El riesgo y la resiliencia deben integrarse en nuestra psique y en el ADN de las empresas, afirman los expertos.
Mitigar el riesgo es más fácil que hacer frente a los daños después del suceso.
Superar el cortoplacismo es esencial para la gestión de riesgos.
Comprender y mitigar los riesgos antes de que se produzcan es clave para construir resiliencia y, por tanto, sostenibilidad. Pero convencer a las personas de que se tomen los riesgos en serio es sumamente difícil. Esta fue la conclusión de los panelistas de la sesión Risk Reset durante la Cumbre de Impacto del Desarrollo Sostenible 2020.
«El riesgo es fundamental para la cuestión de la sostenibilidad. Para mí, la sostenibilidad consiste en ser capaz de afrontar el entorno cambiante», afirmó Peter Giger, director de Riesgos del Grupo de Zurich Insurance Group.
«El riesgo ya no es un departamento dentro de una empresa o de un gobierno, debe estar en nuestra psique», añadió Rania Al-Mashat, ministra de Cooperación Internacional de Egipto.
«La palabra resiliencia debe estar siempre presente en el ADN de una empresa. Los gestores de activos deben asegurarse de que se invierta lo suficiente en lo que crea resiliencia para una empresa. Esto no debe minimizarse ni eclipsarse de ninguna manera.»
El dilema humano
Sin embargo, según Peter Giger, la naturaleza humana nos predispone a no abordar los riesgos. El riesgo de una pandemia, por ejemplo, fue señalado por numerosas aseguradoras y expertos en salud. Y, aun así, el mundo estaba enormemente desprevenido ante lo que sucedió cuando llegó la COVID-19.
«Los seres humanos tenemos una memoria a muy corto plazo. Somos muy buenos olvidando las amenazas del pasado porque no es bueno para nuestro bienestar», explicó.
«Cuando se trata de la gestión de riesgos, tenemos que superar la condición humana. Tenemos que aprender a gestionar los acontecimientos poco frecuentes.»
Al reconocer el riesgo, también podemos mitigarlo. Construir una presa, por ejemplo, es mucho mejor que hacer frente a los daños posteriormente.
«El coste no es soportable para la sociedad si dejamos que los riesgos sigan su curso y se materialicen. Tenemos que invertir en mitigación. ¿Cómo convencemos a la sociedad de que haga estas inversiones cuando la casa no está ardiendo? Porque, una vez que se incendia, ya es demasiado tarde», afirmó.
Los responsables políticos desempeñan un papel clave para asegurarse de que miran a largo plazo, en lugar de centrarse siempre en los problemas inmediatos.
«Desde la perspectiva del gobierno, se trata de si se gobierna para la próxima elección o para la próxima generación.»
La próxima crisis
Como se detalla en las Perspectivas de riesgos por COVID-19 del Foro Económico Mundial, el impacto de la pandemia ha creado nuevos riesgos en muchos ámbitos diferentes, como la economía, la sociedad y el medio ambiente.

Pero también debemos pensar en otros riesgos importantes que puedan surgir.
«Todos estamos expuestos a otra crisis; puede ser un ciberataque o puede ser medioambiental. Esto exige la responsabilidad de más de un actor en cualquier sociedad», afirmó Rania Al-Mashat, y añadió que los gobiernos han soportado previamente el peso de la brecha de protección para los grupos vulnerables.
Las aseguradoras están invirtiendo fuertemente en inteligencia artificial y modelos financieros para predecir mejor el futuro. Pero, según Peter Giger, el verdadero problema que hay que abordar es cómo persuadir a las personas de que tomen más en serio la posibilidad de los riesgos.
«No creo que sea un problema de modelización, sino una cuestión de percepción. El problema tiene mucho más de filosofía que de algoritmo», afirmó.




