisos de nuevos préstamos por valor de 22.000 millones de dólares, superando con creces su objetivo de 12.000 millones de dólares del Plan de Acción. Y el Fondo Monetario Internacional ha desembolsado 1.800 millones de dólares a través de su Ventana de Shocks Alimentarios. En adelante, las IFI seguirán desempeñando un papel vital en el fortalecimiento de la seguridad alimentaria mediante el asesoramiento en políticas y el apoyo a las inversiones de los países en sistemas alimentarios sostenibles y resilientes. Debemos institucionalizar la coordinación y la coherencia que proporcionó el Plan de Acción. Y actualmente estamos trabajando con las IFI precisamente para lograrlo.
También existen herramientas multilaterales especializadas que debemos aprovechar. Nos enorgullece ser el mayor donante del Programa Mundial de Agricultura y Seguridad Alimentaria, que proporciona subvenciones, préstamos en condiciones favorables y financiación combinada, así como asistencia técnica, muy necesarias, a países de bajos ingresos y organizaciones de productores. Y actualmente trabajamos junto con otros donantes para mejorar la capacidad del Programa de movilizar y desplegar capital privado, lo que le permitirá trabajar de manera más eficaz con mecanismos como el que se lanza hoy. El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, centrado en aliviar la pobreza rural frente al cambio climático, también es fundamental. El Fondo ha incrementado los ingresos rurales, ampliado las capacidades productivas y mejorado el acceso a los mercados de millones de personas, más de la mitad de las cuales son mujeres. Actualmente trabajamos con otros miembros del Fondo para lograr una reposición exitosa.
Evolución de los bancos multilaterales de desarrollo
Pero ni siquiera centrarse en inversiones a medio y largo plazo en agricultura, además de la respuesta a las crisis, es suficiente. Las pandemias reducen los ingresos. Los conflictos alteran las cadenas de suministro. El cambio climático supone riesgos para sistemas agrícolas enteros. Por tanto, combatir la inseguridad alimentaria también depende de esfuerzos más amplios para abordar estos desafíos mundiales. Y esto exige hacer evolucionar los bancos multilaterales de desarrollo, que son un pilar central de nuestro sistema económico internacional.
Ya hemos logrado avances significativos en reformas relacionadas con la misión y la visión, los incentivos, el modelo operativo y la capacidad de financiación del Banco Mundial. Calculamos que los BMD, como sistema, podrían liberar 200.000 millones de dólares en nueva capacidad de préstamo en los próximos diez años mediante medidas de balance que ya se están aplicando o que están en estudio. Esta financiación adicional puede desplegarse directamente para avanzar en prioridades como la seguridad alimentaria. Y el presidente Biden ha solicitado fondos que permitirían al Banco proporcionar 27.000 millones de dólares en nuevos recursos para proyectos que aborden el cambio climático, la fragilidad y las pandemias –algunos de los principales factores impulsores de la inseguridad alimentaria– y para respaldar la respuesta inmediata a crisis en los países más pobres.
Conclusión
El evento de hoy es una oportunidad no solo para volver a destacar la importancia de la seguridad alimentaria, sino también para renovar nuestro compromiso con un camino concreto hacia delante. Siempre habrá crisis a las que debamos responder con asistencia oportuna y sustancial. Pero las respuestas a corto plazo, por eficaces que sean, nunca lograrán un mundo sin inseguridad alimentaria. La asistencia a corto plazo no puede prevenir la próxima sequía. Ni evitar la próxima pandemia. Y estos desafíos seguirán impulsando la inseguridad alimentaria, poniendo en peligro la vida, los medios de subsistencia y el bienestar de las personas en todo el mundo. Apoyar a las personas y las comunidades depende de pensar a largo plazo para poner en marcha políticas y realizar inversiones que construyan sistemas, y no solo silos de almacenamiento. Sistemas que permitan a las personas de todo el mundo soportar las próximas crisis sin pasar hambre y llevar vidas sanas y prósperas.




